El “mildiu” es una enfermedad conocida como “panoja loca” –crazy top– en maíz –Zea mays– fue determinada en Argentina en la década del ‘70, como en la mayor parte del continente americano. Es ocasionada por un pseudohongo –oomycete– biotrófico o patógeno obligado, lo que dificulta su estudio al no poder cultivarse en medios nutritivos artificiales y sólo puede existir en plantas vivas de genotipos susceptibles. En general, es una enfermedad poco frecuente, y en Entre Ríos en los últimos 30 años, se registró sólo en plantas aisladas.
“En los meses de marzo y abril de 2023, la enfermedad se halló en tres lotes de maíz sembrados a fines de enero en el Departamento Diamante (Entre Ríos). En uno de los lotes, presentó una incidencia superior al 42 %, las plantas manifestaron síntomas diversos y no formaron espigas, por lo cual existe una correlación negativa y directa con los daños al rendimiento. En otros dos lotes de maíz en la misma zona, la enfermedad se registró en pocas plantas dispersas. Posiblemente, afectó otro híbrido de maíz en el Dpto. Tala (detección por imágenes), pero no se lograron obtener muestras vegetales ni información más detallada para su confirmación. La enfermedad fue citada en el año 2016 en Hernando (Córdoba), en 2018 en Mar del Plata (Buenos Aires) y en 2021 y 2022 en República Oriental del Uruguay”, detalló el INTA.
Los mildius (signos del pseudohongo) se observan principalmente en el envés de las hojas y, en menor proporción, en el haz, como una eflorescencia blanquecina grisácea (semejante a “ceniza”), abundante sólo en las primeras horas de la mañana, ya que la esporulación ocurre durante la noche en condiciones de suelo saturado y con alta temperatura.
En poáceas, se identificaron 39 especies de mildius, también llamados “mildius graminícolas”. Los que afectan a maíz, sorgo (Sorghum bicolor), sorgo de Alepo (S. halepense) y caña de azúcar (Saccharum officinale) son ocasionados principalmente por Peronosclerospora , Sclerospora y Sclerophthora, los que poseen diferentes especies.

Los síntomas y la magnitud del mildiu, desde el INTA senalan que “dependerán del momento de la infección primaria, que es sistémica con un marcado desequilibrio hormonal; ésta, ocurre desde la germinación hasta 3 o 4 semanas después, a partir de oosporas (estructuras de resistencia) presentes en el suelo o en semillas”.
En ese sentido explicaron que “las infecciones secundarias se producen a partir de las fructificaciones asexuales (esporangios) que se dipersan por el viento a plantas vecinas. Si la infección es temprana, las plantas pueden morir, poseer menor altura y malformaciones como retorcimientos y filodias (estrucuturas similares a hojas) en panojas y en menor medida, en espigas. También se observaron ramificaciones en distintos nudos de la planta con espigas rudimentarias con estructuras de flor masculina en la parte superior”.
“Las hojas del tercio inferior y medio presentan un síntoma particular típico de los mildius, un dibujo clorótico, lineal y paralelo a las nervaduras, desde la base de las hojas hacia arriba. Con el avance de la enfermedad, las hojas son delgadas, erectas (similar a “espada”), con rayas o estrías cloróticas al comienzo, que luego se oscurecen con distintos tonos marrón (sitios de esporulación y formación de oosporas. Además, se caracterizan por ser coriáceas, muy quebradizas con un sonido particular y aproximadamente 30 – 40 días después de estos síntomas, se abren en jirones, con un aspecto “deshilachado”, explicaron.

Asociación concomitante del mildiu con el carbón común del maíz en panojas y espigas de maíz
En todo el mundo, y desde hace más de 40 años, cuando la enfermedad se identificó con mayor frecuencia e importancia, los ataques severos de mildiu en un lote en general van acompañados por una alta incidencia de carbón común tanto en panojas como en rudimentos de espigas. Las teliosporas de U. maydis infectan tejidos meristemáticos en plena multiplicación celular o bien pueden colonizar los estigmas cuando hay fallas en la polinización, ya sea por asincronía entre la producción de polen y la presencia de estigmas receptivos o la inviabilidad de este por altas temperaturas.
La gran cantidad de agallas de carbón se ve colonizada por diversos hongos micotoxigénicos como Fusarium, lo que limita su utilización en la confección de silos o pastoreo directo por el ganado.
Manejo de la enfermedad
En Argentina, existen escasas técnicas validadas para el manejo de los mildius en maíz, sin embargo, las más importantes estarían asociadas como en todo el mundo, con resistencia genética (un solo gen), tratamiento de las semillas con determinados fungicidas, rotación entre 2 y 5 años (sobrevivencia de oosporas) sin gramíneas estivales, fertilización nitrogenada (urea, sulfato de amonio y superfosfato triple), y lavado de la maquinaria a la salida de lotes infectados y previamente a la entrada en lotes libres de la enfermedad.

En síntesis
• Es una enfermedad de la que se deberían ocupar todos los sectores ligados al cultivo de maíz y en especial, los involucrados en el manejo de híbridos en siembra tardía.
• Los síntomas son diversos y las pérdidas importantes, por lo que es prioritario identificar la o las especies de Peronosclerospora involucradas, con estudios moleculares.
• Determinar si los fungicidas curasemillas que se utilizan actualmente para oomycetes, con metalaxyl como uno de los principios activos, continúan siendo eficaces.
• Ajustar protocolos para evaluar comportamientos de híbridos de maíz y eficacia de fungicidas en Argentina, considerando la dificultad para los diversos estudios por su naturaleza biotrófica y su aparición esporádica hasta el presente.
• Continuar con monitoreos y evaluación de mildius en Entre Ríos y la región pampeana, con la finalidad de definir su estatus como enfermedad ocasional asociada a semillas y rastrojo infectado o clima conductivo, o como una enfermedad re-emergente con alto riesgo para la producción de maíz.














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