“Durante las últimas campañas, distintos factores afectaron al trigo y dificultaron la correcta implementación de tecnologías disponibles, pudiendo mermar la calidad comercial e industrial del grano y alejarla de los valores adecuados para lograr óptimos resultados económicos”, advirtió la Cámara Arbitral de Cereales de Entre Ríos (CACER).
La molinería prioriza como criterio de compra la calidad comercial y panadera, siendo el contenido de gluten el parámetro de mayor importancia y el más fluctuante según las condiciones de cada campaña.
La calidad del trigo tiene un importante impacto en los costos que ahorra o que ocasiona en cada uso, y por ende en su precio de mercado.
Desde CACER indicaron que los principales parámetros de la calidad del grano son:
El peso hectolítrico se encuentra relacionado con el rendimiento de harina. Un menor peso del grano es un fuerte indicador de trigos dañados o chuzos.
El peso de mil granos es un fuerte indicador de rendimiento de harina, ya que el porcentaje de endosperma en granos de trigo de una misma variedad es normalmente mayor en granos más grandes.
El contenido proteico es una forma de estimar indirectamente el contenido de gluten en el grano, pero no su calidad. Las harinas para pan provienen de trigos que contienen como mínimo 11 % de proteína. Trigos con menos del 11% de proteína no son aconsejados para producir pan a menos que se mezclen con otros para lograr el contenido de proteína necesario.
El contenido de humedad de un trigo es importante porque el grano no puede ser almacenado en forma segura con porcentajes superiores a 14%, la humedad disminuye el rendimiento de la molienda, además todos los análisis deben ser hechos sobre una misma basa de humedad para ser comparables.
Por lo tanto, es bueno comenzar a asociar variedades con calidad y en ese sentido desde CACER instaron a :
Reconocer que no todas las variedades arrojan la misma calidad a través de todas las regiones productoras.
Relacionar la tecnología del cultivo, no sólo con el rendimiento, sino también con la calidad de la producción.
Incorporar la rutina del muestreo y análisis de proteína, gluten, lote por lote, para así, poder diferenciarlos y darles distintos destinos.
No mezclar calidades superiores con trigos inferiores, realizando los esfuerzos necesarios para segregarlos.















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