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Dios en la Tierra: El milagro de multiplicar y saciar el corazón

En el trajín diario de la tierra, la siembra y las faenas del campo, a menudo buscamos certezas y alimento no solo para el cuerpo, sino también para el alma. Este XVIII Domingo del Tiempo Ordinario, la liturgia nos invita a reflexionar sobre la abundancia verdadera, esa que no se compra con dinero, sino que nace de la compasión y la entrega generosa.

Te invitamos a escuchar la meditación en audio y a acompañar la lectura con los textos bíblicos de este día.

🎧 Escuchá el audio del Padre Alfredo

Una palabra de aliento para reconfortar la jornada y multiplicar la fe en nuestra comunidad.

Liturgia de la Palabra

📖 Primera Lectura — Libro de Isaías (55, 1-3)

«Así habla el Señor: ¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche. ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares…»

📑 Salmo Responsorial (145)

R. El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia.

Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das la comida a su tiempo; abres tu mano y colmas de favores a todos los vivientes.

✉️ Segunda Lectura — Carta de San Pablo a los Romanos (8, 35. 37-39)

«Hermanos: ¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada? Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó…»

✝️ Evangelio según San Mateo (14, 13-21)

Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.

Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos”.

Pero Jesús les dijo: “No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos”.

Ellos respondieron: “Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados”.

“Tráiganmelos aquí”, les dijo.

Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Textos tomados de la versión “El Libro del Pueblo de Dios”.

Reflexión y propósito semanal: “¡A saciar corazones!”

El término “saciarse” no hace referencia a un simple trámite ni a salir del paso; alude a algo pleno y total. En la vida cotidiana —y muy especialmente en la vida rural donde la solidaridad es un pilar fundamental— sabemos que existen conversaciones, personas y momentos que llenan el alma, sacian el corazón y reconfortan los días más difíciles.

Dios nos envía personas que aportan esa plenitud, y al mismo tiempo nos llama a poner lo poco o mucho que tenemos a disposición, tal como los cinco panes y dos pescados del Evangelio.

Propósito de la semana:

¡Ojalá que seamos esas personas que multiplican gozo y paz donde estemos! Que allí donde haya necesidad, desánimo o angustia, llevemos una palabra de aliento y una mano tendida. ¡A saciar corazones!

¡Amén y adelante!

P. Alfredo (Argentina)

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