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NOTAS

22 de noviembre de 2020

EMPODERAR Y EMPODERAMIENTO: MUJERES EMPODERADAS

Karin Silvina Hiebaum Psicoterapeuta
(Psicoterapeuta

Solo aquellas personas que han estado desempoderadas pueden empoderarse Naila Kabeer (2001)4 Todo aquello a lo concedemos un nombre, es decir lo que designamos es un sustantivo. Todo lo que podemos expresar y complementar de un sustantivo es un adjetivo, y todo lo que el sustantivo hace o puede hacer es un verbo, que expresa acción, interés o estado de ese sujeto para formar un predicado. Evidentemente, esto no es una clase de gramática; pero comienzo de esta manera para explicar cómo los conceptos entran a formar parte de nuestro idioma cotidiano de una manera arbitraria y parcial, cómo algunos permanecen inmutables, y cómo otros hay que sanearlos para dar un nuevo enfoque a viejas significaciones que se han quedado en un ralentí estable y que, por consiguiente, no se les dan más impulsos para mantenerlas vivas. Es una velocidad de crucero demasiado conservadora como para que un ajuste multidimensional de las palabras favorezca al conjunto de los y las hablantes por igual. Según la Real Academia Española de la Lengua, empoderamiento es la acción y el efecto de empoderar, es decir, de hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido. En un principio, el término estaba ligado exclusivamente al ámbito legal, como sinónimo de “apoderar”, de dar poder a otra persona para que la represente en un juicio o fuera de él. Magdalena León (1997) nos indica que empoderar y empoderamiento no son términos nuevos, ni “anglicismos”, sino que ya aparecen en textos del siglo XVII en lengua castellana. No son palabras inventadas — que aunque lo fueran no le restarían importancia a lo que definen—. Ese empeño de proteger de aires frescos a viejas palabras clausuradas para otros usos es una protección conservadora y absolutista que teme al cambio, es decir, miedo a lo que las mudanzas lingüísticas puedan traer, revolver, vindicar y revolucionar al viejo régimen sociocultural heteropatriarcal. “La política de recuperar y expandir el uso de la palabra empoderamiento […] en el momento actual tiene la intención de impulsar cambios en la cultura, en particular en los imaginarios sociales sobre la relación de la mujer en el poder […] contribuir a que las trasformaciones de las relaciones de poder (entendidas en su sentido más amplio) entre hombres y mujeres vayan acompañadas de transformaciones en el lenguaje que reflejen nuevas construcciones e imaginarios sociales” (Magdalena León, 1997).   Por : Karin Silvina Hiebaum Psicoterapeuta

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