A continuación, compartimos el texto evangélico de hoy y abrimos paso a la palabra del Padre Alfredo, quien nos invita a reflexionar sobre el verdadero descanso en medio de nuestras labores cotidianas.
Evangelio de hoy: San Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, Jesús exclamó: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre; nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”.
La Reflexión del Padre Alfredo
Hacé clic en el reproductor para escuchar el audio con la reflexión de esta semana:
El pasaje de hoy resuena con especial fuerza en las comunidades rurales. El concepto del yugo —esa pesada pieza de madera utilizada tradicionalmente para uncir a los bueyes y coordinar el esfuerzo en la labranza— es un símbolo sumamente familiar para la historia de nuestro sector.
El Padre Alfredo nos recuerda que Jesús no promete eliminar las responsabilidades ni los desafíos diarios, sino cambiar la naturaleza de la carga. En el contexto de las vicisitudes del sector agropecuario, donde el rinde, las variables económicas y las contingencias del clima suelen generar agobio, la invitación es a “compartir el yugo” con el Creador. Al igual que en una yunta donde el animal más fuerte guía y alivia el peso del otro, caminar con un corazón manso y sencillo transforma el cansancio en una labor con propósito y paz interior.
“El Corazón de Jesús es alivio, calma y paz. Promete humildad y sencillez al que sabe elegirlo. La gracia de la humildad se construye desde actos mínimos y concretos, cada día. ¡A edificar con entusiasmo un corazón humilde! ¡Amén y adelante!”, es el mensaje que nos deja el P. Alfredo















Comentar