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El Cooperativismo y el Mutualismo como política de Estado

por Pedro Aguer , para Mundo Rural

Es tiempo de solidaridad. Se habla mucho de economía de solidaridad y de asociativismo. Nosotros quienes hemos abrevado en las fuentes del cooperativismo, comprobando su eficacia, proponemos que el Estado, especialmente el municipal, rescate del archivo la Dirección de Cooperativas y Mutuales que fue creada en 1987. Organismo que se encargó de difundirlo haciendo conocer su doctrina y de fomentarlo, mediante el asesoramiento directo a vecinos que intentaran crear una cooperativa o una mutual.

Hicimos referencia a esto en el transcurso de la gestión que termina y lo reiteramos para que sea tenido en cuenta por la que viene.

Desde los servicios públicos hasta la provisión de insumos para la producción y la industria, desde la educación y la seguridad hasta la previsión y la vivienda, las entidades de este carácter están altamente habilitadas como alternativas organizacionales en cualquier barrio, poblado o comarca que lo necesite.

Si bien se han cometido errores han sido debidamente detectados. Existen vicios que ciertamente se pueden evitar. Basta con poner en práctica el principio de la educación capacitando a los asociados con la finalidad de optimizar el quehacer en el desempeño como tales y acercándoles los elementos de una adecuación a las exigencias del mercado.

Cumpliendo además con las leyes que establecen su enseñanza obligatoria en las escuelas y haciendo extensivo su alcance al ámbito universitario.

Tenemos profesionales especializados como Técnicos y Licenciados, los que están en condiciones de avanzar en tal sentido. Como también acompañando a las nuevas empresas solidarias que se constituyan y a las ya existentes, orientándolas en concordancia con los órganos provinciales de aplicación de las respectivas leyes de cooperativas y mutuales, que rigen el funcionamiento de estas instituciones.

En nuestra Provincia el tema tiene tratamiento constitucional.

Estamos respaldados por ser nada menos que los pioneros del cooperativismo moderno en toda Latinoamérica, como bien lo demostró el Técnico Superior Ricardo Bazán.

Es cuestión nada más de poner el empeño que somos capaces de imprimir los paranaenses a lo que nos proponemos.

Sería convencer a los políticos, empezando por el Intendente y Concejales, para que rescaten la dirección mencionada ad supra, convirtiendo al cooperativismo y al mutualismo en política de Estado.

El Estado no puede llegar muchas veces a la solución directa de los problemas, lo que sí pueden las cooperativas y las mutuales, bien constituidas, adecuadamente asesoradas y debidamente controladas, sin que esto último signifique invadir su esencialidad autogestionaria.

Nuestra insistencia no es caprichosa. Es eminentemente política, pero no partidaria sino con vistas a impulsar una atención de la economía social democráticamente asumida.

Se trata de una saludable movilización popular hacia una verdadera revolución pacífica.

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