“Nos quedamos a la deriva, como tantas veces. Nosotros entregamos la leche todo el mes y recién al final sabremos cuánto vamos a cobrar. Y eso no es así”, expresó un productor que mantiene relación comercial con la firma.
Desde Mundo Rural, siempre hemos sostenido que este sistema de pago, donde el productor entrega su materia prima sin saber qué precio recibirá, resulta profundamente injusto y perverso. Es, en esencia, vender a ciegas. No existe en el país otra cadena productiva con semejante grado de incertidumbre, tan desfavorable para quien produce y sin previsibilidad alguna sobre su ingreso mensual. Este desequilibrio estructural en la relación comercial entre productor e industria debe ser puesto en debate.
Un semestre positivo, pero con señales de alerta
El primer semestre de 2025 fue considerado más que aceptable para la lechería argentina, con una producción firme, un mercado interno recuperado y valores razonables para el productor. No obstante, hacia la segunda mitad del año se encienden algunas luces amarillas:
Se espera un crecimiento estacional de la producción, que en octubre podría ser un 20% superior a la actual.
El mercado interno, si bien fortalecido, no tiene margen para absorber ese aumento de oferta.
Y en paralelo, se ha perdido competitividad exportadora, lo que impacta directamente en el negocio de la industria y en el valor que se puede trasladar al productor.
En este contexto, el posible recorte en el precio de La Sibila genera mayor tensión. Según trascendidos, la empresa ya venía perdiendo tambos proveedores en los últimos meses, no por demoras en los pagos, sino por ofrecer precios por debajo de lo que paga el mercado.
Desde Mundo Rural continuaremos informando sobre este tema, clave para la economía regional y la sustentabilidad de los sistemas productivos.














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