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Oramos por los 44 tripulantes de submarino desaparecido

Stella Maris de la costanera de Colón, Entre Ríos Foto: Mundo Rural

Los Obispos de Argentina expresaron su oración y cercanía a los familiares de los 44 tripulantes desaparecidos en un submarino en el Atlántico sur.

A través de un comunicado, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina llamó a los fieles a “acompañar la angustia que se está viviendo por la situación del Submarino ARA, y especialmente el momento que están pasando las familias”.

La Armada argentina busca el submarino desde el miércoles 15 de noviembre. El sumergible desapareció mientras realizaba ejercicios de vigilancia en la zona económica exclusiva a la altura de Puerto Madryn, en la provincia patagónica de Chubut, tras partir del puerto de Ushuaia, en el extremo sur del país.

Cuando se produjo el último contacto de radio, el submarino se encontraba 432 kilómetros mar adentro, cerca de la zona del Golfo San Jorge, según informó la Armada en un comunicado.

“Sigamos rezando insistentemente por cada uno de ellos y sus seres queridos, como así también por quienes están trabajando en la búsqueda”, expresaron los obispos.

“Invocamos a Nuestra Señora de Luján para que acompañe y guíe a estos hermanos nuestros”, concluye el comunicado con fecha 19 de noviembre.

El Papa Francisco también expresó su preocupación y oración por la situación a través de un mensaje al Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera, en el que alienta “los esfuerzos que se están llevando a cabo para encontrar el navío”.

“Su Santidad los confía a la maternal intercesión de la santísima Virgen y, a la vez que les ruega que recen por él y por su ministerio al servicio del santo pueblo de Dios, pide al Señor que les infunda serenidad espiritual y esperanza cristiana en estas circunstancias, en prenda de lo cual les imparte de corazón la confortadora bendición apostólica”, señala el mensaje.

Desde Mundo Rural adherimos con nuestra oración a la Virgen Marinera: Nuestra Señora Stella Maris. Santa María del Mar es una de las advocaciones más antiguas de la Virgen. No está relacionada con ninguna aparición, sino con la necesidad que sienten los marinos y sus familias que quedan en tierra, de contar con la más alta protección en el cielo.

Oh María,
estrella esplendorosa de los mares,
que derramas el fulgor inagotable de tu gracia
sobre la inmensa soledad marina
que dominas el viento y el oleaje
y señalas su ruta al navegante,
protégenos piadosa,
en las tempestades del alma
y en los embates del mar.

Bendice a la Armada de la Nación Argentina
haciéndola fuerte en la paz,
valerosa en la guerra
y generosa en la victoria.

Concede que sea siempre la suya
misión de amistad y de concordia
en todas las latitudes del mundo.

Bendice a quienes desde las férreas naves y desde el aire
custodian sobre el mar el honor de nustra Patria y de nuestra bandera
Bendice a quienes defienden nuestras costas
y a todos los que por su trabajo
componen la gran familia naval argentina

Bendice a los seres amados del hogar
sobre los que imploramos tu protección celestial
Danos fortaleza en las ausencias, aliento en la esperanza,
alivio en los pesares, constancia en la virtud,
valor para los sacrificios que nos exige
el cumplimiento integral de nuestro deber.

Oh Madre y Señora Nuestra, Stella Maris,
escucha las plegarias de nuestros corazones.
Te suplicamos que nos orientes y nos conduzcas
al puerto de la bienaventuranza eterna
concediéndonos en la vida y en la muerte
la misericordiosa dulzura de la paz. Amén

La Plegaria del Marino (1936)

Oh María, Estrella que derramas el fulgor
inagotable de tu gracia sobre la amarga
soledad marina, que dominas los vientos y el oleaje
y señalas su ruta al navegante, protégenos
piadosa en las tempestades del alma
y en los embates del mar.

Bendice a la Armada de la Nación Argentina,
fuerte en la paz, valerosa en la guerra
y generosa en la victoria, y haz que siempre sea
la suya misión de amor y de concordia
en todas la latitudes del mundo!

Bendice a los seres amados que implorando
tu protección nos vieron un día partir,
y, en la dulce quietud del hogar,
aguardan con ansiedad nuestro retorno!
Bendice a quienes desde la férrea nave
custodiamos sobre el mar el honor de
nuestra patria y la pureza de su bandera!

Madre y Señora nuestra, Stella Maris,
escucha la plegaria de nuestros corazones,
forjados por la guerra, que te imploran
nos concedas en la vida y en la muerte la
misericordiosa dulzura de la paz!

Amén

ARA San Juan en el Apostadero Naval de Buenos Aires. Foto: Juan Kulichevsky (CC BY-SA 2.0).
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