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Al pueblo no se lo conforma con promesas

El pueblo espera hechos, realidades; por ejemplo trabajo digno y genuino, y no dádivas bochornosas que desvirtúan al género humano.

También quisiera ver a los trenes sin descarrilar muy a menudo. Menos mal que al tren bala no lo pudimos comprar, porque hubiese sido penoso que semejante jollita, también descarrilara por tener que correr sobre vías y durmientes que datan de 60 años o más. Salvo, clara está, que el trencito nuevo que se prometió adquirir, viniera, como es lógico suponer, con los rieles, los durmientes y los demás componentes para un seguro funcionamiento.¡Qué papelón, el de la presidenta, haber hecho esa disparatada promesa, sin saber que no contaba con el dinero para tamaña inversión, y sin haber visto nunca, el estado calamitoso en el que se encuentran los ferrocrriles actuales, a los que hay que reparar integramente para evitar las catástrofes que están ocurriendo sucesivamente! Ahí debió poner sus ojos élla y sus asesores, esos que la siguen y la aplauden vehementemente. Pero no es sólo la compra del tren bala, lo que no se ha cumplido: También están los miles de kilometros de caminos ( y caminitos) de tierra que debian ponerse en buenas condiciones para que las familias campesinas (que no quedan muchas) puedan transitar con comodidad y sin el riesgo de quedar atascados en zanjas, pozos o baches que se cuentan por millares, no obstante que las lluvias, por ahora, no son tan copiosas.
A los jubilados les prometieron aumentos que no tienen nada que ver con el 82% móvil. Se los están dando, pero con cuenta gotas como para que no consuman tanto, porque los neoliberales, aunque el oficialismo niega serlo, son de los que sostienen que, con mucho dinero en el mercado, se produce el aumento de los precios de las mercaderias, esos aumentos que Guillermo Moreno no acepta que existen, mediante manipular el INDEC. Pero lo grave de este asunto es que la inflación, o sea el aumento del costo de la vida de hoy, no es producto de que los haberes jubilatorios, ni los sueldos de los activos sean excesivos, sino porque los grandes formadores de precios, hacen lo que éllos quieren. Los reiterados anuncios de que están terminando con los sin techo, la fantasia de que los pobres disminuyen y de que la indigencia es cosa del pasado; todo ese discurso es promesa que se borra. Solamente los que creen en brujerias se la creen. La promesa de que con la ley de medios, se terminaba la marginación de periodistas y de opositores, no se cumple, pues nosotros tenemos pruebas en las manos de la prohibición de usar los medios oficiales por parte de quienes no piensan como el gobierno. Aquí en Paraná y en muchísimos lugares nos cierran las puertas, pero día llegará en que ese triste y antidemocrático abuso de poder termine. La ley del hombre podrá fallar, mas, la de Dios que vigila, algún día se la cobra, aunque ya hemos dicho que Dios no castiga, es la vida la que no perdona. Y aquí debemos decir, una vez más, que, por suerte, están estos medios que son como el caballito criollo, aquel del galope corto pero del aliento largo.

Las promesas de cuidar la ecología se convirtieron en asesinatos sin castigos: Ahí están las empresas extranjeras, explotando el oro a cielo abierto, las que, además de contaminar el agua y el ambiente, se llevan esas fabulosas riquezas a sus países de origen. Ahí está, ahora, la Chevron en Neuquén practicando la extracción de gas y petróleo por medio del fracking, sistema rechazado en los países europeos por el envenenamiento que también produce; y tan luego del agua, elemento vital para la vida humana, animal y vegetal. Tal vez resultemos reiterativos con este candente tema, sin embargo nosotros creemos indispensable ocuparnos y preocuparnos, porque en nuestra provincia también, el gobernador anda hablando de esas cosas que la ciudadanía considera letal (mortal). Y los entrerrianos debemos ser celosos guardianes del acuífero guaraní, corriente de agua subterránea, que si bien abarca zonas extensísimas, es, precisamente nuestra provincia uno de los sitios más alcanzado por esa preciosa riqueza.

El narcotráfico está de fiesta y haciendo lo que él quiere. ¿Será porque está cerca del gobierno, o será que se le da via libre,por las grandes fortunas que esa actividad reditúa? Los misterios se habrán de revelar algún día. Nuestra Entre Ríos es una de las zonas que goza de mayor “privilegio”(entre comillas) en ese sentido. Ahora, hasta en las banquinas de las rutas, se hallan plantines de ese, también mortal veneno. La República Oriental del Uruguay, ha legalizado el consumo, pero no la comercialización. Aquí habrá que hacer algo parecido para apresar a los narcos, que son los que ganan fortunas matando a los adictos, quienes creen sentirse más hombres, o más mujeres, consumiendo cualquier estupefaciente de esos. El control legal es lo que necesitamos.

Enderezemos la carga que se nos tumba. Tomemos el camino correcto. Nosotros no decimos que “todo está podrido en dinamarca”. Tenemos reservas morales como para que nuestros descendientes tengan la seguridad de vivir sin el peligro que hoy nos acecha en cada recodo del camino.

PARA MUNDO RURAL, COLUMNA DEL JUEVES 08/08/2013. HERMINIO ENRIQUE LUDI.
VIALE.

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