Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo:
“Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí.
Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno -yo en ellos y tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.
Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste.
Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos”.
Amén y ¡ adelante !
Hoy se inicia la novena a San Felipe Neri, patrono de educadores y humoristas
Aunque este santo apenas sabía leer y escribir, era capaz de expresarse con gran elocuencia sobre la presencia de Jesús en la Eucaristía. Tenía el don de ciencia infusa, es decir, poseía un vasto conocimiento teológico sin estudio alguno, lo que sorprendió a sus maestros que solían realizarle preguntas complejas.
Pascual Bailón nació en Torrehermosa en el reino de Aragón (España) el 24 de mayo de 1540. El día de su nacimiento coincidió con la fiesta de Pentecostés, llamada en España “la Pascua del Espíritu Santo”, y por tal motivo recibió de nombre Pascual.
Sus padres fueron campesinos y él también se dedicó a este oficio desde los 7 hasta los 24 años; edad a la que ingresó al convento de los frailes menores (franciscanos) de Albatera.
Debido a su poca instrucción los franciscanos le asignaron oficios humildes. Fue portero, cocinero, mandadero y barrendero.
Su tiempo libre lo dedicaba a la adoración Eucarística, de rodillas con los brazos en cruz. Por las noches pasaba horas ante el Santísimo Sacramento. Continuaba su adoración tarde en la noche y por la madrugada estaba en la capilla antes que los demás.
Tiempo después fue enviado a París a entregar una carta al general de la orden, y en el trayecto “abiertamente profesó la verdad de la Eucaristía entre los herejes y, por ello, tuvo que pasar por graves pruebas” (Breve apostólico Providentíssimus del Papa León XIII). Entre aquellas pruebas se presentó un atento de asesinato.
Pascual falleció en España el 15 de mayo de 1592, durante el Domingo de Pentecostés, y se sabe que obró muchos milagros después de su muerte.
Fue beatificado el 29 de octubre de 1618 por el Papa Pablo V y canonizado el 16 de octubre de 1690 por el Papa Alejandro VIII. Su culto floreció sobre todo en su tierra natal y en el sur de Italia y se difundió ampliamente España y América del Sur.
















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