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Ofensiva territorial de la SRA: Pino avanza en Entre Ríos sobre terreno confederado

A través de una carta institucional firmada por Nicolás Pino, la Sociedad Rural Argentina ofreció canalizar directamente las demandas de las entidades de base en Entre Ríos. La movida se proyecta sobre un territorio donde FARER y CRA ejercen la representación histórica y plantea interrogantes sobre el mapa gremial del campo.

La renovación de autoridades en la Sociedad Rural Argentina (SRA) no concluyó con el escrutinio que le otorgó el triunfo a Nicolás Pino para el período 2026-2028. A menos de dos semanas de su reelección, la conducción de la entidad dio una fuerte señal de despliegue territorial hacia el interior del país que podría reconfigurar la dinámica de la representación gremial agropecuaria.

El punto de partida de esta nueva estrategia tuvo lugar en la provincia de Entre Ríos. Aquí, las comisiones directivas de las sociedades rurales locales recibieron una carta institucional firmada por Pino y por los directores del área de Acción Gremial, Sebastián Laborde y Ernesto Ayling. En el texto, la conducción nacional manifiesta la intención de “reafirmar y fortalecer el vínculo institucional” y pone a disposición su estructura para atender consultas, acompañar iniciativas locales y dar seguimiento directo a sus actividades.

Sin embargo, el aspecto neurálgico de la comunicación radica en el canal propuesto: la SRA establece que las inquietudes, eventos e iniciativas de las entidades de base deberán canalizarse directamente con su área de Acción Gremial.

Un movimiento sobre terreno confederado

El gesto de la SRA no pasa desapercibido en el tablero político sectorial. Las sociedades rurales de la provincia se encuentran agrupadas en la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (FARER) —presidida por Sergio Dalcol—, entidad que reúne a 20 rurales locales y que integra de forma orgánica la estructura de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). De hecho, el dirigente entrerriano José Colombatto ocupa actualmente la vicepresidencia primera de CRA.

CRA cuenta a nivel nacional con un entramado de 16 confederaciones y federaciones que agrupan a más de 300 sociedades rurales de base y representan a unos 109.000 productores. Por ende, la apertura de un canal de comunicación directo y paralelo por parte de la SRA —prescindiendo de la instancia federativa provincial— es interpretada en el sector como un movimiento político en una provincia donde, además, la lista oficialista de la SRA no obtuvo el resultado electoral esperado en los recientes comicios internos.

“El nuevo esquema de la SRA, basado en un mayor contacto directo y presencia territorial, comienza a proyectarse sobre un entramado que históricamente se encuentra articulado a través de las confederaciones de CRA.”

Una señal de peso en la “casa” de FARER

Lejos de quedar en una simple comunicación epistolar, la estrategia territorial de la SRA sumó una señal política de máximo nivel: la Comisión Directiva de la SRA realizará su primera reunión nacional tras la elección interna en la sede de la Sociedad Rural de Gualeguaychú.

La elección de esa plaza no es casual en el tablero gremial. Gualeguaychú es la rural de base de donde provienen dos de los principales referentes del confederacionismo: José Colombatto, vicepresidente primero de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), y Sergio Dalcol, presidente de la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (FARER).

El desembarco de la cúpula de la SRA en la provincia se produce, además, inmediatamente después de haber enviado la carta a las 20 sociedades rurales que integran la red de FARER, lo que remarca la intención de la SRA de afianzar su presencia en el territorio.

Antecedentes en la historia ruralista

Si bien la carta mantiene un tono estrictamente institucional, sin hacer mención a conflictos con FARER o CRA, este tipo de acercamiento territorial evoca dinámicas de décadas pasadas. Durante los años ’90 y 2000, bajo las conducciones de referentes como Guillermo Alchourón, Eduardo Zavalía y Enrique Crotto, la SRA impulsó la creación de delegaciones y un Consejo Federal que llegó a integrar a más de un centenar de entidades locales. En aquel momento, la iniciativa generó marcados recelos en la dirigencia confederada, que percibió el movimiento como un avance sobre sus bases territoriales.

Por el momento, la iniciativa de la SRA no implica cambios en la pertenencia jurídica ni en la filiación de las entidades locales. No obstante, en un contexto donde las prioridades del sector pasan por la eliminación de las retenciones, la mejora de la infraestructura y el acceso al financiamiento, la discusión sobre la efectividad y la titularidad de la representación del productor de base vuelve a estar en el centro del debate.

La incógnita de cara a los próximos meses es hasta dónde se extenderá esta política de vinculación directa de la SRA en el interior y de qué manera responderán las estructuras de CRA ante una reconfiguración del mapa gremial agropecuario. Esta movida territorial de la SRA no solo genera movimiento en la relación bilateral con CRA, sino que introduce lecturas atentas en el resto de las entidades que componen la Mesa de Enlace provincial y nacional.

Por Redacción Mundo Rural- Fuentes: Chacra-Agritotal

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