Según el informe, la caída se debe a dos factores principales: la estacionalidad del verano y la incertidumbre económica.
En cuanto a la estacionalidad, las elecciones presidenciales que se llevaron a cabo el 12 de septiembre comenzaron a marcar de manera anticipada la estacionalidad del verano. En este período, la actividad del mercado inmobiliario rural suele caer, ya que los inversores suelen esperar a que se defina el panorama político y económico antes de realizar operaciones.
En cuanto a la incertidumbre económica, esta tuvo más fuerza frente a las expectativas positivas del mercado. A pesar de que los precios de los campos se mantuvieron estables en diciembre, los inversores se mostraron cautelosos ante la posibilidad de que el gobierno implemente medidas que afecten la actividad.
Por último, el informe señala que la actividad del mercado inmobiliario rural está muy pendiente de lo que sucederá con el DNU que se encuentra en análisis y discusión.
















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