En el norte entrerriano, el ingeniero agrónomo Walter Silva Muller destacó una floración “muy buena, quizás de las más abundantes observadas hasta ahora”, con brotación pareja y vigorosa. Las variedades más tardías, como Stuart, Sumner y Oconne, se encuentran en plena floración y cuaje. En la zona ya se realizó la primera cura y comenzaron los programas de fertilización y fertirriego.
En el centro-sur de la provincia, el ingeniero Mariano Marcó señaló que las bajas temperaturas de octubre compactaron la floración, aunque la mayoría de las variedades ya desarrolló flores femeninas y masculinas. “En muchos montes entre el 70 y el 90 % de los brotes son fructíferos”, indicó, aunque advirtió que algunas inflorescencias son pequeñas y con pocas flores. Las lluvias, por el momento, acompañan de forma favorable, aunque el exceso de humedad ha generado algunos casos leves de sarna. La presencia de pulgón amarillo es baja y no representa riesgos.
Por su parte, en el sudoeste entrerriano, la ingeniera Carolina Holzheier subrayó que octubre cerró con reservas de agua adecuadas, gracias a precipitaciones semanales que alcanzaron los 50 mm. Los sistemas de riego funcionaron de manera intermitente, y las condiciones resultaron favorables para continuar con las labores de fertilización. “Los montes productivos se encuentran en plena floración, con una mayor proporción que la campaña pasada”, informó. También se registró alta presencia de malezas, lo que demandó mayores esfuerzos de control.
A nivel nacional, los técnicos coincidieron en que la campaña 2025/2026 presenta un comienzo muy auspicioso en cuanto a floración, aunque será clave monitorear el cuaje y ajustar los planes de fertilización según la carga final de frutos. El informe advierte, además, sobre la posibilidad de un evento La Niña hacia el último trimestre del año, lo que podría implicar precipitaciones inferiores a lo normal y la necesidad de vigilar la humedad del suelo para evitar estrés hídrico.















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