Como enfermedad zoonótica —aquellas que se transmiten de los animales al hombre—, la leptospirosis suele cobrar notoriedad pública tras eventos climáticos extremos como lluvias abundantes o anegamientos. Sin embargo, se trata de una patología de presencia endémica en nuestra provincia, lo que exige un monitoreo constante y medidas de control activas para mitigar su impacto en las poblaciones rurales y urbanas.
¿Qué es la leptospirosis y cómo actúa?
La enfermedad es producida por una bacteria del género Leptospira. Su capacidad de adaptación al medio húmedo le permite sobrevivir en suelos anegados y cursos de agua contaminados por la orina de animales portadores, como roedores, bovinos, porcinos, equinos, caninos y felinos.
1. Manifestaciones clínicas en los animales
En el ganado y especies domésticas, el cuadro varía según la especie, destacándose los siguientes signos de alerta:
- Fiebre y decaimiento general.
- Trastornos reproductivos severos: En rodeos de cría bovina y piaras porcinas, es característico el cuadro de “tormenta de abortos” e infertilidad, generando graves pérdidas económicas directas para el productor.
- Ictericia (coloración amarillenta de piel y mucosas), dolores abdominales, compromiso renal y hematuria (sangre en orina).
2. Manifestaciones clínicas en humanos
En las personas, tras un período de incubación aproximado de 10 días, la enfermedad se manifiesta con:
- Fiebre alta acompañada de escalofríos.
- Intensos dolores de cabeza, musculares y óseos.
- Vómitos, dolor abdominal y cansancio severo al respirar o tos.
- En cuadros avanzados, puede observarse ictericia y hemorragias.
Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, es primordial la consulta inmediata al profesional médico; en el caso de los animales, la intervención del médico veterinario es ineludible.
Grupos de riesgo y vías de transmisión
El contagio se produce principalmente a través del contacto directo de la piel (especialmente si presenta excoriaciones o heridas) con tierra húmeda, pasturas o agua contaminada con orina de animales infectados, así como por vía inhalatoria.
Por motivos laborales, los sectores más expuestos en el ámbito rural y periurbano incluyen:
Productores y operarios tamberos, criadores de cerdos y trabajadores arroceros.
Profesionales del sector: Médicos veterinarios y operarios de frigoríficos.
Personal de mantenimiento e infraestructura: Limpiadores de desagües, alcantarillas, cloacas y operarios que manipulan mercadería en depósitos infestados de roedores.
Estrategias de prevención y control
La clave para frenar el avance de la enfermedad radica en la anticipación y el manejo operativo preventivo:
En los establecimientos pecuarios: La herramienta más efectiva para el control en animales es la aplicación de planes de vacunación específicos antes de que se inicien los períodos de precipitaciones intensas e inundaciones de terrenos. Asimismo, es fundamental el ordenamiento ambiental de los lotes y potreros.
Protección del personal rural: Es indispensable el uso riguroso de elementos de protección personal (EPP), tales como guantes, botas de goma y ropa adecuada al manipular animales enfermos o transitar zonas anegadas.
Control de plagas: Las tareas sistemáticas de desratización en galpones, silos y instalaciones de tambo o cría reducen drásticamente la carga bacteriana en el ambiente.
Autor: Dr. Claudio Daniel Larrateguy
Matrícula: Médico Veterinario – MP: 0494
Contacto: Tel: (+54) 343 6232395 | Email: [email protected]














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