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El manejo del maíz voluntario, clave para frenar el achaparramiento en Entre Ríos

Un informe técnico de la INTA Estación Experimental Agropecuaria Paraná, elaborado por el especialista Javier Crespo en abril de 2026 en el marco de la Serie Extensión N.º 97, advierte que el manejo del maíz voluntario —también conocido como “maíz guacho”— es una estrategia fundamental para reducir el impacto del complejo de achaparramiento, una de las principales amenazas sanitarias del cultivo en la actualidad.

El trabajo señala que estas plantas actúan como hospedantes del insecto vector Dalbulus maidis, permitiendo la persistencia del sistema patógeno y favoreciendo infecciones tempranas en los lotes de la campaña siguiente.

En este contexto, los especialistas destacan que incluso bajas densidades de maíz voluntario —menos de 1 a 2 plantas por metro cuadrado— son suficientes para sostener poblaciones del vector, por lo que recomiendan un manejo bajo criterio de “tolerancia cero”.

Vacío sanitario y control oportuno

Uno de los puntos centrales del informe es la importancia de generar un “vacío sanitario” de al menos 90 días mediante el control del maíz voluntario luego de la cosecha. Durante ese período, la chicharrita queda sin alimento y expuesta a condiciones adversas, lo que reduce su supervivencia.

Además, se advierte que las pérdidas de cosecha pueden dejar una elevada cantidad de semillas en el lote —hasta 90 semillas por metro cuadrado— lo que incrementa el riesgo de nuevas emergencias y refuerza la necesidad de monitoreo constante.

Estrategias de control

El documento analiza distintas herramientas de manejo:

  • Control químico: presenta resultados variables y depende fuertemente del momento de aplicación. Los mejores niveles de eficacia se logran en estadios tempranos del cultivo.
  • Control mecánico: aparece como una de las alternativas más efectivas, con niveles de control cercanos al 98–99 % a los 15 días de la intervención.
  • Manejo cultural: incluye la reducción de pérdidas de cosecha, el control en bordes de lote y el monitoreo permanente.

Los técnicos subrayan que ninguna herramienta por sí sola garantiza resultados estables, por lo que recomiendan un enfoque integrado que combine distintas prácticas según las condiciones de cada sistema productivo.

Enfoque preventivo

Finalmente, el informe concluye que la eliminación del maíz voluntario durante el período entre campañas es la medida más efectiva para interrumpir el ciclo epidemiológico del achaparramiento.

En este sentido, remarcan que avanzar hacia estrategias coordinadas a escala regional, con monitoreo continuo y decisiones oportunas, será clave para sostener la productividad del maíz en Entre Ríos y reducir el impacto de esta problemática creciente.

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