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El Trabajo recupera y la Educación corrige

por Pedro Aguer , especial para Mundo Rural

Es mucho lo que hay para decir en estos tiempos, pero mucho más importante es lo que hay para hacer en función de la libertad creadora.

Nos está desesperando el problema de la inseguridad.

Optamos en lo inmediato por medidas represivas, y está bien ante la emergencia, pero si no se actúa preventivamente el problema se agigantará de manera inabordable.

No podemos seguir reduciendo la acción de gobierno a salidas asistencialistas, necesarias en la emergencia pero inadecuadas como continuidad permanente.

Se deben crear fuentes de trabajo digno para todos. Más que fútbol para todos.

Voy a contarles una historia nuestra, entrerriana, que nos puede orientar al respecto.

En el comienzo de la recuperación del Estado de Derecho, al asumir la Dirección de Cooperativas y Mutuales, quién hasta ese momento era director, el Lic. Juan Luis Firpo, me propuso que nos ocupáramos de la Cooperativa de Pescadores de Victoria. Ya que los pescadores asociados a la Cooperativa habían decidido reactivarla, pues el gobierno de facto la puso en serios riesgos, favoreciendo a los intermediarios.

La solución requería que el Estado ayudara con una decena de embarcaciones con motor fuera de borda, a lo que se respondió afirmativamente, mediante subsidios. El entonces Presidente de la Cooperativa, Don Pablo Almada, agradeció el gesto pero nos preguntó si en vez de subsidios fueran créditos, para que ellos pudiesen devolver el dinero, pues una vez eliminados, los explotadores, estarían en condiciones de recaudar y devolver el préstamo. Que si se les abrían las puertas de una entidad bancaria la cooperativa haría las gestiones con el asesoramiento del Contador Labarba y de un militante social, el Señor Abel Broin. En ese preciso momento recibimos los funcionarios de la democracia una enseñanza contundente, inolvidable, proveniente del mismo pueblo.

Nos resultaba fácil a los funcionarios ser generosos con el dinero de la sociedad y nos pareció lo mejor otorgarlo sin retorno, pero los trabajadores nos demostraron que la equidad es posible y se transparenta todo con la participación colectiva, como es a través de una empresa cooperativa.

Cuando se habla del gasto público estamos hablando de estas cosas que se resuelven a la ligera, muchas veces antes de las elecciones con fines clientelistas.

Nos da trabajo a veces entender que con el pueblo se debe interactuar codo a codo, escuchando sus reclamos y promoviendo una movilización de carácter constructivo.

El pueblo sabe mucho y a la larga demuestra con sus actitudes éticas y con sabiduría que no es buena la demagogia, qué ésta es “pan para hoy y hambre para mañana”.

El crédito fue concedido por el BIC, sucursal Victoria, hoy subsumido en una SA.

De esto han pasado treinta años. Aquella gestión dio buenos resultados. El Estado participó de la reactivación y un banco cooperativo otorgó los fondos que hacían falta. Los pescadores pusieron en marcha nuevamente su empresa, llegando hasta a exportar el producto de su esfuerzo, con beneficios que les permitieron desarrollarse y crecer como seres humanos, en brazos de la solidaridad. Ganó el Estado, ganaron los pescadores, ganó el mercado local, ganó la sociedad en su conjunto.

Hoy podemos poner manos a la obra de esta y de otras maneras. No con dádivas sino con ayudas que le permitan al pueblo defenderse, trabajar, crecer culturalmente.

Seguramente existen muchos ejemplos, como los que se han producido con empresas recuperadas. Pero por lo que se ve es necesario apuntalar más estas experiencias más que aquéllas en las que no hay apuro, que pueden esperar. Populares sí, pero cuyo aporte a la paz social pareciera no estar incluído. El problema de la seguridad por ejemplo no puede esperar, hay que atacarlo con la puesta en práctica de políticas conducentes a generar fuentes de trabajo, promoviendo la educación técnica con producción y con salida laboral. Es mucho lo que se puede hacer, seguramente se están haciendo cosas pero no las suficientes.

Algún día tendremos que poder salir de nuevo tranquilos a la calle.

La educación y la generación de trabajo nos permitirán retomar la normalidad perdida. El Estado debe apuntar a que todos nos beneficiemos con sus motivaciones.

Nuestro pueblo sabe de qué se trata, falta que estas cosas pasen a formar parte de la responsabilidad política.

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