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Precios históricos, nuevos retos: El momento de la ganadería argentina es ahora

Con un fuerte llamado a la eficiencia y la sostenibilidad, la 12ª edición del Congreso Ganadero Rosario 2025, organizada por la Sociedad Rural de Rosario, dejó en claro que la ganadería argentina atraviesa un punto de inflexión. Bajo el lema “Desafío 2030: Más Kilos de Carne”, el encuentro reunió a expertos, productores y autoridades que analizaron el nuevo escenario productivo y las claves para el desarrollo de una actividad que, a pesar de su potencial, aún tiene mucho por mejorar.

Un contexto macroeconómico inédito: Oportunidad y exigencia

El sector ganadero argentino se encuentra en un momento “inmejorable“, marcado por la eliminación de la brecha cambiaria, la unificación del tipo de cambio y una desaceleración de la inflación. Los precios de la hacienda en dólares han alcanzado valores históricamente altos; un ternero vale $3.52 USD billete y un novillo $2.87 USD billete, cifras sin precedentes. Esta situación se traduce en relaciones de precios favorables con los insumos, necesitándose, por ejemplo, un 47% menos de kilos de ternero para comprar postes y un 23% menos de novillo para adquirir maíz.

Sin embargo, este nuevo escenario marca el fin de la “valorización por stockeo“. Sebastián Riffel, especialista en producción animal, enfatizó que la eficiencia productiva es ahora obligatoria; “si no somos eficientes nos vamos del sistema porque ahora empieza la etapa de depuración”. Pese a los buenos precios, la rentabilidad neta del negocio ganadero sigue siendo baja, requiriendo “mucha espalda para ganar poco”. Además, se ha cortado el flujo de capital desde la agricultura hacia la ganadería, ya que se necesitan muchas más toneladas de grano para comprar un ternero.

Autoridades como María Soledad Aramendi, presidenta de la Sociedad Rural de Rosario, y Miguel Simioni, presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, resaltaron la importancia de la ganadería como motor de desarrollo y arraigo. Aramendi, en su discurso de apertura, peticionó la eliminación de derechos de exportación, tasas sin contraprestación y una desburocratización total del Estado para lograr previsibilidad a largo plazo. Ignacio Mántaras, secretario de Agricultura y Ganadería de Santa Fe, afirmó que Argentina está “abierta al mundo nuevamente” y lamentó que la ganadería haya sido históricamente castigada por políticas erráticas que llevaron a una pérdida del 15% del stock ganadero nacional.

La clave “tranquera adentro”: Intensificación, eficiencia y manejo

Juan Elizalde, ingeniero agrónomo y consultor, propuso enfocar la mirada en lo que puede transformarse desde la propia gestión. Destacó una brecha tecnológica y productiva del 60-70% entre productores informados y no informados, lo que podría elevar la producción nacional de 3 a 5 millones de toneladas de carne por año si se cerrara esa brecha. Elizalde subrayó que la producción de carne no ha cambiado en casi 20 años, lo que plantea un riesgo de escasez futura si no se actúa.

La intensificación fue señalada como la estrategia fundamental, implicando más capital y más trabajo por unidad de superficie. El objetivo es aumentar la producción, reducir el costo por kilo producido, mejorar el resultado económico y aumentar la rentabilidad.

•En la cría: Se enfatizó la necesidad de mejorar los bajos índices de destete (nacional promedio 60-65%, Santa Fe alarmantemente bajo con 35-45%). La cría consume hasta el 80% de los recursos forrajeros del ciclo productivo. Gustavo Blengino, médico veterinario, insistió en que la eficiencia reproductiva es el principal cuello de botella, y que solo un 60-70% del rodeo se somete a diagnóstico de preñez, lo que impide tomar decisiones a tiempo. La “cola de parición” (vacas que paren tarde) fue calificada por Elizalde como el “cáncer de los rodeos de cría”. Adelantar y concentrar las pariciones (70% en los primeros 20 días) mediante la Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) es una herramienta fundamental, pudiendo aumentar el peso al destete hasta en 20 kg. Blengino presentó estudios donde la IATF, incluso en vacas con alto anestro, logró altas tasas de preñez y terneros más pesados.

•En la recría y engorde: Argentina faena animales con bajo peso (226-236 kg). La intensificación en pasturas, como la alfalfa, puede duplicar la producción de carne por hectárea (de 423 kg a 875 kg) mediante el aumento de la carga animal y un manejo de pastoreo preciso. El uso de cultivos de cobertura permite producir carne en invierno (250-300 kg/ha). Sebastián Riffel detalló modelos de invernada que, aunque requieren alto capital de trabajo, ofrecen una rentabilidad superior a la cría. La eficiencia en feedlots puede mejorarse con el procesamiento de grano húmedo y aditivos como la monensina y virginiamicina, que ofrecen mejoras de 8% a 9.2% en la conversión.

•Manejo de forrajes y pasturas: Óscar Darío Bertín, especialista en forrajes, demostró que las gramíneas puras sin fertilización tienen baja productividad. En cambio, las mezclas forrajeras (leguminosas con gramíneas) son fundamentales para la productividad y el aporte de nitrógeno. La fertilización nitrogenada puede triplicar la producción de gramíneas. Las leguminosas como el trébol blanco y el lotus pueden aportar el equivalente a 100-150 kg de nitrógeno por hectárea.

Tecnología y genética: Motores del cambio

Santiago Debernardi, médico veterinario y genetista, afirmó que la genética es una “pata fundamental” de la producción, a menudo relegada. La IATF es crucial para el ordenamiento de los rodeos y la concentración de pariciones, aportando beneficios de manejo más allá de la genética per se. Herramientas como las caravanas electrónicas y los drones mejoran el monitoreo y la toma de decisiones. Debernardi enfatizó que no existe una genética “buena o mala”, sino una que se adapta mejor a cada ambiente y objetivo productivo. Se debe seleccionar reproductores con evaluaciones genéticas (EPDs) y un fenotipo adecuado, buscando animales con curvas de crecimiento que maximicen la producción de carne en el menor tiempo posible. La inseminación masiva, especialmente en vacas y no solo en vaquillonas, es vital para un impacto genético significativo.

Sostenibilidad ambiental: Más kilos, menos emisiones

Rodolfo Bongiovanni, investigador del INTA, abordó la relación entre ganadería y cambio climático. La ganadería es responsable del 21% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en Argentina, principalmente metano. Sin embargo, Bongiovanni derribó mitos al mostrar que los cálculos argentinos de huella de carbono son significativamente más bajos (en promedio, 39 kg de CO2e por kg de carne al consumidor) que los valores publicados internacionalmente (100-129 kg CO2e/kg), lo que confiere una ventaja competitiva.

La clave es que “eficiencia productiva es eficiencia ambiental”. Producir “más kilos de carne con menos emisiones” significa menos tiempo para producir un kilo de carne, lo que reduce las emisiones de metano. Técnicas como la siembra directa, cultivos de cobertura, pasturas perennes y sistemas silvopastoriles contribuyen al secuestro de carbono en el suelo, con algunas pasturas aportando hasta 10 toneladas de carbono por hectárea por año. Las certificaciones ambientales (como EPD) otorgan valor agregado y ventaja competitiva en los mercados internacionales. El Estado debe cumplir un rol de catalizador, brindando objetividad y metodología científica a los esquemas de certificación voluntarios.

Exportación de ganado en pie: una oportunidad para el arraigo rural

El Contador Público Fernando Molinari disertó sobre el potencial de la exportación de ganado en pie, destacando que Argentina llega tarde a un mercado que países vecinos como Uruguay y Brasil ya aprovechan hace más de una década. Según explicó, esta modalidad estimula la ruralidad, la producción y toda la cadena ganadera, desde la cría hasta la terminación.

Molinari citó el caso exitoso de Uruguay, que logró consolidar un “círculo virtuoso” que potenció las divisas, la eficiencia y la oferta de carne sin comprometer su stock ganadero. A su vez, resaltó que los mercados compradores no se limitan a motivos religiosos, sino que responden a preferencias de cortes y formas de faena diferentes a las tradicionales.

En cuanto a infraestructura, propuso el puerto de Ibicuy, en Entre Ríos, como nodo logístico ideal, por su profundidad natural, distancia de zonas urbanas y espacio para cuarentenas. Finalmente, subrayó la necesidad de que el productor pueda capturar la plusvalía de estas ventas directas, y propuso comenzar por nichos como media sangre, machos holando jóvenes y equinos mansos para trabajo en África.

Jóvenes y redes: el nuevo motor de la carne argentina

La Licenciada Eugenia Brusca, del IPCVA, habló sobre el desafío de insertar a los jóvenes en el mundo ganadero y la necesidad de actualizar las estrategias de promoción de la carne vacuna. En ese marco, detalló que el consumidor actual –mayoritariamente centennial y millennial– es hiperconectado, valora la practicidad, la experiencia y la información que circula en redes sociales.

El IPCVA apuesta a atraer nuevos perfiles profesionales al sector (como ingenieros en sistemas, data analysts y expertos logísticos) y visibilizar que la ganadería es un ecosistema con impacto ambiental positivo, ya que ayuda a secuestrar carbono.

Brusca mostró cómo el instituto está renovando su estrategia: desde presencia en eventos como El Cruce o Cosquín Rock, hasta alianzas con influencers, concursos para escuelas y publicaciones culturales como el libro junto a Felipe Pigna. Además, explicó que el IPCVA se financia con apenas USD 1 por animal faenado, muy por debajo de otros países competidores, y que la ganadería argentina se encuentra hoy ante un punto de inflexión para crecer de manera sustentable y eficiente.

Reglas claras y previsibilidad: el reclamo desde la industria frigorífica

Por su parte, el Abogado Sebastián Bendayán Breser, gerente de CAFRISA, pidió reglas claras para el sector ganadero de cara a 2030. Señaló que la industria opera con un 30% de capacidad ociosa en Santa Fe, y que necesita más animales, más kilos y menos imprevisibilidad política.

Pidió dejar atrás las “políticas erráticas” que castigaron a la cadena y advirtió sobre el impacto de los impuestos distorsivos: 15% de Ingresos Brutos para frigoríficos y 4-5% para carnicerías. También llamó a diversificar mercados para reducir la “chinodependencia” y a garantizar trazabilidad, en línea con las exigencias del consumidor global.

Sobre la exportación de ganado en pie, reconoció el beneficio para el productor, pero advirtió sobre la posible fuga de genética y la pérdida de valor agregado para la industria. Finalmente, propuso incentivar el aumento del peso de faena, pero sin prohibiciones, y alertó sobre un problema creciente: la falta de demanda para el cuero vacuno, con consecuencias económicas y ambientales.

Salvador Di Stefano: “La ganadería está en su mejor momento”

Cerrando el panel, el analista económico Salvador Di Stefano describió el nuevo escenario económico argentino con el plan Milei 2025: “pasamos de un modelo de inflación y brecha, a uno con superávit fiscal, menor inflación y tasas reales positivas”.

En este contexto, recomendó a los productores rotar capital, integrarse hacia adelante en la cadena (ciclo 2, exportación, venta directa), y buscar escala para diluir costos. También sugirió invertir en activos reales y euros, más que en dólares, y prestar atención a la planificación fiscal como herramienta de competitividad.

Respecto a la ganadería, aseguró que “vienen 10 años de crecimiento” para el sector, aunque con márgenes más ajustados. Explicó que los precios del ganado en Argentina están por debajo de los internacionales (novillo a US$2,75-3,3/kg en el país vs. US$7/kg en otros mercados), y que la actual liquidación de vientres reducirá la oferta futura, empujando los precios al alza.

El Congreso Ganadero Rosario 2025 dejó en claro que el “Desafío 2030: Más Kilos de Carne” exige una visión de largo plazo, inversión inteligente en eficiencia, tecnología y genética, y un compromiso inquebrantable con la sostenibilidad. El sector debe profesionalizarse, basar sus decisiones en datos concretos y adaptarse a las exigencias de un mercado global que ya no perdona ineficiencias, aprovechando la oportunidad histórica que se presenta para potenciar su contribución al desarrollo del país.

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