Aquella madrugada del 17 de julio de 2008 dijo Julio Cobos: “Mi voto es no positivo”. Eran casi las 5 de la mañana, y en aquel momento vicepresidente de la Nación tuvo que desempatar la votación en el Senado sobre la resolución 125, que imponía derechos de exportación móviles a las exportaciones de granos pronunciando es frase que quedó para la historia.
Cabe recordar que este hito sucede tras cuatro meses continuos de protestas, impulsadas por los mismos productores productores, con cortes de rutas y movilizaciones masivas en Rosario, Buenos Aires y Entre Ríos en sus dos puntos emblemáticos: la cabecera Paraná del Túnel Subfluvial y la A14 a la altura de Gualeguaychú. Ese día, dominado por una tensa vigilia quedó derogada la medida.
“Hoy se cumplen 13 años del día que muchos legisladores dijeron “NO” a la resolución 125. Fue el punto final de un conflicto que nos tuvo en la ruta varios meses por las retenciones móviles”, expresó en redes Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina.
Transcurría el 2008 y la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, había enviado al Congreso un mes antes la polémica iniciativa, que fue aprobada por Diputados. Cuando llegó al Senado, se hubo un empate en 36 votos. Fue una jornada de extrema tensión, y en medio del empate la decisión quedó en manos de Cobos.
“Hoy quiero destacar que, más allá de lo vivido, el mayor legado que nos dejó ese momento histórico fue la UNION de los productores: la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias. Desde nuestra entidad seguiremos apostando para fortalecer esta alianza por el bien del campo y el país” agregó Pino en un hilo de twits.
Hoy se cumplen 13 años del día que muchos legisladores dijeron “NO” a la resolución 125. Fue el punto final de un conflicto que nos tuvo en la ruta varios meses por las retenciones móviles. pic.twitter.com/bxbpLArYPU
— Nicolás Pino (@NicolasPinoSRA) July 17, 2021
La resolución 125, había sido redactada en marzo de 2008 por el ministro de Economía, en ese momento Martín Lousteau. Con la resolución se pretendía establecer retenciones móviles con una fórmula de cálculo que, a medida que el precio de la soja aumentaba, el Estado se llevaba la mayor parte de la renta. En ese contexto con la intransigencia manifiesta del Gobierno que no aceptaba cambios a la medida, fue lo que provocó una reacción inaudita con el rechazo generalizado de los productores agropecuarios.
















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