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Argentina participará de una reunión mundial de los pueblos indígenas

El Ministerio de Agroindustria de la Nación, a través de su Unidad para el Cambio Rural (UCAR), participará de la Tercera Reunión Mundial del Foro de los Pueblos Indígenas que se desarrollará en Roma, Italia, entre el 10 y el 13 de febrero.

Se trata de un encuentro bianual organizado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), una agencia especializada de las Naciones Unidas que trabaja a nivel mundial por la reducción de la pobreza rural en los países en desarrollo buscando colaborar en la mejora de la productividad e ingresos de los pequeños productores rurales.

En la Argentina, el FIDA trabaja desde hace varios años de manera conjunta con la UCAR a través de programas como el Programa para el Desarrollo Rural Incluyente (PRODERI) y el Programa de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar (PRODAF), cuyos objetivos apuntan a aumentar los ingresos de los pequeños y medianos productores, alentándolos a adoptar mejoras tecnológicas, contribuyendo al acceso al crédito y promoviendo el fortalecimiento de las asociaciones de productores, entre otras acciones. En cuanto a su implementación, el PRODERI abarca gran parte del territorio nacional en tanto que el PRODAF funciona en las provincias de Entre Ríos y Chaco.

El objetivo de la Tercera Reunión Mundial del Foro de los Pueblos Indígenas, cuyo lema será “El empoderamiento económico de los pueblos indígenas, con especial atención a las mujeres y los jóvenes”, es reunir a representantes de distintas organizaciones indígenas del mundo y a organizaciones afines con la intención de propiciar un espacio de diálogo para mejorar la participación de los indígenas en los programas financiados por FIDA en diversos países.

Más allá de la presencia institucional, la UCAR ha invitado en esta oportunidad a dos representantes de comunidades indígenas argentinas con las que viene trabajando desde hace varios años: Cecilia Figueroa, del Consejo zonal Pewence de Aluminé – Villa Pehuenia, perteneciente a la comunidad Mapuche Currumil, y Eduardo Nieva, Cacique de la Comunidad de Amaicha del Valle, Gran Nación Diaguita.

Al finalizar el encuentro se ofrecerá una recepción en la que se servirá comida y vinos procedentes de comunidades de pueblos indígenas de Argentina que participan en proyectos apoyados por el FIDA y Slow Food, una fundación que fue creada en 2003 para coordinar los proyectos vinculados con la protección de las producciones alimentarias de calidad ligadas al territorio, entre los que se destaca el de los Baluartes (inventarios de alimentos de calidad que corren el riesgo de desaparecer, producidos artesanalmente en cantidades limitadas y vinculados al ambiente, a la historia y a la realidad socioeconómica de una región). El cocktail será organizado por la Representación Permanente de la República Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el FIDA, la UCAR y el movimiento Slow Food.

SOBRE LOS CANAPÉS Y EL VINO QUE SE SERVIRÁ EN EL COCKTAIL

Canapés de harina de algarroba blanca

Estos canapés son el resultado de un intercambio entre panaderos de la red de Slow Food para valorizar la harina de algarroba blanca del Baluarte Slow Food “Frutos silvestres del Gran Chaco”, que involucra a cerca de 1.600 mujeres de los pueblos wichí y comle’ec y promueve de nuevo el consumo de productos tradicionales del Gran Chaco. La harina -procedente de los árboles de algarrobo blanco, chañar y mistol, cuyos frutos han sido recolectados desde siempre por las mujeres para su transformación- forma parte de la cultura alimentaria de los pueblos originarios.

Bodega comunitaria de Amaicha del Valle

El vino El Sumak Kawasay (buen vivir) es el primer vino elaborado en Sudamérica por un pueblo originario y el tercero en el mundo. De color rojo profundo, en su aroma destaca frutos negros: higos secos, grafito y chocolate. En la boca resulta un vino salvaje de acidez media y gran final.

La Bodega comunitaria de Amaicha, construida con el financiamiento del Programa para el Desarrollo Rural Incluyente (PRODERI), se localiza en el Valle Calchaquí, Tucumán, y fue inaugurada en 2016. Gestionada por la Comunidad Indígena de Amaicha del Valle, es un modelo de desarrollo productivo, identidad indígena y autodeterminación. Allí, en Amaicha del Valle, a 1900 – 2300 msnm, familias minifundistas de la región cultivan la uva local criolla y el malbéc, que luego trasladan a la bodega comunitaria para su vinificación. No hay desigualdades ni explotación de mano de obra y el precio es justo: elementos del buen vivir de los Amaichas, el Sumak Kawasay.

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