Se adelantó Pedro y le dijo: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?
¿Hasta siete veces?”.
Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.
Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.
Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.
El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: “Señor, dame un plazo y te pagaré todo”.
El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.
Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: ‘Págame lo que me debes’.
El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: ‘Dame un plazo y te pagaré la deuda’.
Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.
Este lo mandó llamar y le dijo: ‘¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda.
¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?’.
E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.
Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”.
Amén y ¡ adelante !
Hoy celebramos a Santa María de la Providencia, intercesora de las almas del Purgatorio
Santa María de La Providencia fue una religiosa francesa que fundó la Sociedad de las Auxiliadoras de las Almas del Purgatorio, una congregación religiosa femenina que tiene como fin salvar las almas del purgatorio a través de las obras de misericordia espirituales y corporales.
Su nombre era María Eugenia Smet y nació en Francia el año 1825. Estudió en un colegio de religiosas donde adquirió una confianza total a la Divina Providencia, amor y devoción por las benditas almas del Purgatorio y una fuerte inclinación a la vida religiosa.
Al terminar sus estudios se propuso ayudar a los pobres. Solía cocinar y llevar el alimento a indigentes y enfermos.
En 1852 años hizo un voto de castidad. Y en 1855, por consejo del Santo Cura de Ars y de otros sacerdotes, se unió en París con otras jóvenes y fundó la comunidad de las “Auxiliadoras de las Almas del Purgatorio”.
Un santo sacerdote jesuita redactó las Reglas o Constituciones para la nueva comunidad, las cuales fueron adoptadas y aceptadas en 1859. En ese mismo año, 28 señoritas, ante el Arzobispo de París, juraron cumplir las Reglas de la nueva Congregación.
La fundadora se llamó en adelante Madre María de la Providencia. Luego, fundó casas para la comunidad en varios lugares de Francia y envió misioneras a China.
Tiempo después padeció cáncer, lo que le sirvió para crecer en santidad por medio de la meditación. Falleció el 7 de febrero de 1871.
Sus religiosas tienen 119 casas en el mundo con 1.100 religiosas.















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