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El Plan Estratégico Agroindustrial y Agroalimentario no se cumple

Especial de NA, por Matilde Fierro

La extensión de la frontera agrícola conlleva problemas que se deben contemplar, tal es la expulsión de habitantes originarios y ver quiénes adquieren o alquilan las tierras, porque los negocios están a la orden del día.

El bioetanol se utiliza en la Argentina para cortar -por ley- la nafta y la discusión sobre las intenciones de elevar el porcentaje de corte al 10 y 12 por ciento sirvió inclusive para que se reconozcan que algunas medidas impulsadas por el Gobierno para el agro han naufragado.

Así fue cuando el ex ministro de Agricultura de la Nación y actual presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, admitió que “el PEA (Plan Estratégico Agroindustrial y Agroalimentario) quedó trunco”.
“Pero yo creo que se va a retomar”, dijo al participar el jueves en el seminario sobre bioetanol organizado por la consultora Prospectiva 2020 de Carlos Magariños donde funcionarios del gobierno reconocieron que se impulsará el bioetanol a través del corte de la nafta.

Pero como remarcó el portal El Enfiteuta, Domínguez aprovechó la ocasión para, en una crítica velada a la gestión de su sucesor al frente de la cartera rural, Norberto Yauhar, admitir la existencia de la discontinuidad de políticas públicas.

Ante un auditorio repleto para debatir el biocombustible realizado en base a caña de azúcar y maíz, Domínguez reflotó el PEA que fue el caballito de batalla que ejerció durante su gestión al frente da Agricultura y a cuyas andas llegó a la Cámara Baja que actualmente preside.

El PEA 2016-2020 hacía mucho ruido, reunía a dirigentes, académicos, funcionarios, técnicos, a especialistas de provincias, municipios, y tendía a crear la atmósfera de que se planificaba el crecimiento agropecuario y alimentario de la Argentina a través del debate, la información y el consenso.

El PEA planteaba elevar la actual producción de 100 millones de toneladas de granos a 157 millones y extender la superficie que se siembra (entre 34 y 35 millones de hectáreas) hasta 42 millones de hectáreas.
Sus detractores opinan que esto se realizaría a costa de tierras que se deben incorporar al circuito agroproductivo y que que ya han demostrado su sensibilidad a los cambios climáticos, sequías o inundaciones, como Chaco y Formosa, Santiago del Estero o Jujuy.

La extensión de la frontera agrícola conlleva problemas que se deben contemplar, tal es la expulsión de habitantes originarios y ver quiénes adquieren o alquilan las tierras, porque los negocios están a la orden del día.

Sin embargo el PEA avanzaba hacia el futuro dorado, incluso su presentación oficial, en 2011 (una primera fue fallida por un temporal que azotó la quinta de Olivos), tuvo brillos y oropeles en Tecnópolis, la feria oficial, en la localidad bonaerense de Villa Martelli.

Su presentadora, la misma presidenta Cristina Fernández de Kirchner se encargó de reseñar no sólo la meta de producción granaria sino que aclaró que se llevarían las exportaciones de carne vacuna a 7.000 millones de toneladas cuando hoy tienen la perfomance más baja en décadas y las políticas no ayudan.

Domínguez a su lado asintió, porque era su logro, cuando la mandataria enumeró: “Intervinieron las 23 provincias, 53 universidades y, 470 establecimientos agrotécnicos”.

Los que no estuvieron en esa reunión fueron los representantes de la Comisión de Enlace de entidades agropecuarias porque consideraron que no habían sido consultados.

El PEA profundizaba la brecha abierta en 2008 cuando el campo salió a las rutas a protestar por la suba de las retenciones a través de un sistema de alícuotas móviles: la herida permanece abierta.
En tanto, la noche de la presentación, el 6 de septiembre de 2011, se deslizó que el Plan Estratégico estaba concebido para trabajar con distintas mesas que con el Ministerio de Agricultura nutrirían y darían contenido al proyecto.

Domínguez desembarcó en la Cámara de Diputados y su sucesor, Yauhar pareció dejar de lado el PEA aún cuando cada tanto aparece alguna mención.
Su mentor tuvo razón al decir que “se truncó”.

Ahora, en otra política, el Estado tutela el corte de naftas con la industria del bioetanol que ya da trabajo a 6.000 personas.

Según los recientes anuncios de un ex secretario de Agricultura de la Nación, Javier de Urquiza, actual director nacional de Promoción del Ministerio de Planificación Federal, el Gobierno planea aumentar el corte de nafta con bioetanol al 10 por ciento en 2014 y 12% en 2015.

El PEA mientras tanto está sólo y espera.

 

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