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Con la mente y el corazón en Argentina

Una joven investigadora regresa al país de la mano del INTA. Se trata de la. Dra. Ana Wingeyer, de 35 años, Ingeniera Agrónoma, Ph.D en Agronomía especializada en ciencias del suelo y agua. Luego de años de trabajo y formación académica en Estados Unidos, la Dra. Wingeyer vuelve a Argentina para sumarse al equipo de investigadores del INTA Paraná.
Ana Wingeyer es una joven investigadora argentina, que junto a su familia decidió volver al país, motivada por la posibilidad de sumarse a los equipos del INTA Entre Ríos y trabajar en un área temática priorizada por INTA como es el cambio climático, sus impactos en los sistemas productivos y los efectos en la calidad de vida de las comunidades.

Oriunda de La Pampa, vivió su infancia y juventud en Tandil para luego estudiar Agronomía en la Universidad Nacional de Balcarce. “Soy pampeana, mis papás se conocieron en Colonia 25 de Mayo, trabajando para el Ente del Río Colorado. Mi mamá trabajaba para el INTA y mi papá para la represa. Antes de 1990, ellos se mudaron primero a Balcarce y luego a Tandil, y aún viven allí. Estudié Agronomía en Balcarce, realicé mi carrera entre el 1999 y el 2004 y ya cuando estaba por finalizar, hablé con algunos profesores para que me orienten porque mi intención era dedicarme a la investigación. Ellos me recomendaron que hiciera dos cosas: que tenía que hacer un doctorado, y que tenía que estudiar inglés. Me dijeron: estudiá afuera, formate, aprendé algo distinto, conocé otras culturas, otras formas de trabajar. Y después volvés.”- relataba la investigadora.

Si bien Ana Wingeyer se formó y vivió durante 8 años en Estados Unidos, su objetivo siempre fue volver al país. Fue una universidad argentina la que le dio las bases de su futuro como profesional de la agronomía, elemento que destaca con emoción y orgullo. “Mi carrera de Ingeniera Agrónoma me la dio Argentina. Yo soy Ingeniera Agrónoma gracias a mi país. Y llega un momento en el que uno tiene que devolver todo lo que su país le dio. Desde diferentes áreas que uno puede contribuir dentro la agronomía, yo elegí hacerlo desde la investigación y desarrollo.”

Inició su Master en la Universidad de Nebraska en el año 2005, trabajando en intensificación ecológica de cultivos, orientada a la investigación en materia orgánica y calidad de suelo. “Al finalizar mi master me ofertaron seguir con un doctorado trabajando en el proyecto de secuestro de carbono de la Universidad, también estudiando la parte de materia orgánica, lo que me permitió pasar de una escala de ensayo –a través de los estudios de intensificación ecológica- a una escala de campo”.

“Finalicé mi doctorado en diciembre del 2011. En el medio me casé. Mi esposo fue para allá, empezó a estudiar su doctorado y yo un pos doc. A partir de éste, me moví de la parte netamente agrícola a lo ganadero, empecé a trabajar con el grupo de pasturas y pastizales en materia orgánica y ciclo de los nutrientes en sistemas pastoriles. Mi proyecto principal era en campo de productores, valuando los manejos de pastoreos que ellos hacían y su impacto en el suelo y calidad de los nutrientes.”- expresa la Dra. Wingeyer.

“En la última etapa del doctorado, empezamos a discutir con mi esposo cuál era la fecha límite para volver a Argentina. Nuestro plan era Argentina 2015. Para esa fecha teníamos que estar nuevamente en el país.”

La Dra. Wingeyer se sumó recientemente al Grupo de Recursos Naturales de la Estación Experimental del INTA Paraná para trabajar en torno al impacto, vulnerabilidad y adaptación de los ambientes al Cambio Climático. “En torno a este tema hay que destacar algunas cuestiones que generan preocupación: por un lado, cuando se habla de cambio climático, se piensa en la temperatura. Muy pocas veces, se relaciona con el tema de las aguas. Y yo creo que el impacto del agua va a ser muy importante porque hay una expansión de la frontera agrícola hacia el oeste del país. Es por un lado algo muy interesante desde el punto de vista de la producción de alimentos porque hay disponibles para producción que antes no estaban, pero son ecosistemas muy frágiles, entonces hay que empezar a pensar cómo aprovechar el cambio climático para contribuir a la producción de alimentos, pero a su vez teniendo en cuenta que son ecosistemas muy frágiles de por sí. Que haya agua donde antes no había permite que haya producción vegetal y eso a su vez, bien manejado, se puede transferir a una mejora de la calidad del suelo.”-expresó.

Entre Ríos: tierra de oportunidades

A la hora de elegir un nuevo lugar donde enraizarse y comenzar una nueva etapa en la vida de Ana y su familia, no sólo primaron las áreas y temas de interés, afines a su experiencia y formación, sino también la sensación de confianza, familiaridad y cordialidad que sus pares de INTA y la comunidad entrerriana supo brindarle desde los primeros contactos.

En este sentido, es importante destacar que INTA como organismo del Estado en coherencia con la implementación de una política pública que incentiva el retorno de profesionales al país, ha propiciado oportunidades para la reinserción e integración de jóvenes investigadores a los equipos de investigación y desarrollo a lo largo y ancho del territorio nacional, como es el caso de Ana Wingeyer y tantos otros científicos.

Como bien lo expresa Ana “hay distintas formas de ayudar al país, cada uno sabe cómo puede dar lo mejor. Más que “venir” y estar físicamente es pensar cómo se puede devolver, cómo se puede ayudar, cómo se puede orientar lo que hacemos para que al final del día uno sepa que pudo hacer una contribución para el progreso de la sociedad.”
Ana eligió volver.

“Uno se tiene que “jugar” por lo que quiere. Este es mi país, el lugar donde yo nací, donde están mis padres, mi familia. Lo económico no es lo más importante. Para mí vale más sentirse bien con lo que uno hace y sentirse orgulloso de que con lo que uno está haciendo está aportando algo, está ayudando a los que necesitan esa ayuda”

Fuente : INTA / CRER

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