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Autogestión comunitaria

por Pedro Aguer

Las cooperativas y las mutuales son organizaciones solidarias, democráticas, igualitarias, equitativas, que tienen una orientación filosófica comprometida con la inclusión.

Adherir a ellas es una actitud volitiva en ejercicio de la plena libertad.

Un indicador que continúa siendo una gran asignatura pendiente es el de la vivienda.

Hoy existen ejemplos varios de la construcción de barrios, con modelos de viviendas accesibles a los distintos estándar de recursos.

En los gobiernos municipales se espera que los gobiernos provinciales y el nacional proyecten planes de vivienda y envíen fondos inherentes.

Nada debe ser desechado.

Pero existen alternativas de planificación propia que no deberían dejarse de lado.

Se pueden construir barrios mediante cooperativas de vivienda por administración o por ayuda mutua, o mutuales.

La elección del tipo de organización debe ser potestad de quienes los integrarán.

Ello deberá estar respaldado por el conocimiento que los vecinos adquieran sobre lo qué es una mutual o una cooperativa.

Para que esto suceda se hace imperiosa la necesidad de realizar una educación adecuada a los requerimientos de las distintas formas en que se puede organizar la solidaridad.

Existen organismos oficiales en los niveles provincial y nacional, pero no en los municipios, que es donde más hace falta acompañar gestiones de naturaleza empresarial colectiva y solidaria.

En nuestra Provincia existe la carrera de Licenciatura en cooperativas y mutuales, y ya hay egresados, como así también Técnicos superiores en las mismas especialidades.

Existe la ley de Educación cooperativa que establece la obligatoriedad de la enseñanza del cooperativismo en todos los niveles y en todos los establecimientos educacionales.

Es posible entonces avanzar en este sentido, aumentando el esfuerzo hasta ahora realizado, ya que nuestra Provincia es pionera desde 1950, con la célebre Ley Perette, inspirada en la Constitución Provincial de 1933, que ponía en claro que el Estado debía fomentar, estimular y proteger las entidades de este carácter. La actual Constitución entrerriana sostiene lo mismo en el artículo 76.

Bien podría agregarse en el ámbito municipal la creación de organismos que tomando el tema promuevan la movilización popular en este mismo orden de realizaciones, en coordinación con los organismos nacional y provincial, sobre todo en el aspecto institucional, legal, en concordancia con la Ley Nacional de Cooperativas (20.337) y la de Mutuales (20.321).

Nada hay que se oponga a esta propuesta que tiene como finalidad poner en marcha en los barrios y en los pueblos, una política de estado comunal, para el logro del desarrollo de actividades autogestionarias, lo que es posible y viable y cuenta con los recursos necesarios para su realización.

El cooperativismo y el mutualismo abarcan las necesidades sentidas por los vecinos para iniciar actividades constructivas que el estado o la actividad privada capitalista no están en condiciones de resolver. Nada es imposible para las demandas populares a través de sus propias potencialidades culturales.

El gobierno local no sólo no debe impedir sino acompañar y promover la solidaridad autogestionariamente organizada.

Ello amplía el margen de la participación sin discriminaciones partidarias, religiosas, de raza, de clase, etc.

Por cierto, los que más necesitan de la solidaridad son los sectores sociales más vulnerables, más carenciados y desprotegidos.

Ello se refleja en la ausencia de viviendas dignas, fuentes de trabajo, educación, provisión de agua potable y de energía, de calles y veredas, previsión… por lo que se puede propender a talleres, industria de la granja, mercados, cerrando el círculo económico: producción, trabajo, industria, comercio y consumo.

Las cooperativas y las mutuales bien organizadas, bien administradas, son herramientas sociales que los buenos gobiernos deberían promover, impulsar, estimular y defender.

La decisión ya no es de oportunismos electorales, sino política al servicio del bienestar general, empezando por el autoabastecimiento de lo imprescindible y elemental para dignificar la vida.

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