Dios en la Tierra

Hoy celebramos la Solemnidad del Corpus Christi

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. El santoral recuerda a San Carlos Lwanga. Evangelio según San Marcos 14,12-16.22-26. Compartimos la reflexión del Padre Alfredo Nicola, Párroco de Oro Verde.

El primer día de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús:

“¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?”.

El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: “Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo,y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: ‘¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?’.

El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario”.

Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen, esto es mi Cuerpo”.

Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella.

Y les dijo: “Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos.

Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”.

Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.

Amén y ¡ adelante !

Hoy celebramos la Solemnidad del Corpus Christi

Un milagro eucarístico del siglo XIII fue el origen de la Fiesta del Corpus Christi, que la Iglesia celebra el jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad; aunque en algunos países las Iglesias locales deciden trasladarla para el domingo por una cuestión pastoral.

En esta solemnidad la Iglesia tributa a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, gratitud y amor, siendo la procesión del Corpus Christi una de las más importantes en toda la Iglesia Universal.

A mediados del siglo XIII el P. Pedro de Praga dudaba sobre la presencia de Cristo en la Eucaristía y realizó una peregrinación a Roma para rogar sobre la tumba de San Pedro una gracia de fe. Al retornar, mientras celebraba la Santa Misa en Bolsena, en la Cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró manchando el corporal.

La noticia llegó rápidamente al Papa Urbano IV, que se encontraba muy cerca en Orvieto, y mandó que se le lleve el corporal. Más adelante el Pontífice publicó la bula “Transiturus”, con la que ordenó que se celebrara la Solemnidad del Corpus Christi en toda la Iglesia el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad.

El Santo Padre encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico para la fiesta y la composición de himnos, que se entonan hasta el día de hoy: Tantum Ergo, Lauda Sion.

El Papa Clemente V en el Concilio general de Viena (1311) ordenó una vez más esta fiesta y publicó un nuevo decreto en el que incorporó el de Urbano IV. Posteriormente Juan XII instó su observancia.

Hoy se conmemora a Carlos Lwanga y compañeros mártires de Uganda

Carlos Lwanga, José Mkasa, junto a 20 compañeros, fueron martirizados entre los años 1885 y 1887 en Uganda por haber conformado la sociedad de los Misioneros de África, conocida como los Padres Blancos, que se encargó de la evangelización de ese continente durante el siglo XIX.

El 3 de junio de 1886 doce de ellos fueron quemados vivos junto a otros 20 anglicanos porque se negaron a renunciar a su fe. Los otros 10 mártires fueron descuartizados.

Ya en los principios del apostolado, los Padres Blancos se encargaron de la región de Uganda como parte del Vicariato del Nilo superior (1878). Consiguieron entrar en la región y obtener muchos neófitos.

El mismo rey, llamado Mtesa, al principio favoreció a los misioneros, pero después, por temor a que la nueva religión fuera obstáculo para el comercio de esclavos que él mantenía, los obligó a alejarse.

Tiempo después fue sucedido en el trono por su hijo Muanga, quien fue amigo de los cristianos. Sin embargo, aquel panorama se complicaría de nuevo.

El líder de la comunidad católica, que para entonces tenía unos 200 miembros, era un joven de 25 años llamado José Mkasa (Mukasa) que trabajaba como mayordomo de la corte de Muanga. El rey lo mandó a mandó a matar por confrontar una decisión suya.

José les dijo a sus verdugos: “un Cristiano que entrega su vida por Dios no tiene miedo de morir”. Lo quemaron el 15 de noviembre de 1885.

Los cristianos lejos de atemorizarse, continuaron con sus actividades. Por su parte Carlos Lwanga, favorito del rey, reemplazó a José como jefe de la comunidad cristiana y sus oraciones lograron que Muanga desistiera de las persecuciones por 6 meses.

En mayo del año siguiente la violencia se desencadenó. Los cristianos fueron capturados y llamados ante el rey. Este les preguntó si tenían la intención de seguir siendo cristianos, “¡Hasta la muerte!”, respondieron ellos. El rey ordenó ejecutarlos en un lugar llamado Namugongo, a 60 kms de distancia.

Carlos Lwanga, Andrés Kagwa, y otros 20 jóvenes fueron beatificados el 6 de junio de 1920 por el Papa Benito XV. Posteriormente fueron canonizados por Pablo VI el 18 de octubre de 1964.

 

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