Destacada • Sabores Criollos

Del campo al congelador: la fórmula correntina para disfrutar palta todo el año

Una historia de innovación agroindustrial que transforma la palta en un producto natural, listo para disfrutar todo el año.

En un desarrollo inédito para el país, dos amigos correntinos dieron con la fórmula para producir pulpa y guacamole de palta congelados, listos para consumir y sin perder color ni propiedades.

Desde Buenos Aires pero con raíces en Corrientes, el ingeniero agrónomo Juan Moro y su socio Joaquín Villafaña Tapia crearon Selenza, una empresa nacional que elabora productos naturales a base de palta Hass de alta calidad, sin conservantes y libres de gluten.
La iniciativa busca abrir un nuevo capítulo en la industrialización de este cultivo tropical en la Argentina.

De México a la Argentina: una idea que germinó lejos de casa

La inspiración nació en México, donde Juan Moro viajó dos veces por estudios e investigación en nutrición vegetal. Allí conoció la magnitud de la industria del aguacate y su uso extendido en productos procesados.

“En 2024 hicimos una recorrida por plantas procesadoras en Querétaro y Michoacán para entender cómo se lograba industrializar la palta sin perder su calidad. Volvimos con la idea de replicar ese modelo en Argentina”, contó el ingeniero, hoy responsable técnico de Satus Argentina.

Con el conocimiento industrial de su socio, Joaquín Villafaña —fundador de la destilería Aconcagua—, decidieron llevar la idea a la práctica y crear el primer guacamole congelado argentino sin conservantes, que se descongela en apenas diez minutos y mantiene sabor y color natural.

El desafío de industrializar un fruto en expansión

En los últimos 25 años, la palta pasó de ser un fruto casi desconocido en la Argentina a convertirse en un cultivo de interés nacional. Hoy se produce en el NOA —Jujuy, Salta y Tucumán— y también en el NEA, especialmente en Corrientes y Formosa, donde el clima húmedo y cálido favorece su desarrollo.

La variedad Lula se cosecha entre abril y junio, mientras que la Hass, la más apreciada en el país y en el mundo, se produce entre mayo y septiembre. Hacia fin de año aparece la Torres, de origen nacional y gran tamaño, que abastece al mercado interno.

Aun así, el consumo interno sigue siendo muy bajo, con menos de 100 gramos por habitante al año, frente a los 3 kilos en Chile o los 10 kilos en México.

Durante los meses de verano —enero y febrero—, cuando las variedades locales están inmaduras, el país importa palta desde Chile, Brasil y México, lo que encarece los precios al consumidor.

Selenza: tecnología, calidad y cero desperdicio

Con el asesoramiento de técnicos del INTA Yuto, los emprendedores lograron vincularse con productores locales y hoy se abastecen de fruta nacional durante la cosecha, complementando con importaciones en el resto del año.

Selenza trabaja junto a una planta bonaerense especializada en alimentos congelados, lo que permitió obtener los registros RNE y RNPA y avanzar en la certificación ISO 22.000, que garantiza la inocuidad y trazabilidad del proceso.

El resultado es un producto listo para descongelar en cinco minutos, con sabor y textura uniformes durante todo el año, sin oxidarse ni desperdiciar fruta.

El secreto está en el procesado bajo vacío, que evita el contacto con el oxígeno y conserva un contenido de materia seca superior al 23%, parámetro clave para mantener la cremosidad y el sabor natural de la palta Hass.

Del campo a la góndola

Selenza ofrece dos líneas de productos:

  • Pulpa de palta 100% natural, elaborada artesanalmente, sin TACC ni conservantes.
  • Guacamole tradicional, preparado con tomate deshidratado, cebolla, ají y limón.

Ambos se presentan en envases al vacío, libres de BPA, y tienen una vida útil de hasta 18 meses congelados.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de SELENZA (@selenza.ar)

Las bolsas de 200 gramos están pensadas para supermercados y dietéticas, y las de 400 gramos, para restaurantes y bares que buscan estandarizar preparaciones y evitar pérdidas.

“Queremos que los productores sepan que cuando haya oferta de palta, existirá una industria capaz de acordar precios y procesarla localmente”, señala Moro.

El desafío ahora es ampliar el consumo interno y posicionar a la Argentina como un actor relevante en la cadena de valor del aguacate.

Un fruto con valor agregado y beneficios para la salud

Más allá de su sabor y versatilidad, la palta ofrece un perfil nutricional excepcional: es rica en potasio, magnesio, calcio, fósforo, hierro y zinc, y su consumo ayuda a reducir la presión arterial, mantener niveles saludables de colesterol y regular la glucemia, gracias a su contenido de fibra.

También contribuye a la salud ocular y a fortalecer el sistema inmunológico.

En los últimos años, distintas industrias argentinas comenzaron a aprovechar sus subproductos, elaborando aceite de palta —valorado en cosmética por sus propiedades antioxidantes— y desarrollando biopesticidas y aditivos naturales a partir de los carozos y cáscaras.

Con innovación y visión federal, Selenza representa una nueva etapa para el agro argentino, demostrando que es posible transformar una fruta tropical en un alimento natural, saludable y con sello local.

 

WhatsApp chat