Según un Informe elaborado por CCA (Consultoría de Climatología Aplicada) el indicador más mentado durante todo el invierno ha sido el potencial fortalecimiento del fenómeno de La Niña , “como hemos ido analizando esta situación, efectivamente constituida como un enfriamiento en la zona central del Pacífico central Ecuatorial, la misma no ha logrado posicionarse con una intensidad que pueda forzar el clima del sudeste de Sudamérica hacia un comportamiento de lluvias deficitarias a gran escala” por lo tanto ,”con esfuerzo podemos clasificar a este evento como Niña débil”.
Desde la CAA consideran que “si bien agosto y parte de septiembre mostraron vastos sectores con zonas de precipitaciones deficitarias, las mismas son especialmente esperables y llevaderas en ese período del año y por otra parte, septiembre es un mes de transición que suele transcurrir con un adelanto o un atraso en la renovación de la oferta de agua. Queremos decir en definitiva, que los sectores que vienen quedando atrasados en los acumulados pluviales no pueden ligarse al ligero enfriamiento del Pacífico. Una forma complementaria de interpretar la actualidad de este indicador es que su efecto negativo sobre las lluvias de primavera, suele ser significativo y bajo estas circunstancias no deberían haberse observado las lluvias en la franja mediterránea. Por lo tanto, las bondades y defecciones del patrón pluvial actual se rigen bajo la influencia de la escala regional y en esta escala deberemos encontrar las explicaciones de los vaivenes de las dos variables principales del clima en lo que resta de este trimestre.
Actualmente el enfriamiento del Pacífico supera en apenas 3 décimas de grado centígrado el nivel de neutralidad. Con esfuerzo podemos clasificar a este evento como Niña débil. El pronóstico consensuado de los modelos estadísticos y dinámicos que proyectan a futuro este enfriamiento, coinciden en posicionar a este indicador sin que logre alcanzar más que 1ºC, es decir, medio grado de apartamiento desde la marca de neutralidad. Para cuantificar la situación, el calentamiento máximo del último fenómeno de El Niño fue de 3.1ºC (2.6 grados por encima de la neutralidad)”.
Proyecciones para el próximo bimestre
1. Se afianza un escenario de Neutralidad o de ligero enfriamiento (“Niña débil”) para el comportamiento de la temperatura superficial del Pacífico Ecuatorial central.
2. La transición estacional ya ha sucedido. El cambio en el patrón pluvial es evidente. Las oscilaciones del mismo no se pueden justificar por el inicio del semestre cálido. Comienzan a definirse zonas con mejor o peor tendencia de precipitaciones, propias de factores de escala regional y de la dinámica climática intraestacional. No hay un forzante de gran escala que pueda ser considerado fiable y definitivo para el comportamiento de las dos variables principales en lo que resta de este año.
3. No se evidencian factores contrarios al buen despliegue de las precipitaciones. De mantenerse firme el flujo del noreste, las masas de aire húmedo se posicionarán bien en las áreas productivas.
4. La zona de baja presión del NOA comienza a influenciar la franja mediterránea central de la región pampeana, esto puede ser muy favorable para CB, SF, incluso norte de BA y oeste entrerriano.
5. Es buena la performance de precipitaciones esperadas para el NEA. Para el NOA la dinámica es favorable pero falta ingreso de humedad, el corto y mediano plazo puede traer buenas señales para esta franja agrícola.
6. El mes de octubre tenderá a dejar la mayor parte de las zonas agrícolas del país con piso en las lluvias normales. Posiblemente el sudeste de BA sea una de las áreas en que este valor se comporte más como techo que como piso. Estimamos que la performance pluvial sobre esta zona dependerá mucho de cómo se muevan las zonas de alta presión desde el norte de la Patagonia hacia el océano. El este entrerriano y el sur de Uruguay podrían sumarse a este comportamiento algo dispar o ligeramente deficitario.
7. Las zonas del sur de la región pampeana se mantendrán con promedios térmicos más bajos, aunque en el corto y mediano plazo (diez días) no se perfilan irrupciones de aire frío capaces de provocar heladas tardías. Los eventos capaces de causar daño en base a intensos enfriamientos en la principal zona triguera del país han aumentado su frecuencia en los últimos 15 años, sin embargo no se han hecho presentes en las últimas campañas. Como viene la actual, el riesgo no parece aumentado. La zona necesita acercarse a un patrón normal de lluvias.
8. Un enfriamiento de rigor para la franja central es prácticamente inviable. Los cultivos de invierno de la franja central se definirán por la disponibilidad de agua y no por potenciales heladas fuera de término.














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