La Estación Experimental Agropecuaria (EEA) del INTA de Concordia informó que realiza monitoreos y estrategias de control biológico para el manejo de la plaga.
La avispa de la agalla es de origen australiano y mide poco más de un milímetro de longitud, que produce agallas sobre brotes, nervaduras de hojas, pecíolos y tallos tiernos de los eucaliptos.
Las plantas afectadas sufren deformación y caída de hojas, deformación de ramas y achaparramiento en casos graves.
Por eso, el INTA junto con el Senasa utilizan materiales vegetales resistentes o tolerantes y controladores biológicos, como “la mejor estrategia para abordar el problema”.
En este sentido el INTA ha estado monitoreando la plaga desde sus comienzos en el año 2010. Además, en un trabajo conjunto con el SENASA, se ha importado un biocontrolador, Selitrichodes neseri, del que ya se han hecho liberaciones piloto en las principales zonas productoras.
Existen diferentes herramientas para el control de plagas forestales, entre ellas se encuentra el empleo de materiales vegetales resistentes o tolerantes y controladores biológicos que son la mejor estrategia para abordar el problema.
Por otra parte, mediante los monitoreos se ha identificado a un promisorio biocontrolador de origen exótico, probablemente arribado junto a la avispa de la agalla en material infestado. Se trata de Quadrastichus mendeli, que tiene la particularidad de multiplicarse en un corto período de tiempo (~30 días contra ~ 132 días de L. invasa) y presenta altos niveles de parasitismo (62-84%).
Actualmente, en función de este hallazgo y en el marco de proyectos del INTA que involucran estrategias de control biológico para el manejo de la avispa de la agalla, se están llevando a cabo estudios que contemplan la utilización de múltiples especies de enemigos naturales. De esta manera se espera potenciar el accionar de cada especie de parasitoide y mejorar los niveles de control de la plaga en plantaciones de Eucalyptus.
Se estima que el biocontrolador, de aparición espontánea y de rápida adaptación a nuestro ambiente, podría ayudar a reducir los niveles poblacionales de L. invasa, mejorando así la sanidad de los eucaliptos.















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