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Se develó la incógnita

El domingo 11 del presente mes, los argentinos tuvimos una nueva oportunidad de concurrir a las urnas para expresar nuestra aprobación o nuestro rechazo a la gestión de gobierno de las actuales autoridades. El resultado, para los ciudadanos dejó numerosos interrogantes. Si tenemos en cuenta que el F.P.V. obtuvo algunos millones votos los oficialistas se ponen requete chochos. Pero cuando vemos los resultados que se dieron en varios estados provinciales, lo mismo que en la ciudad autónoma de Buenos Aires, o en innumerables municipios, la cosa cambia rotundamente. O cuando hacemos el análisis de la caída sufrida por ellos, es decir, cuando vemos que los guarismos del oficialismo, han bajado estrepitosamente comparados con elecciones anteriores, ahí entramos en el razonamiento de que el rechazo a la actual gestión de gobierno, no se la puede ocultar ni con “tapado de armiño, todo forrado en lamé”- como dice la letra de un tango escrito en lunfardo.

Compatriotas, hemos votado el domingo pasado: Había que ver a algunos sufragantes, darle vuelta la cara al dirigente que ellos no iban a votar. ¡Parece mentira, que en tantos años de democracia, no solamente los últimos 30, sino también de ahí para atrás, porque, mal o bien, tuvimos períodos en los que podiamos emitir el sufragio – parece mentira decía – que en tantos años, la anti democracia prevalezca como en los peores tiempos. ¿Por qué, un ciudadano, cualquiera sea, tiene que negarle el saludo, y hasta girar su cuerpo, cuando acierta a pasar al lado de un adversario político (¡que no es un enemigo,eh!) como parece que los están enseñando los que gobiernan? Recordemos las palabras del doctor Ricardo Balbín, cuando le tocó, en nombre de toda la civilidad argentina, despedir los restos mortales del general Juan Domingo Peron: Balbín dijo entonces, entre otras cosa que nos hicieron llorar a todos los que amamos a la democracia: Vengo con todo el pesar del alma, en nombre de la civilidad argentina a pronunciar unas palabras en este solemne momento, y agregó aquellas palabras que debieron prender en todos los hombres y en todas las mujeres democráticas del mundo: “Este adversario despide a un amigo”, dijo entre otras apreciaciones que los peronistas sanos y todo el pueblo, guardó como un rezo, para los tiempos que vendrían. Algunos lo aprendimos, otros no, pues siguen odiando al que no piensa igual que ellos.

¿Y los que ayer usufuctuaron de un cargo que les dio el partido tal, y hoy pasan muy orondos frente al comité respectivo, y van a meterse en el lugar donde siempre los despreciaron y no le dieron ni la hora? Bueno, por supuesto que nadie tiene por qué atarse a una ideología por un favor recibido. Esta es la lógica de la verdadera democracia. Sin embargo una condición muy saludable es la de ser agradecido. Por otro lado están los que le exigen, con fuerza de despotismo a los ciudadanos socorridos, afiliarse y adherir plenamente al partido tal y tal. Estas actitudes, tanto una como la otra, son las que han jugado en desmedro de la democracia. Lo cierto es que el pobre de bolsillo es el hace de jamón del sanwich: Siempre se encuentra apretado sin saber para donde disparar. ¡Que bueno y purificador de las libertades públicas, de la libertad de opinar y de actuar, sería si los dirigentes ( y el propio votante) se convirtiesen en hombres realmente independientes, pero eso sí, con una ideología metida en su cabeza y en su corazón, como para que ningún mandón pretenda ejercer dominio sobre cada uno de los seres humanos! El sagrado acto de elegir a los gobernantes, debe ser el que está impreso en la ley que rige el voto: ¡Ese de secreto, obligatorio y universal! Desde luego que el universo sabe por quien va a votar el (o los) candidatos tal y tal, pero de ahí a que se pretenda imponerle a una humilde persona, que vote por fulano, o fulana, hay una gran diferencia, ya que esto último es violatorio del secreto que establece la ley que hemos mencionado.

El domingo pasado votamos todos, bueno, lo de todos es relativo. Queremos decir que votó la gente que vive en el campo y la que vive en la ciudad. ¡Ojalá que alguien no tenga que decir en el futuro, que rodó con la misma piedra. Por eso siempre nos hemos permitido aconsejar y aoconsejar que hay que hacerlo ( es decir votar) buscando el camino de la salvación. “No todo lo que brilla es oro”, y los discursos y promesas suelen volverse trampas para embaucar a incautos. De todas maneras, siempre habrán políticos que dicen la verdad, no es cierto que todos mienten. De ahí que hay que meterse de lleno en esa difícil, pero noble actividad. ¡Sí, sí!, noble actividad, si el dirigente actúa con honestidad y pensando en solucionarle los problemas a la gente, y no en allanar sus pasos en búsqueda de su bienestar. Los que hemos recorrido ese ponderable camino, conocemos a muchos ex gobernantes que han dejado la casa de gobierno con una mano atrás y la otra adelante. ¡Que honroso y admirable es ésto, sobre todo si lo confrontamos con los que se llenan los bolsillos mintiéndole a la ciudadanía!

VIALE, 15/08/2013. HERMINIO ENRIQUE LUDI , Columna Editorial para MUNDO RURAL nº 501

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