Dios en la Tierra

Hoy el santoral recuerda a Santo Tomás Moro, patrono de políticos y gobernantes

22 de junio. Martes de la duodécima semana del Tiempo Ordinario. El santoral recuerda a Santo Tomás Moro y a San Eusebio de Samosata.

Libro de Génesis 13,2.5-18.

Abrám tenía muchas riquezas en ganado, plata y oro.
Lot, que acompañaba a Abrám, también tenía ovejas, vacas y carpas.
Y como los dos tenían demasiadas riquezas, no había espacio suficiente para que pudieran habitar juntos.
Por eso, se produjo un altercado entre los pastores de Abrám y los de Lot. En ese tiempo, los cananeos y los perizitas ocupaban el país.
Abrám dijo a Lot: “No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre tus pastores y los míos, porque somos hermanos.
¿No tienes todo el país por delante? Sepárate de mí: si tú vas hacia la izquierda, yo iré hacia la derecha, y si tú vas hacia la derecha, yo iré hacia la izquierda”.
Lot dirigió una mirada a su alrededor, y vio que toda la región baja del Jordán, hasta llegar a Soar, estaba tan bien regada como el Jardín del Señor o como la tierra de Egipto. Esto era antes que el Señor destruyera a Sodoma y Gomorra.
Entonces Lot eligió para sí toda la región baja del Jordán y se dirigió hacia el este. Así se separaron el uno del otro:
Abrám permaneció en Canaán, mientras que Lot se estableció entre las ciudades de la región baja, poniendo su campamento cerca de Sodoma.
Pero los habitantes de Sodoma eran perversos y pecaban gravemente contra el Señor.
El Señor dijo a Abrám, después que Lot se separó de él: “Levanta los ojos, y desde el lugar donde éstas, mira hacia el norte y el sur, hacia el este y el oeste,
porque toda la tierra que alcances a ver, te la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
Yo haré que tu descendencia sea numerosa como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar los granos de polvo, también podrá contar tu descendencia.
Ahora recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque yo te lo daré”.
Entonces Abrám trasladó su campamento y fue a establecerse junto al encinar de Mamré, que está en Hebrón. Allí erigió un altar al Señor.

Salmo 15(14),2-3ab.3cd-4ab.5.

El que procede rectamente
y practica la justicia;
el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua.

El que no hace mal a su prójimo
ni agravia a su vecino,
.
el que no estima a quien Dios reprueba

y honra a los que temen al Señor.
el que no presta su dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará.

Evangelio según San Mateo 7,6.12-14.

No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.
Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí.
Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.

Hoy se celebra a Santo Tomás Moro, patrono de políticos y gobernantes

“El hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la moral”; este es uno de los dichos de mayor contundencia pronunciados por Santo Tomás Moro, el Santo que la Iglesia celebra hoy, 22 de junio. Esas palabras poseen una actualidad ante la que solo cabe rendirse, tanto por su sentido religioso fundamental, como por la potencia que tienen para ayudar a comprender la gran crisis que sufre hoy el ámbito político. No hay posibilidades de que una comunidad política ande bien sin que los ciudadanos sean respetuosos de la fe, la ética y la moral.

Santo Tomás nació en Londres en 1477. Se graduó en la Universidad de Oxford como abogado e hizo una carrera exitosa que terminó llevándolo al parlamento inglés. Contrajo matrimonio con Jane Colt, con quien tuvo un hijo varón y tres hijas mujeres. A la muerte de la madre de sus hijos, Lady Colt, el Santo se casó por segunda vez, con una dama de nombre Alice Middleton.

De fina e ingeniosa mente, Sir Tomás More publicó en 1516 una obra de agudeza extraordinaria, tanto por su contenido crítico con los males sociales de su tiempo como por su carácter sugerente; su nombre: “Utopía” (el término, acuñado por Moro, echa mano del prefijo negativo griego ou- y del vocablo -topos, lugar). Aquel texto quedará perennizado en la historia del pensamiento occidental por su riqueza filosófica, política y teológica, y también por su valor literario, que le dio forma al género. El escrito llamó la atención del monarca inglés, Enrique VIII, quien lo convocó a ser parte de la administración pública.

Enrique VIII y Tomás cultivaron cierta amistad y una relación de confianza. Sin embargo, el deseo del rey de querer repudiar a su esposa y contraer nuevas nupcias, en contra de lo prescrito por la Iglesia y la naturaleza intrínseca del sacramento del matrimonio, terminó por enfrentarlos. Moro, en calidad de consejero del rey, quiso disuadirlo, pero el capricho del monarca se convirtió en obsesión, al punto de estar dispuesto a desobedecer al mismo Papa. El episodio es conocido, como conocido es el desenlace: la ruptura definitiva de la corona británica con Roma y el surgimiento de la iglesia anglicana como iglesia cismática. Esta situación, contraria a la profunda fe católica de Tomás, lo hizo renunciar a todos sus cargos.

Posteriormente, Tomás Moro se dedicó a la defensa de la Iglesia y junto a su amigo, el Obispo San Juan Fisher, se opusieron al rey, quien se había autonombrado “cabeza” de la iglesia inglesa. Ambos santos, fieles a Cristo, fueron acusados de traición a la corona y llevados a prisión. Meses después, San Juan Fisher sería ejecutado y, a los pocos días, Santo Tomás seguiría el mismo destino.

¿La “culpa” por la que Tomás Moro murió decapitado? Oponerse a la ruptura de la Iglesia de Cristo y que se haya pisoteado su autoridad, causa indigna enarbolada por Enrique VIII. En el patíbulo, antes de ser ejecutado, el Santo dijo ante la multitud: “Muero como buen servidor del rey, pero primero servidor de Dios”.

Santo Tomás Moro partió a la Casa del Padre como mártir el 6 de julio de 1535. Su Fiesta se celebra cada 22 de junio, junto con San Juan Fisher.

“La historia de Santo Tomás Moro ilustra con claridad una verdad fundamental de la ética política. En efecto, la defensa de la libertad de la Iglesia frente a indebidas injerencias del Estado es, al mismo tiempo, defensa, en nombre de la primacía de la conciencia, de la libertad de la persona frente al poder político. En esto reside el principio fundamental de todo orden civil de acuerdo con la naturaleza del hombre” (San Juan Pablo II).

Santo Tomás Moro fue declarado patrono de los gobernantes y los políticos por San Juan Pablo II en el año 2000.

Comentar

Click here to post a comment

WhatsApp chat