A continuación, les compartimos el Evangelio del día, los propósitos sugeridos y la reflexión en audio del Padre Alfredo.
Escuchá la reflexión del Padre Alfredo
Evangelio según San Mateo (13, 24 – 43)
Jesús propuso a la gente otra parábola:
“El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.
Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: ‘Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?’. Él les respondió: ‘Esto lo ha hecho algún enemigo’. Los peones replicaron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancarla?’.
‘No’, les dijo el dueño, ‘porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero’.
[…] El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. […] Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!”La mirada técnica y espiritual: Saber esperar los tiempos de la cosecha
Para quienes conocemos el lote y el día a día agronómico, la parábola resuena con una fuerza muy particular. El instinto del productor ante la maleza o la impureza en el cultivo es la intervención inmediata para proteger el rinde. Sin embargo, en el plano de la existencia humana y comunitaria, la sabiduría divina nos llama a la prudencia, a la paciencia y a la indulgencia, tal como nos recordaba hoy el Libro de la Sabiduría y el Salmo 86.
El Dueño del campo nos pide paciencia porque conoce la fragilidad del cultivo y prefiere resguardar el trigo bueno antes que actuar con una rigidez apresurada que pueda dañarlo. En la vida rural, como en la fe, los tiempos de maduración exigen templanza y un profundo discernimiento.
Propósitos para la semana (Por el Padre Alfredo)
Discernir el día a día: Encontrar activamente el trigo y la cizaña que coexisten a nuestro alrededor y dentro de nosotros.
Ser sembradores del bien: Tomar fuerzas cotidianas para ser quienes siembran el trigo limpio, evitando la cizaña en nuestros pensamientos, intenciones o acciones.
Renunciar y asumir: Dejar de lado la cizaña que nos han sembrado externamente y asumir la tarea diaria, constante y comprometida de sembrar trigo en cada persona con la que nos encontremos en el camino. ¡Esa es la verdadera buena siembra!
¡Amén y adelante!
P. Alfredo (Argentina)
Mundo Rural — La comunidad que une la producción nacional con los valores de nuestra tierra.















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