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Dios en la Tierra: El discernimiento entre el trigo y la cizaña en el campo de la vida

Hoy, domingo 19 de julio de 2026, los invitamos a hacer una pausa en las labores diarias para compartir nuestro ya tradicional segmento "Dios en la Tierra". En esta edición del Domingo XVI del Tiempo Ordinario, la liturgia nos presenta una lectura profundamente ligada a la experiencia diaria de quienes trabajamos el suelo: la parábola del trigo y la cizaña.

A continuación, les compartimos el Evangelio del día, los propósitos sugeridos y la reflexión en audio del Padre Alfredo.

Escuchá la reflexión del Padre Alfredo

Evangelio según San Mateo (13, 24 – 43)

Jesús propuso a la gente otra parábola:
“El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.

Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: ‘Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?’. Él les respondió: ‘Esto lo ha hecho algún enemigo’. Los peones replicaron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancarla?’.

‘No’, les dijo el dueño, ‘porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero’.

[…] El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. […] Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!”

La mirada técnica y espiritual: Saber esperar los tiempos de la cosecha

Para quienes conocemos el lote y el día a día agronómico, la parábola resuena con una fuerza muy particular. El instinto del productor ante la maleza o la impureza en el cultivo es la intervención inmediata para proteger el rinde. Sin embargo, en el plano de la existencia humana y comunitaria, la sabiduría divina nos llama a la prudencia, a la paciencia y a la indulgencia, tal como nos recordaba hoy el Libro de la Sabiduría y el Salmo 86.

El Dueño del campo nos pide paciencia porque conoce la fragilidad del cultivo y prefiere resguardar el trigo bueno antes que actuar con una rigidez apresurada que pueda dañarlo. En la vida rural, como en la fe, los tiempos de maduración exigen templanza y un profundo discernimiento.

Propósitos para la semana (Por el Padre Alfredo)

Discernir el día a día: Encontrar activamente el trigo y la cizaña que coexisten a nuestro alrededor y dentro de nosotros.

Ser sembradores del bien: Tomar fuerzas cotidianas para ser quienes siembran el trigo limpio, evitando la cizaña en nuestros pensamientos, intenciones o acciones.

Renunciar y asumir: Dejar de lado la cizaña que nos han sembrado externamente y asumir la tarea diaria, constante y comprometida de sembrar trigo en cada persona con la que nos encontremos en el camino. ¡Esa es la verdadera buena siembra!

¡Amén y adelante!

P. Alfredo (Argentina)

Mundo Rural — La comunidad que une la producción nacional con los valores de nuestra tierra.

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