El informe, publicado el 22 de mayo de 2025, resume una campaña marcada por un incremento en el área sembrada y un comportamiento climático con variaciones mensuales que impactaron en el desarrollo del cultivo y el panorama fitosanitario.
Según los datos relevados por la Bolsa de Cereales y su red de colaboradores, las variables clave de la campaña fueron:
Superficie sembrada: 67.850 hectáreas (ha).
Superficie perdida: 0 ha.
Rendimiento promedio provincial: 8.272 kg/ha, lo que constituye un nuevo récord histórico.
Producción total: 561.255 toneladas (t).
La superficie cultivada con arroz en el ciclo 2024/25, que alcanzó las 67.850 ha, representó un incremento interanual del 16 %, sumando 9.250 ha más que la campaña anterior. Este aumento en el área sembrada respondió principalmente a un contexto de precios internacionales favorables. Además, la región irrigada mediante represas contaba con una capacidad de almacenamiento de agua significativamente mayor en comparación con campañas previas.

A nivel de tipos comerciales, el arroz largo fino fue predominante, abarcando aproximadamente el 78 % del área total (53.000 ha). Este tipo registró un rendimiento promedio de 8.700 kg/ha y representó el 82 % de la producción total (461.100 t). El tipo largo ancho ocupó el 13 % del área (8.800 ha), con un rendimiento promedio de 6.500 kg/ha y una producción equivalente al 10 % (57.200 t). Finalmente, los tipos comerciales denominados especiales representaron el 9 % (6.050 ha), con un rendimiento promedio de 7.100 kg/ha y aportando alrededor del 8 % de la producción total (42.955 t).
El rendimiento promedio provincial de 8.272 kg/ha significó un incremento del 10 % (727 kg/ha) en comparación con el año pasado, y del 9 % (705 kg/ha) respecto al promedio del último lustro. Como resultado, la producción total de arroz aumentó un 27 % interanual (119.130 t), ubicándose como la cuarta más elevada de los últimos 25 años.


Factores climáticos y su influencia
La campaña estuvo influenciada por diversas condiciones climáticas analizadas por la red de centrales meteorológicas automáticas de la Bolsa de Cereales. Si bien la precipitación promedio acumulada entre noviembre y febrero de 2024/25 (533 mm) fue sutilmente superior en un 7 % (34 mm) al promedio histórico para el mismo período (499 mm), se detectaron grandes variaciones en los promedios mensuales.
Noviembre y febrero se comportaron con un patrón similar a un evento “El Niño”, registrando incrementos en las lluvias del 67 % y 61 % respectivamente sobre la media histórica. Por el contrario, diciembre y enero tuvieron un régimen de lluvias similar a un evento “La Niña”, con disminuciones del 42 % y 56 % respectivamente.

Estas variaciones tuvieron consecuencias: las precipitaciones muy superiores a lo normal registradas en noviembre, especialmente en el centro-norte de la provincia, provocaron retrasos en las labores de siembra. No obstante, las condiciones climáticas en diciembre y enero fueron muy favorables para el cultivo, con escasas precipitaciones y altos niveles de radiación. Hacia febrero, se registró un aumento en el régimen de lluvias y una disminución en los niveles de radiación solar.

En cuanto a las temperaturas, enero registró el promedio de temperatura máxima más alta con 35 °C, con 16 días iguales o superiores a 35 °C. Febrero también presentó temperaturas máximas elevadas (promedio 33,8 °C) con 14 días iguales o superiores a 35 °C. La temperatura mínima promedio más elevada se dio en febrero (20 °C), mientras que diciembre fue el mes con más días con mínimas iguales o inferiores a 15 °C (19 días).

La radiación solar promedio entre diciembre y febrero fue de 308 w/m2. Enero fue el mes con el valor promedio más alto (330 w/m2), con un incremento del 14 % respecto a enero de 2024. Diciembre tuvo el promedio más bajo (304 w/m2), con una caída del 3 % respecto al año pasado. Febrero registró 290 w/m2, un 11 % más que en febrero de 2024.
Panorama fitosanitario: Enfermedades presentes
La Ing. Agr. Virginia Pedraza del Laboratorio de Fitopatología de la EEA INTA Concepción del Uruguay elaboró el panorama fitosanitario de la campaña. En la etapa vegetativa, se detectó una elevada incidencia de manchas foliares en general. Las precipitaciones de noviembre y la amplitud térmica de diciembre generaron condiciones propicias para la aparición de hongos que sobreviven en rastrojos, como Bipolaris oryzae, Cercospora oryzae, Alternaria padwichii y un hongo no detectado previamente en arroz. También aparecieron focos de manchas foliares por “Pyricularia”, asociados a manejo (sobrecarga de nitrógeno, problemas de riego).
En etapa reproductiva, las lluvias de febrero propiciaron la aparición del “Quemado del arroz” por Pyricularia oryzae. Se observaron síntomas en raquis en la variedad susceptible Gurí INTA CL, y en menor medida en Aldebarán y Angirú. Si bien esta situación generó preocupación, no comprometió demasiado el rendimiento en general, ya que los lotes afectados que recibieron aplicación de fungicidas rindieron por encima o levemente por debajo del promedio provincial. En varios lotes, se diagnosticaron otros patógenos como “Sclerotium” o “Sarocladium” debido a las condiciones climáticas. Otras enfermedades de tallo y vaina, como la Pudrición del Tallo (Sclerotium oryzae), Pudrición de la Vaina (Sarocladium oryzae) y “Pudrición de la base” (Gaumannomyces graminis), presentaron elevada incidencia en algunos lotes, vinculados más a la historia de monocultivo o riego desparejo.
En resumen, la campaña arrocera 2024/25 en Entre Ríos se caracterizó por un aumento del área sembrada impulsado por el contexto de mercado, un rendimiento promedio que marcó un récord histórico y un incremento sustancial en la producción total, a pesar de enfrentar desafíos climáticos y sanitarios que requirieron una gestión atenta por parte de los productores.
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