Miércoles 20 de Octubre de 2021

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NOTAS

6 de enero de 2021

Desde el pié. La lucha por mayor igualdad.

“… crece desde el pueblo, el futuro
Crece desde el pie
Ánima del rumbo seguro
Crece desde el pie…”
Alfredo Zitarrosa

El 2020 nos ha enfrentado a la vulnerabilidad de la raza humana. La llegada del COVID-19 ha alcanzado de manera igualitaria a la sociedad toda, sin discriminar clases sociales, pertenencias religiosas o políticas, sexo, género ni edad. Puso de manifiesto la desigualdad social, expresada en la disparidad de accesos, que se derivan, como en la mayoría de los ámbitos de la vida, del modo de pertenencia al mundo del trabajo.

Ya se ha señalado reiteradamente que el gobierno debió enfrentar además del COVID 19, un escenario de grave situación económica y  desmantelamiento del Estado en áreas fundamentales,  tendientes a intervenir sobre problemas sociales sensibles al pueblo, como fue la des jerarquización de los ministerios de Salud y de Trabajo, ambos de la Nación.

De todos modos, el cierre del 2020 en su dimensión política ha renovado las esperanzas por alcanzar mayores niveles de igualdad y de justicia, de justicia social, expresada fundamentalmente en la aprobación de la IVE, interrupción voluntaria del embarazo.-

Ahora bien, la desigualdad en sus distintas dimensiones, social, política o económica siempre tendió a ser naturalizada, ya sea por quienes la padecen en algunos casos, y también por aquellos que con sus acciones u omisiones la generan. Hay desigualdades que son visibles, mientras que otras  requieren ser nombradas, evidenciadas o descriptas  ya que la mirada de un observador desatento no las reconocería a simple vista.

En este sentido, la desigualdad en razón de género es una de ellas, si bien Naciones Unidas ha incorporado hace tiempo la medición de esta desigualdad, justamente para instar a los gobiernos a disminuirla, los informes que producen no son suficientes por sí solos para torcer el rumbo en la toma de decisiones de un gobierno, siempre es necesaria la presión de los sectores que demandan por estas transformaciones que consideran vitales. Visibilizar la lucha, y responder a la demanda de la sociedad, implica también reconocer la enorme desigualdad vigente hasta la fecha. 

 

“El Índice de Desigualdad de Género refleja las desigualdades basadas en el género en tres dimensiones: salud reproductiva, empoderamiento y actividad económica. La salud reproductiva es medida por la mortalidad materna y la tasa de fecundidad adolescente; el empoderamiento se mide por la proporción de escaños parlamentarios ocupados por cada género y el logro de la educación secundaria y superior en cada género; y la actividad económica se mide por la tasa de participación en el mercado laboral para cada sexo”

 

Podemos ubicar con claridad la lucha por la despenalización del aborto o  la interrupción voluntaria del embarazo en  la dimensión de salud reproductiva, que se mide por dos indicadores: de mortalidad materna y de fecundidad adolescente, ambos indicadores se registran en el sistema de salud, por lo tanto constituyen también un problema de Salud Pública. La pregunta es porque esta desigualdad, ha constituido un territorio de luchas que demoraron tanto la aprobación de la ley? Con que necesidad se ha sometido a niñas a transitar un embarazo no deseado y  a parir de manera forzada cuando ya se ha dicho que:

 

“Obligar a una niña a llevar adelante un embarazo es considerado tortura por los Pactos Internacionales de Derechos Humanos. Esto se agrava por la connivencia del Estado con los sectores anti derechos que en vez de proteger la infancia, la empujan a una maternidad forzada y atentan contra su vida.

Y además, desde 1921 se exceptúa la penalización del aborto cuando  evita un peligro para la vida o la salud de la madre o si el embarazo es producto de una violación.

La IVE no obliga a ningún cuerpo gestante a llevarla a cabo pero sí cuidará a aquellos cuerpos gestantes de quienes opten por la IVE. No más niñas madres, como ha ocurrido sistemáticamente en distintas provincias de nuestro país,  donde los centros de salud, algunos con protocolos vigentes obligan a las niñas a transitar por un embarazo producto de una violación.

 

Las otras dos dimensiones del índice de Desigualdad de Género son empoderamiento y actividad económica.- El primero tiene que ver con la participación  política y el segundo con la participación económica de las mujeres. Me pregunto cómo hemos tolerado  con tanta naturalidad las desigualdades arraigadas en ambos terrenos?

Bueno una respuesta posible sería que la mujer ha tenido un papel asignado socialmente y aquella que no lo cumpliera, quedaba de alguna manera “al margen”, etiquetada como “sospechosa” de qué? De cumplir sus propios deseos, participar en política, acceder a mayores niveles de educación y alcanzar un mejor puesto de trabajo, e incluso elegir no tener hijos, o también elegir tenerlo sola, ambas opciones han tenido connotación negativa.  A cuantos varones les preguntaron cuando serían padres? Es o era una pregunta muy habitual a las mujeres, acompañada incluso por una mueca grosera del hablante, que señala el reloj amenazante del paso del tiempo y el consecuente fin del recorrido para la maternidad.

 Ahora esa función social asignada, favoreció la reproducción no solo de la familia, sino del engranaje social. Un discurso ambiguo fijaba a la mujer a ese rol, asignándole la obligación de garantizar las condiciones materiales para que el varón se desenvuelva en el ámbito público, laboral, para traer el sustento al hogar, se valoriza la inmensa labor de cuidados que realiza a toda hora, para todos y cada uno de los miembros de su familia y por otro lado se naturalizan dichos quehaceres que se ocultan bajo el manto del amor a la familia.- En el año 2005 hubo una reparación desde el Estado, también instituyendo derechos, en este caso la Jubilación de Amas de Casa.

Hemos tomado las dimensiones de la medición técnica de la desigualdad de género a fin de describir básicamente de que se trata y visibilizar un poco nomás, las situaciones a las que nos enfrentamos, cada vez menos naturalmente, quienes promediamos el medio siglo. Hemos vivido con miedo, o en estado de alerta permanente y lo hemos naturalizado. Al  caminar sola por las calles, a ser víctimas de la trata de personas, a decidir sobre nuestros cuerpos, a las consecuencias de incumplir los roles y papeles de género que se nos han asignado históricamente.

Gracias a las luchas del feminismo, expresado en sus distintas vertientes y organizaciones, este estado de alerta, de sometimiento, de sumisión se ha ido modificando y las percepciones sobre el apego al deber ser, impuesto por “el patriarcado” van debilitándose.

La lucha por la IVE lleva años de construcción, desde el pié, como se ha titulado esta nota de opinión, quizá por eso la percepción  de justicia ante la institución de nuevos derechos, de la expectativa por un país más justo se vivenció en las calles aledañas al Congreso, en  las plazas y en los muros de las redes sociales de punta a punta de nuestro país.

Es entonces cuando las frases tan obvias como “niñas no madres” o “la maternidad será deseada o no será” se colman de contenidos en la certeza de que es legalmente posible. Desde el pie, desde las organizaciones de socorristas, desde los territorios, desde las militancias se ha acompañado a aquellos cuerpos gestantes que encontraban obstáculos para que el protocolo de la interrupción se haga efectivo.-

Uno de los lemas de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Seguro, Legal y Gratuito Incluso  ha sido “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir,  y ya sabemos de las resistencias para impartir dicha educación sexual plasmada en la ESI, Programa Nacional de Educación Sexual Integral, sancionada en dl año 2006.- Nuevamente desde los territorios se requería la aplicación de la ESI, en las escuelas los adolescentes la demandaban porque advertían la importancia de dicha información para poder decidir.

El Estado ha hecho su parte, no solo con el diseño del Programa de educación sino también con la asignación de recursos para la implementación en las salas de atención primaria o prioritaria de la salud, del Programa de Salud Sexual y Reproductiva, que inicialmente fuera denominado de “Procreación Responsable” como si el acto sexual estuviera destinado únicamente a la concepción,  responsable. Quien decide quien ha sido responsable o irresponsable para la concepción? Donde se haya el límite? Será tema de otro artículo.

Ahora vamos cumpliendo con el lema, y tendremos Aborto legal para no morir. La mortalidad materna es uno de los indicadores del índice de la desigualdad de género y a partir de ahora tenemos expectativas que los números disminuyan ostensiblemente.-

Está claro que no será una tarea fácil, ya que al igual que las resistencias institucionales a la aplicación de la ESI en el ámbito educativo  o al Programa de Salud Sexual y Reproductiva, en el ámbito de la salud,en que muchos profesionales continúan ejerciendo su poder otorgado por el dominio del saber y el ejercicio del denominado modelo médico-hegemónico, las resistencias estarán presentes asumiendo todas las formas posibles. Pero también estarán presentes integrantes territoriales de diferentes organizaciones, de profesionales, feministas, de partidos políticos, que continuarán acompañando como hasta ahora, el proceso que garantice el cumplimiento efectivo de la ley.

Las transformaciones sociales se van dando casi imperceptiblemente, pero uno advierte su contundencia cuando, cuando una niña de 12 años, informada por un diario, socializa horrorizada su preocupación por otra niña obligada a parir luego de una violación y advierte la perversión de un “baby Shower” , o cuando un adolescente se alegra por la aprobación de la ley y “felicita” a sus amigas por el logro, entendiendo que ha sido producto de años de lucha y que a partir de ahora, de la institución de este nuevo derecho, la brecha del índice de desigualdad de género se irá achicando, al menos por este motivo.

Para cerrar quiero volver a la dimensión política y reconocer la importancia del cumplimiento de la palabra empeñada en las propuestas de gobierno. El presidente Alberto Fernández había prometido el envío al Congreso del Proyecto de Ley de IVE. Como ciudadanos, ciudadanas, ciudadanes no estamos tan acostumbrados a que las promesas de campaña siempre se cumplan, en este caso se cumplió y además  en un escenario más que turbulento por el resto de los frentes que al gobierno le toca enfrentar.

Que las promesas de gobierno se traduzcan en actos, fortalece la democracia, la robustece, es de vital importancia, expresa coherencia, construye confianza entre el gobernante y su pueblo;  y que las nuevas generaciones estén alertas y analicen los discursos de los debates legislativos es alentador. Quizá estas nuevas generaciones logren construir relaciones sociales, económicas y políticas más justas y equitativas. Por lo pronto tenemos Ley, y es un acto de justicia, nunca más una mujer pobre encontrará la muerte por un aborto clandestino.-

Se viene ahora la reglamentación y el seguimiento de su implementación, tendremos ahí, desde el pié,  a mujeres, jóvenes, cuerpos gestantes empoderados para reclamar ante cualquier intento de incumplimiento.

Por: Jaqueline López,  Lic. en Trabajo Social Docente UNLa Matanza,  Coordinadora de Delegaciones Regionales del Ministerio de Trabajo de la Pcia de Bs As hasta 2015 e integrante de Grupo Descartes

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