Dios en la Tierra

Hoy es la fiesta de San Juan de Matera, monje eremita

Jueves de la undécima semana del Tiempo Ordinario.Comentario del día : San Cipriano.«Nuestro pan de cada día» Evangelio según San Mateo 6,7-15.

Jesús dijo a sus discípulos:

Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.

No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.

Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.

No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.

Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.

Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

Amén

Hoy es la fiesta de San Juan de Matera, monje eremita

San Juan de Matera fue un monje italiano que fundó la Orden de Pulsano y vivió como eremita en las montañas del sur de Italia.

Su congregación formó parte de la gran familia benedictina, pero desde hace mucho tiempo desapareció.

El santo nació en la ciudad de Matera (que en aquel entonces pertenecía al reinado de Nápoles) en Italia hacia el 1070.

Cuando era todavía un niño, Juan soñó con vivir como ermitaño. Por tal motivo dejó la casa de sus padres y viajó hasta una isla, frente a Taranto, donde había un monasterio al que ingresó en calidad de pastor de rebaños de los monjes.

En Ginosa comenzó a predicar y a promover la restauración de la iglesia, que se convirtió en el núcleo de un convento. Un día se le acusó de haberse apropiado del bien de una iglesia y fue enviado a la cárcel tras ser acusado ante el gobernador de la provincia.

A poco de estar en la prisión, escapó en una forma que nadie podía explicarse, por lo que se dijo que había sido liberado por un ángel. Llegó hasta Cápua y tuvo que seguir su camino, porque los pobladores no le permitieron quedarse.

En Bari fue acusado de hereje por la austeridad que predicaba, pero fue liberado después de defenderse brillantemente en los tribunales.

En 1130, en el antiguo monasterio de San Gregorio de Pulsano, que reconstruyó, fundó una congregación monástica en la que le confirió la Regla de San Benito y fue abad durante 10 años.

En poco tiempo la comunidad ya tenía 50 monjes y se volvió muy conocida. Falleció el 20 de junio de 1139 en Foggia (Pulla), donde había ido para difundir la congregación.

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