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NOTAS

4 de enero de 2021

DESIGUALDAD DE GÉNERO, UNA CUESTION ESTRUCTURAL POR ERRADICAR

Por Maria Eugenia Cuartango y Graciela Rolhaiser

Se advierte que el ámbito de trabajo formal presenta una masculinización que se refleja en una menor presencia femenina en el mercado laboral, las mujeres somos relegadas de puestos jerárquicos, ganamos menos que los hombres, sufrimos más la desocupación y la subocupación, es por ello que debemos pensar que es necesario cambiar este modelo y erradicar las desigualdades.

El derecho al empleo de las mujeres es sin duda una cuestión económica y social, pero también política e ideológica. Una cuestión que afecta a las representaciones, las prácticas sociales y las relaciones sociales de sexo en el ámbito familiar.

La situación actual de la mujer en el mundo laboral se caracteriza por una serie de factores: la jornada de trabajo es interminable, después de trabajar en ámbitos fuera de su hogar, siguen las tareas domésticas y de cuidado; suelen ser las mujeres las que piden permisos o excedencias para el cuidado de personas a cargo, el acceso a puestos de responsabilidad por parte de las mujeres también es inferior respecto a los hombres, por lo que se dice que existe un “techo de cristal” que impide ascender a las mujeres a puestos directivos.

La pandemia, no afecta a todos por igual: en el sector de atención médica un 70 % son mujeres; la brecha en relación al trabajo doméstico no remunerado desigualmente distribuido se vio acrecentada; todas las inequidades que se dan en el ámbito laboral se desnudaron con la emergencia, los puestos de trabajo más afectados tienen mayor representación femenina (gastronomía, hotelería, turismo, etc.), quedaron expuestas situaciones de precariedad laboral como el servicio doméstico, entre quienes percibieron el IFE el 96% eran mujeres y el 72% de ellas se encontraba trabajando en forma no registrada y la violencia de género se ha visto potenciada por el aislamiento.

La modalidad de teletrabajo que se hizo masiva y popular a raíz de la pandemia, pero que no se irá con ella porque vino para quedarse, agrega nuevas variantes a la problemática de género relacionada con la vida laboral o potencia la existente. Puesto que en la casa de las trabajadoras habitan aquellos miembros de la familia sobre las cuales es necesario desarrollar habitualmente tareas de cuidado se presentan situaciones que no son fáciles de resolver para todas, no es lo mismo para una mama llevar a su hijo a una guardería e irse al trabajo, que llevarlo a la guardería y volver a su casa a trabajar, no es lo mismo desde lo simbólico y tampoco desde lo económico, se entremezclan las necesidades personales propias, las cuestiones afectivas y culturales en relación a la familia y la cuestión económica ante un posible ahorro en el marco de la evaluación de la economía doméstica.

Lo mismo ocurre con el cuidado de Adultos mayores, familiares discapacitados, en relación a las tareas de limpieza del hogar, elaboración de alimentos quienes asumen la responsabilidad son las mujeres. Pudo ocurrir que, donde habitualmente las familias recurrían a tercerizar estas tareas en manos de otras personas externas, al tener que permanecer en el domicilio desarrollando su trabajo, se plantea la posibilidad de asumir la carga de estas tareas desde la mirada del posible ahorro, que sin dudas después redundó en el perjuicio de las mujeres y también de sus familias.

El ministerio de economía de la Nación realizo un estudio a partir de datos provenientes de Encuesta Nacional del Uso del Tiempo recientemente incorporada por Ley a las mediciones del INDEC y haciendo a partir de ellos una serie de simulaciones de cuyos datos se extraen las siguientes conclusiones: La medición del aporte del Trabajo doméstico y de cuidados no remunerado al Producto Interno Bruto nos proporciona información de altísima importancia para analizar el valor de ellas, para ello es necesario calcular cuánto costarían esas actividades si estuvieran remuneradas, pudiendo concluir que los cuidados, son un sector económico estratégico, por un lado, y la desigualdad en la distribución de estas tareas por el otro.

Las mujeres realizan más del 75% de las tareas domésticas no remuneradas. El 88,9% de las mujeres participan de estas tareas y les dedican en promedio 6,4 horas diarias. Mientras tanto, sólo el 57,9% de los varones que participa en estos trabajos, a los que les dedican un promedio de 3,4 horas diarias. Esta contribución a la economía total por parte de las mujeres equivale a $3.027.433 millones al año si se pagara.

La pandemia implicó que aquella rutina de 6,4 horas se vió aumentada con la adición de 4 horas en promedio.

Las medidas tomadas en cuanto a licencias por cuidados en el contexto de pandemia, inclusión de esta perspectiva en la Ley de Teletrabajo, el acceso al Ingreso Familiar de Emergencia para trabajadoras de casas particulares y amas de casa, entre otras, son medidas que muestran un avance en el debate y las políticas públicas, pero el recorrido nos dice que aun debemos pensar que resulta esencial plantear una reforma legislativa que atienda la protección y eliminación de las desigualdades en el acceso al mercado laboral, la desigualdad salarial y al cambio de la atribución en forma principal o exclusiva a las mujeres de la responsabilidad en los trabajos reproductivos (1), que establezcan para sectores públicos y privados un cupo para mujeres, una reglamentación de los procesos de selección de personal y la herramienta de alguna acción judicial de admisión en el empleo.

La reflexión sería que previo a la pandemia, la llamada "desigualdad laboral por género" ya era de gravedad. Los cambios producidos por la crueldad de la pandemia reforzaron la necesidad de atender de manera urgente las distintas dimensiones, que se han visto afectadas, como condición para permitir la inserción laboral de las mujeres en trabajos de calidad y así cerrar las brechas de desigualdad, haciendo un mundo más justo y equitativo.

 

  1. “Trabajo reproductivo” en el sentido de aquellas tareas de cuidado, alimentación, higiene y otras que hacen posible la reproducción de la fuerza de trabajo. Conf FEDERICI, Silvia, El patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo, Traficantes de Sueños, Madrid, 2018

Por Maria Eugenia Cuartango y Graciela Rolhaiser

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