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Fertilizar puso el foco en la nutrición de cultivos durante una gira fluvial por el Gran Rosario

Fertilizar AC recorrió el Gran Rosario y advirtió sobre la baja reposición de nutrientes en los suelos agrícolas. Por Valentina Bría, enviada especial de Mundo Rural.

La Asociación Civil Fertilizar llevó adelante una gira fluvial por el Gran Rosario, desde San Lorenzo, con el objetivo de recorrer las terminales portuarias estratégicas para la producción agropecuaria argentina y abrir un espacio de debate sobre competitividad, diagnóstico de suelos y manejo nutricional. La actividad reunió a técnicos, investigadores, representantes del sector y periodistas. Se compartieron resultados de estudios y reflexiones sobre el estado de la fertilidad de los suelos.

En este marco, el ingeniero agrónomo Guido Di Mauro (Facultad de Ciencias Agrarias UNR – IICAR/CONICET) presentó su trabajo sobre brechas de rendimiento en soja. “Hoy existe una gran oportunidad para incorporar tecnologías de fertilización que impacten directamente en los rindes. En soja, donde muchas veces no se fertiliza o se aplican dosis bajas de fósforo, observamos en distintos ensayos que la incorporación de este nutriente genera aumentos significativos de productividad y contribuye al cierre de la brecha de rendimiento”, explicó a Mundo Rural.

De acuerdo con datos recientes difundidos durante la jornada, la brecha de rendimiento en soja alcanza alrededor del 30% en la región central del país. Además, solo 3 de cada 10 productores alcanzan un nivel “alto” de adopción tecnológica, lo que limita las posibilidades de aprovechar al máximo el potencial productivo.

Di Mauro advirtió también sobre la tendencia decreciente en los niveles de fósforo en los suelos argentinos, como consecuencia de la falta de reposición. Según los balances nacionales, Argentina pierde en promedio 5,5 kg de fósforo por hectárea al año, siendo uno de los países con menor tasa de reposición de nutrientes del mundo

Por su parte, el ingeniero agrónomo Esteban Ciarlo, responsable técnico de Fertilizar AC, en diálogo con Mundo Rural destacó la función esencial de este nutriente: “El fósforo es el segundo nutriente más importante y, a veces, el primero. Si no está, la planta no crece, lo mismo que nos pasa a nosotros: sin fósforo no crecemos porque está en nuestras células y en la energía. Una planta sin fósforo es más pequeña, con hojas reducidas, y eso significa menos fotosíntesis y menor productividad”.

Ciarlo subrayó la importancia del diagnóstico de suelos como primer paso: “El análisis de suelo es una herramienta barata y en Argentina tenemos mucha información disponible. Lo que falta es que más productores salgan al campo a muestrear. Con un buen diagnóstico se puede avanzar en una fertilización balanceada, porque la planta necesita todos los nutrientes en forma equilibrada, igual que una dieta humana”.

Finalmente, advirtió que la baja adopción tecnológica en nutrición compromete la sustentabilidad: “Si no reponemos nutrientes, los suelos se agotan. Es como una billetera: si solo sacás y no volvés a poner, en algún momento se vacía. En fertilización todavía falta dar un salto para asegurar la productividad futura”.

De acuerdo con Fertilizar AC, durante la campaña 2024/25 los principales cultivos del país extrajeron 3,5 millones de toneladas de nutrientes (NPKS), mientras que la reposición vía fertilización apenas alcanzó a cubrir un tercio de esa demanda. Este desbalance es una de las principales alertas para la sustentabilidad de la agricultura argentina.

Una práctica condicionada por la economía

A pesar de las evidencias técnicas, la tendencia general del productor argentino es no fertilizar la soja, fundamentalmente por cuestiones económicas. La oleaginosa suele cultivarse con baja o nula reposición de fósforo, lo que en el corto plazo permite ahorrar costos, pero en el mediano y largo plazo profundiza el deterioro de los suelos y agranda la brecha de rendimiento.

Con la gira fluvial y la difusión de estos datos, Fertilizar AC buscó poner en agenda la necesidad de mejorar la nutrición de cultivos, el diagnóstico de suelos y la adopción tecnológica como ejes centrales para sostener la competitividad y la sustentabilidad del agro argentino.

 

 

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