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Forrajes conservados: el nuevo enfoque de la henificación en Argentina va hacia mayor calidad y no solo cantidad

Uno de los conceptos que intentan afianzar los especialistas de la producción ganadera es el aumento en la calidad del heno que se produce en Argentina. El cambio de paradigma que experimenta actualmente el sector exige que el heno sea un ingrediente que no aporte solamente fibra, sino también proteína a la ración, por lo que la henificación debe ser valorizada por la calidad y no solo por la cantidad de material enrollado o enfardado.

La 5ª Jornada Nacional de Forrajes Conservados, que tendrá lugar en el INTA EEA Manfredi los días 9 y 10 de abril, será un espacio de capacitación que aportará las herramientas para generar ese cambio.

En la última década la República Argentina ha experimentado una marcada necesidad de hacer más rentable la hectárea ganadera, debido a la fuerte competencia que se produjo con la agricultura por el recurso tierra. Esta realidad indica una necesaria adopción de tecnologías relacionadas a producir forrajes de alta calidad y mantener la calidad de la oferta forrajera durante todo el año, permitiendo un aumento de la productividad.

La henificación es uno de los sistemas de conservación de forrajes más antiguos y a la vez el más utilizado en Argentina. Es la fuente de fibra “clave” para la producción ganadera, que permite equilibrar las dietas en base a pastos frescos, dietas húmedas en base a ensilajes o raciones con elevados niveles de concentrados. Además posibilita lograr en estas dietas mejores texturas y palatabilidad, a la vez que provee la fibra efectiva necesaria para un correcto funcionamiento ruminal.

Si bien los henos son un recurso muy común en el país, en general la calidad promedio es muy baja, relativa a su potencial nutricional. Además, como normalmente se comercializa por volumen, en lugar de calidad, eso indudablemente tampoco contribuye a la sustancial mejora de los henos de alfalfa.

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