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Reflexiones sobre el cooperativismo

Por: Pedro Aguer para Mundo Rural

Su proyecto cabe en cualquier sistema político y económico.

Se puede desarrollar en una monarquía, en una república como en la economía de mercado o centralizada por el Estado, sólo requiere que se le permita actuar libremente donde el Estado o las empresas de otro carácter no llegan con las soluciones a los problemas económico-sociales de un lugar determinado de cualquier país que se trate.

Sus principios filosóficos están en la solidaridad.

Su administración es realizada y controlada democráticamente.

Su desenvolvimiento requiere un proceso educacional permanente que incluye la capacitación de los asociados y familiares, personal y familiares, como a quienes deseen crear una cooperativa o ingresar a una existente. Proceso que puede ser extensivo al sistema educacional de la comunidad en la que se encuentre el núcleo cooperativista.

La propuesta cooperativa contiene la potencialidad suficiente para enfrentar problemas surgentes de las necesidades sentidas que requieran ocupación colectiva.

En su desempeño la empresa debe observar estrictamente la libertad, la igualdad y la equidad.

La empresa cooperativa es privada pero colectiva. Todos los asociados son dueños. No depende del Estado, aunque este puede asociarse, con un voto, así como también otras empresas o instituciones de otro carácter, igualmente cada una con un voto.

La cooperativa puede recibir en calidad de asociada a una SA, pero la cooperativa no se puede asociar a una sociedad de capital, por su condición democrática en la producción y administración que se logren, lo cual le da a la entidad funcionamiento autogestionario.

En las cooperativas de trabajo los integrantes no actúan en relación de dependencia sino como dueños, pudiendo contratar con terceros actividades circunstanciales.

En las cooperativas que no sean de trabajo se puede ingresar personal en relación de dependencia, el que estará condicionado por el derecho laboral.

Las cooperativas para fortalecer su gestión se pueden asociar entre sí, en estructuras de segundo o tercer orden, llamadas federaciones o confederaciones, respectivamente.

La bandera del cooperativismo contiene los colores del arco iris, representando el buen tiempo social que devendrá en la práctica de la solidaridad y el pluralismo racial, religioso o ideológico de los asociados.

El círculo amarillo con los dos pinos, representa que para cooperar se necesita más de uno, el círculo amarillo representa el sol y el mundo. La copa de los pinos terminada en punta indica el más allá y el color verde la clorofila que es proveedora de energía.

Estos símbolos universales son acompañados por himnos y por otras formas en las que se sugiera unión, fraternidad, libertad, equidad, cuya sustentación es imprescindible en la acción solidaria.

Como se puede apreciar, lo dicho tiene que ver con las necesidades de nuestro tiempo, las que pueden ser superadas en la medida de nuestra capacidad para desarrollarnos como individuos y como pueblo desde las posibilidades que ofrece la solidaridad organizada.

 

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  • Siempre importantes y oportunas las enseñanzas de Don Pedro. Un militante coherente e integro. De solida formación conceptual y pasión en su discurso. Es un dirigente clásico de los que ya no se ven mas. Saludos

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