Es parte de nuestro folklore que nunca haya monedas para el vuelto, generalmente en su reemplazo hay una gran variedad de productos que van desde caramelos hasta una aguja de coser en una mercería. Ante esta constante, en Mendoza hace un tiempo surgió la idea de entregar sobres con semillas como vuelto.

Esta idea ya se replicó en Entre Ríos, más exactamente en la empresa Agrocomercial Futuro de la localidad de General Ramirez. Fué María Antonella Mantovani (31) quien “sembró” la idea de implementar en la empresa familiar la alternativa del “huerto vuelto”, y así poder sortear la escasez del “vil metal” de una manera amigable con el medio ambiente.
Antonella, que además es ingeniera agrónoma, nos cuenta que la idea surge inspirada en la iniciativa mendocina , “pero aquí decidimos nombrarlo HuertoVuelto, jugando un poco con las palabras” y detalla que “ante la falta de monedas decidimos implementar la metodología aprovechando que en nuestra empresa comercializamos estos insumos”.
La joven entrerriana, en diálogo con Mundo Rural, indicó que desde hace unos 5 meses aproximadamente implementaron el “HuertoVuelto”, y destaca “ha tenido muy buena aceptación por parte de nuestros clientes, quienes se toman el tiempo para elegir la variedad que más les atrae”.
“HuertoVuelto ” con variedades de estación
Según Antonella el contenido de las semillas de cada sobre tiene un valor subjetivo, “de hecho hay personas que a veces deciden llevar varios sobres, siendo en ese caso una gentileza de nuestra empresa para con nuestros clientes”.
Los sobres contienen lo que denominan “media medida” de semillas de estación, actualmente las variedades de otoño- invierno son: acelga, remolacha, achicoria, lechuga, habas y perejil. “Ya estamos pensando en la especies de primavera-verano”, anticipó Antonella.

Un proyecto con potencial de expansión
“No descarto la posibilidad de que la iniciativa pueda replicarse en otras localidades de nuestra provincia, en ese caso habría que pensar en replantear el formato, ya que hoy es muy “casero” , usamos papel reciclado para confeccionar el sobre en el que identificamos la variedad de la semilla y el logo de nuestra empresa” y aclaró, “en el caso de ampliarlo ya no sería tan artesanal, aunque siempre sería un envase amigable con el medio ambiente”.
Sin dudas es una excelente iniciativa que además impulsa y fomenta cultivar un huerto en familia, que permite obtener numerosos beneficios tanto nutricionales como emocionales. Cada día proliferan más los huertos urbanos en parcelas municipales, en los colegios, en terrazas y patios. Cultivar nuestros propios alimentos, no tiene precio.
El proyecto de Mendoza que sirve de inspiración
El proyecto de Leandro Bompadre (28), un joven mendocino estudiante de Diseño Gráfico en la Universidad Nacional de Cuyo, apostó a un cambio cultural y que los comerciantes incorporen la iniciativa a sus negocios. De esta manera, el vendedor luego entrega los sobres al valor que crea pertinente. Por su parte, Bompadre los comercializa a dos pesos cada unidad. Así, se genera una cadena “ecoamigable” que le permite al comerciante no sólo entregar las semillas como vuelto sino como una forma de atención al cliente, publicó La Nación en marzo de este año.














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