En el marco de las III Jornadas de Desarrollo Rural, los ingenieros agrónomos Eduardo Cerdá, Martín Zamora y Agustín Barbera debatieron en torno a las distintas agriculturas y narraron la experiencia que vienen desarrollando en La Aurora y en la Chacra Barrow. La actividad incluyó dos jornadas de trabajo. La primera en el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Entre Ríos (CoPAER), donde se brindó una charla para graduados y profesionales afines y la segunda, realizada en la Facultad de Ciencias Agropecuarias, para el público en general.
Los más de 100 participantes entre estudiantes, docentes, técnicos y público interesado reunidos en el Jardín Botánico en Oro Verde, pudieron conocer las experiencias de los ingenieros, quienes se desempeñan en el ámbito privado y en investigación.
Específicamente Eduardo Cerdá es asesor privado, vicepresidente del Centro de Graduados de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y hace más de 20 años que trabaja con productores agroecológicos. Martín y Agustín forman parte de un equipo de investigación y llevan adelante la experiencia de la Chacra Barrow en INTA Tres Arroyos.
La disertación de Eduardo Cerdá se centró en presentar las distintas “agronomías” y “agriculturas” que existen. En la primera filmina pudo leerse esa diversidad: agricultura predominante industrial, orgánica, agroecológica, biodinámica, natural y permacultural. “¿Por qué se enseña una sola?”, se interrogó para dar cuenta de la situación en las distintas facultades de agronomía donde el saber está orientado a reproducir una sola agronomía, una sola agricultura, sin considerar la heterogeneidad de productores que existen.
“Es importantísimo que las facultades enseñen las muchas agronomías que hay. Alumnos con distintas vocaciones, productores con distintas vocaciones y muchas formas de hacer agricultura. Por qué se enseña una sola… la del modelo predominante. Recién me comentaban que -como en otras facultades- el centro de estudiantes está pujando para hacer una cátedra libre”, manifestó Cerda y comentó el proceso que vienen desarrollando en la Facultad de Agronomía de La Plata, donde hace 13 años tienen la materia agroecología, en forma obligatoria. En ese sentido, resaltó que el proceso allí ha sido en equipo y de forma transdisciplinaria.
Luego de repasar sus antecedentes de trabajo en el municipio de Tres Arroyos, el ingeniero comentó que para los años 99-2000 empezaron a plantearse los problemas de la agricultura convencional actual: “Veíamos el problema y está escrito en el primer libro de agroecología que sacó La Plata en el capítulo 24: Los desafíos de una gestión municipal sustentable. Analizamos cómo Tres Arroyos iba perdiendo sus cultivos recuperadores de fertilidad desplazados por los fertilizantes. El fertilizante tiene dos o tres nutrientes y la planta necesita 16 nutrientes. Y lo otro que analizábamos era que en el ‘91 hacer una hectárea de trigo costaba cien dólares, y decíamos que de seguir así en el 2015 estaríamos en 300 dólares, cuando llegó 2015 estaba en 400 dólares. La agroecología nos permite identificar problemas a futuro por tener una mirada sistémica porque estos son procesos complejos”.
En las estadísticas presentadas subyace uno de los problemas fundamentales de la agricultura convencional, la dependencia a los insumos externos y el incremento de los costos a la hora de producir. “Piensen si un productor de trigo de Tres Arroyos gastaba 100 dólares, ahora que gasta 400, cuántos kilos tendría que sacar para estar igual. Entonces gastamos cuatro veces más, arriesgando. Cuando la producción agropecuaria depende del clima, es algo muy inestable, no es una empresa. Nos hicieron creer que el campo es una industria y a muchos productores los transformaron para hacer empresarios alejados de la tierra, y de la comprensión de la vida que estaban manejando”, argumenta el asesor y enseguida presenta las consecuencias: “En nuestra zona desde el ‘98 habíamos perdido el 40 por ciento de los productores y a nivel nacional más del 50 se perdió, porque en esta agricultura hay que tener mucha plata”.
Posteriormente, Cerdá compartió algunas filminas para mostrar el tratamiento que le dan a la problemática desde la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), quienes por ejemplo para el próximo congreso denominado ‘resiliar’ plantean que el sistema está enfermo y que la falta de rotaciones y de productos llevó a que en solo tres años creciera el gasto adicional para controlar el problemas de maleza.
“Hay una idea de que los yuyos se nos vinieron y tiene que ver con la idea de cómo hacemos la agricultura. En cierta manera estamos viendo el final de esta tecnología”, afirmó el disertante y reflexionó en torno a la opinión que realizaban sobre que las malezas compiten por el agua y los nutrientes. “Otra vez el miedo. ¡Guarda! porque si no usas herbicidas las malezas te ocuparán todo el agua y los nutrientes. Lo que hay que preguntarse es si los herbicidas solo afectan a los seres vegetales o tendrán que ver con la fertilidad, el suelo… De eso se habla poco”.
En su insistencia por ejemplificar la insustentabilidad del sistema de la agricultura predominante, se compartieron los resultados de una investigación doctoral en Conicet. “Estamos muy preocupados. De los 14 campos que trabajo que no usan agroquímicos, todos tiene glifosato. No podemos tener la libertad de tener un producto sin agroquímicos. No creo que haya pasado en la historia que estemos consumiendo alimentos envenenados”. Según detalló, en la investigación miden y analizan muestras de agua, aire, suelo y lombrices.
Otra ilustración permitió repensar la eficiencia. Se analizaron cuatro establecimientos agropecuarios, de producción mixta y con una lógica agroecológica, tres empresariales y un feedlot. “Contamos todo lo que se compraba y lo pasamos a energía. Los que tiene lógica mixta gastan menos que los empresariales. La eficiencia del feedlot no llega a uno, es perdida sino tuvieran subsidio, no es posible. Los más energéticos a nivel eficiencia son los familiares”.
La Aurora
El establecimiento La Aurora es un campo de 650 hectáreas en Marcos Juarez, Buenos Aires y fue elegida por la FAO como una de las experiencias agroecológicas exitosas. En 2014 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, determinó que el sistema actual predominante no solucionó el hambre en el mundo y que la agroecología es la clave para erradicar las problemáticas alimentarias.
“La primera estrategia es que todos los cultivos de invierno van asociados. Acá la idea del monocultivo va muy en contra de la posibilidad de solucionar algunos problemas”, inició Cerda dando cuenta de uno de los principios de la agroecología, como la asociación de cultivos. En ese sentido comentó que el trébol rojo es una de las leguminosas que usan.
“Juan nunca tomó un crédito, todo se ha comprado cero kilómetro. Se trabaja todo en blanco, tiene dos empleados y trabaja agroecología desde siempre, viaja y vive muy bien y lo ha podido hacer haciendo agroecología. No crean que el modelo productivo es el único que puede generar dinero. La situación financiera de Juan es muy buena”, en la descripción del productor de La Aurora, el ingeniero aprovechó para desterrar uno de los prejuicios más incrustados sobre la agroecología.
Luego explicó que al estar vinculado con la cátedra de Agroecología y con el profesor Santiago Sarandón, el ejercicio de escribir los hace pensar y reflexionar en torno a qué quieren y necesitan los productores. “Juan lo que quería era tranquilidad. No quiere ser el que más rinde, quiere poder vivir”, y citó a Juan: “La naturaleza tiene sus tiempos, la ansiedad no es una buena consejera”.
Narró que Juan quiere dejarles a sus hijas el campo igual o mejor de lo que se lo han dejado sus padres, late allí el principio de sustentabilidad. Que estaba cansado de usar productos tóxicos y que nunca hicieron soja.
“La visión sistémica es fundamental. Es muy complejo un campo, analizábamos todos los componentes en juego”,muestra una infografía de un sistema donde también se tienen en cuenta las externalidades, incluso los nutrientes que se perdían.
“Hay lotes en directa, cincel, convencional… Depende el año”, ello es posible porque van analizando y planificando las estrategias. “No tenemos problemas con la siembra directa pero no usamos agroquímicos”, explica que el nacimiento de la siembra directa fue sin agroquímicos y relató lo indicado por Ana Primavessi, -una agrónoma brasilera que trabaja en la ecología del suelo, en su visita a la Argentina. “ ‘Ustedes no entienden. La siembra directa es sin agroquímicos’ nos dijo. Y claro, la siembra directa es para proteger y darle vida al suelo, con tantos agroquímicos se perdió la vida”.
En ese sentido destacó la “importancia de pensar las prácticas y no repetir esquemas”, y ofreció una importante sugerencia: “Oler es muy interesante. Cada lote huele distinto. Todos los suelos tienen olor a tierra. Pero uno que está bueno, el olor los inunda enseguida de olor a tierra lindo. El otro será más difícil y tendrán que inhalar profundo para encontrar la vida”.
“Los productores se van entusiasmando a entender la lógica del sistema. No es que viene el ingeniero y te dice: ‘un litro, litro setecientos’”. Todos nos empezamos a entusiasmar, abrazamos la profesión para entender y apreciar la naturaleza y eso con los agroquímicos no pasa. Algunos alumnos que acompañamos van a rendir terapéutica y les preguntan por la cantidad de litros. ¿Para qué? Sí esa información está en el manual. Eso enajena mucho. El tipo de producción agroecológica -y aquí complica- es de incertidumbre, no hay recetas. Es pensar en el productor, su sociedad, su familia y hay que escucharlo, entenderlo. No puedo ir con la receta. Hay que enseñar y prepararnos para escuchar, -con un bagaje de conocimientos- para acompañarlo a que tome la mejor decisión posible y escuchar lo que él quiere hacer. Porque la decisión es de él”.
El ingeniero concluyó mostrando las asociaciones de cultivos que realizan, la importancia de entender que las plantas cooperan entre sí y que se enferman porque los suelos están desequilibrados. Ejemplificó las consecuencias del uso de agroquímicos con dos investigaciones, una canadiense y otra uruguaya, y comentó que en Misiones se ha sancionado una ley de agroecología y existe un área de Estado provincial específica para la agricultura familiar y la aplicación de la norma.
Chacra Barrow INTA-MAI
Martín Zamora y Agustín Barbera aclararon que este tipo de charlas tienen como objetivo pensar que es posible hacer otros tipos de agriculturas y pensar en lo que se está haciendo actualmente.
Zamora, comentó que han sido formados “con la cabeza en el modelo actual de producción” y ejemplificó como ello puede verse en las estadísticas de la investigación. “No hay mucha investigación en este tema, el 95 de investigación se produce en el otro sistema”, afirmó uno de los integrantes del equipo que hace diez años investiga en la denominada Chacra Barrow.
Relató el proceso de trabajo que iniciaron a partir de talleres participativos con todos los actores del territorio.”Escuchamos las demandas de los actores y las problemáticas en contaminación de suelos y agua, la degradación y nos planteamos que como INTA no teníamos investigación en sistemas alternativos al predominante y empezamos a trabajar con investigadores y extensionistas, profesionales del IPAF y diseñamos un proyecto que tenía que ver con la agroecología”.
Manifestó que tener el campo de La Aurora con 20 años de trabajo les facilitó algunos procesos pero que tuvieron que arrancar de cero. En tanto, hizo especial hincapié en el proceso de diálogo que se generó con el director de la experimental para ceder el espacio que se destinaría a la investigación agroecológica. “Lo importante es que allí nosotros tomamos las decisiones y lo hacemos desde una base agroecológica”, definió el agrónomo. “Nosotros usamos el modelo de la revolución verde y nos decían que a partir del mismo se iba a alimentar al mundo, sin dudas aumentó la producción pero en base a todas las problemáticas desarrolladas. Con el uso de fertilizantes y herbicidas, hay una gran cantidad de energía externa al sistema y esta forma de producción se inició cuando el petróleo y la energía era muy barata, pero fíjense en los costos que fueron incrementándose”, explica mientras muestra una infografía donde pueden verse el incremento de los costos que refleja la dependencia a los combustibles fósiles que tiene el sistema predominante.
Las jornadas concluyeron con evidencias de los análisis económicos que realizan los investigadores demostrando que la agroecología es posible.
La actividad fue organizada por la Comisión de Desarrollo Rural y la Regional E del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Entre Ríos (CoPAER), la Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA) y el Centro Regional INTA Entre Ríos. Invitaron la Secretaría de Agricultura Familiar, el Municipio de Oro Verde y el Centro de Estudiantes de la FCA.















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