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ECONOMIA

24 de mayo de 2018

ESTADO Y ECONOMÍA

El secretario de Política Económica, Sebastián Galiani, quien dio la visión oficial sobre la macroeconomía, la política fiscal y el financiamiento del déficit interno.

Galiani destacó los logros de la gestión del Ministerio de Hacienda: “Si uno mira la historia, nunca el gasto público bajó tres años seguidos como lo va a hacer ahora. Para 2019 esperamos que baje 5 puntos, por lo que llegaría a 37,4%. Para 2023 podría estar en 32,6%”. Después matizó: “Es fácil decirlo, pero hay que hacerlo”.
Además hizo referencia a la senda reciente de crecimiento en la que entró la economía, otro aspecto clave de la macro que en los últimos años mostró resultados dispares, en forma de serrucho: “Este año va a ser el primero desde 2011 en el que se crece dos años seguidos. Eso tiene impacto en todas las variables. Por ejemplo, en la desocupación que bajó a 7,2%. Hay que tener en cuenta que en Argentina hace 30 años que no baja de 6%. La creación de empleo fue fuerte en el último trimestre del año pasado, lo que tuvo un impacto importante en la pobreza, que llegó a lo más bajo de la serie”.

También pidió hacer algunas distinciones en materia de logros en cuanto a la lucha antiinflacionaria: “Hay dos lecturas posibles, una es que la inflación es la misma que la de 2015, en torno a 25%. Otra es entender que son distintas y que la de 2015 tenía una núcleo de 30%, porque los regulados sólo habían subido 10%. Ese 25% tenía un componente reprimido y también usaba como ancla al tipo de cambio. Esta inflación tiene adentro una fuerte corrección de precios relativos. Ahí uno puede ver progresos”.

Más tarde, la mesa “Las finanzas públicas tras el pacto fiscal” fue moderada por el periodista Guillermo Kohan. Contó con la presencia del analista José Luis Espert; del economista jefe de FIEL, Daniel Artana; y la directora de la consultora C&T, María Castiglioni. Cada uno de ellos mostró su lectura respecto al momento en el que se encuentra la búsqueda gradual del achicamiento del rojo.

Abrió Espert, quien de entrada brindo sus hipótesis acerca de por qué Argentina no logró entrar en una senda de crecimiento sostenido. Dijo: “Entre 1895 y 1896 Argentina fue primera del mundo en PIB per cápita. Fue top ten hasta mediados del siglo pasado. Hoy, desde 1947 para acá, se ve que ha caído 50 puestos”.
Y después ensayó algunas respuestas a la pregunta de porqué eso viene siendo así: “Tres factores, por un lado, Argentina se cerró al comercio mundial. Si me cierro más al comercio, cada vez importo menos y hay menos necesidad de venderle al mundo. Casualmente se cerró en los 70 años de decadencia. Por otro lado, un gran problema es el déficit fiscal. Si se mira desde 1961 hasta 2017 se ve que sólo en 4 años hubo superávit y en el resto hubo déficit. Hoy tenemos niveles críticos de rojo fiscal. Es financiable pero crítico. El nivel de gasto público es absolutamente extravagante. El tercer factor son los enormes costos laborales”.

Por su parte, Artana alertó sobre cierto potencial de riesgo que genera el desequilibrio de los déficit gemelos y el nivel de endeudamiento actual: “Argentina tiene un Estado muy grande, que financia con impuestos que son altos. Como no alcanza, usa endeudamiento e inflación. Además, tiene un déficit externo importante. El año pasado fue casi 5 puntos del PIB y está relacionado con el déficit fiscal. Si hay un salto en el tipo de cambio, la deuda tendría también un salto muy importante que podría generar vulnerabilidades. Por eso uno no se puede dormir en los laureles”.

Sobre esa cuestión, Castiglioni dijo no estar demasiado preocupada: “El tamaño de la deuda sigue siendo relativamente bajo”. Su disertación se centró en “el desafío para los próximos 4 años, que es reducir el déficit fiscal y los impuestos. Jubilaciones, AUH y planes sociales representan el 12,5% del PIB. Casi la mitad del alza en el gasto de la Administración Nacional fue por jubilaciones, 30% fue por transferencias corrientes y el 12% por salarios públicos”. Ahí, alertó, se hace clave el cumplimiento del pacto fiscal ya que “para las prestaciones sociales hay poco margen”, lo que le da mucha importancia relativa al empleo en las provincias. En ese sentido destacó: “Tras el acuerdo fiscal con las provincias, el empleo público puede aumentar a lo sumo como la población. También se pactaron programas de retiro y jubilación anticipados y financiados con crédito de Nación”.

La mesa “La visión del Congreso”, contó con la moderación de la periodista Liliana Franco y con la participación de los legisladores de Evolución, Martín Lousteau; de Cambiemos, Eduardo Amadeo; del PJ, Diego Bossio; y del Frente Renovador, Marco Lavagna.

Amadeo fue contundente en su defensa del gradualismo fiscal: “La estrategia es crecimiento, estabilidad y gobernabilidad. Quienes dicen que nos olvidemos de la gobernabilidad y bajemos el déficit en poco tiempo nos están pidiendo que invirtamos en balas. El camino es este y por eso el gasto social es el más alto de la historia y estamos orgullosos de eso”.

Lousteau instó a dejar de lado la idea de achicar el Estado y enfocarse en mejorar su productividad: “Cuando enfocamos el tema del gasto público pensamos en qué tan grande es el Estado y eso sólo es una parte: podes ser grande y funcionar bien. En Argentina nadie va a decir que hoy se disfruta de mejor infraestructura, salud y educación que hace 25 años. Ahí hay un problema que es que hoy gastamos tres veces más por habitante. Cuanto más a la izquierda está uno, más vocación para mejorar la productividad del Estado tiene que tener. Está mal enfocada la pregunta de qué tan grande es el Estado”.

Discrepó Lavagna: “Todavía no decidimos qué Estado queremos: más presente, menos presente. Tenemos que ponernos de acuerdo en eso y después recién ver que el gasto que tenés sea de calidad”.

Bossio, por su parte, se mostró crítico y preocupado por la magnitud del rojo fiscal: “Comparto la idea de un Estado más eficiente y más moderno. Hoy me preocupa el déficit fiscal. La deuda es un problema histórico y se da por el déficit. Arreglar con los holdouts no era para abrir la tranquera para salir a endeudarse”.

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