El fenómeno, impulsado por precipitaciones abundantes y marcada amplitud térmica, ubica los indicadores poblacionales de la plaga en niveles sensiblemente inferiores a los registrados en el mismo período del año anterior, especialmente en las zonas endémicas del NOA y NEA.
Pese al escenario favorable, entidades técnicas y especialistas recuerdan la experiencia de la epidemia de la campaña 2023/24 —que redujo en cerca del 20% la producción maicera nacional— e insisten en que el monitoreo sistemático y la eliminación de maíces guachos para cortar el “puente verde” continúan siendo pilares innegociables del manejo agronómico.
Relevamiento por regiones productivas
NOA: Marcado retroceso poblacional. El 62% de las localidades presentó ausencia total de la plaga. El promedio regional cayó a 1,5 adultos por trampa (frente a 8,34 en la quincena previa y 4,59 en 2025). La máxima captura se registró en Termas de Río Hondo (Santiago del Estero) con 16 individuos.
NEA: El 67% de las trampas no registró capturas. El promedio regional descendió drásticamente a 1,18 adultos por trampa (frente a 6,85 del informe anterior). Lilo Viejo (Santiago del Estero) lideró los registros máximos con 16 adultos.
Litoral: Estabilidad en valores mínimos. Sin presencia en el 83% de las localidades y un promedio regional de 0,34 chicharritas por trampa.
Centro Norte: El porcentaje de áreas sin presencia ascendió del 75% al 86%. El promedio regional cayó a 0,19 adultos por trampa (vs. 0,35 en la misma quincena de 2025).
Centro Sur: Ausencia casi absoluta de la plaga, con un 98% de localidades con capturas nulas y un promedio de apenas 0,03 adultos por trampa














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