“Es necesario e importantísimo volver a poner al técnico en el campo para ayudar a los productores”, consideró el Gerente General de Cooperativas Federadas Agropecuarias de Entre Ríos (Cafer), Gustavo Toloy, quien se refirió a la fuerte apuesta que implica capacitar a los ingenieros agrónomos para transformar el rol que tienen en la actualidad, en una instancia más más activa y con mayor presencia dentro de las cooperativas agrícolas. “Los ingenieros agrónomos en las cooperativas deben convertirse en verdaderos agentes de desarrollo rural”.
El ingeniero Agrónomo recordó que en 2015 cumplirá 30 años de ejercicio en la profesión. “Cuando me inicié, allá por 1985, comencé a trabajar en una empresa privada, Nestlé. A mediados de los ´80, el sector lechero en general, en el país, tomó la decisión de armar verdaderas estructuras de desarrollo, fundamentalmente porque la producción de materia prima era muy escasa, en relación a la capacidad industrial instalada en la Argentina. Eso hizo que las distintas empresas privadas y cooperativas, apostaran al aumento de la producción lechera”.
Entonces, se contrataron distintos profesionales del sector agropecuario –no sólo ingenieros agrónomos- porque también los médicos veterinarios tuvieron una participación importante. “Estos planes de desarrollo, permitieron el trabajo en conjunto con los técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) de Paraná, entre ellos, los ingenieros Nobel Babboni y Walter Mancusso, que apostaban al desarrollo lechero en la provincia.”
El profesional precisó que con el apoyo técnico y el desarrollo científico del Inta Rafaela, “donde nos nutríamos técnicamente, y todo el grupo de ingenieros que salió a trabajar al campo, en una década se logró duplicar la producción lechera en el país. Pasamos de 5 o 6 mil millones de litros de leche, que era la producción promedio a mediados de los ´80, a 10 mil u 11 mil millones de litros anuales, a mediados de los ´90. Eso se concretó gracias a la decisión conjunta entre empresas y un organismo estatal como el Inta, que apostaron al desarrollo de los tambos”.
Toloy evocó que cuando trabajaba en Nestlé y luego en la Cooperativa Tambera Paraná (Cotapa), donde estuvo varios años, “los ingenieros agrónomos teníamos a cargo un grupo de entre 100 y 150 productores, y éramos los responsables del mantenimiento, desarrollo y sostén de esa masa societaria. Naturalmente, nos transformábamos en el nexo entre la cooperativa y el socio, y todos los reclamos de los asociados se transmitían al Consejo de Administración, para que éste a su vez actuara con las políticas que reclamaban los socios. Era un intercambio muy interesante y por supuesto, todas las decisiones que tomaba el Consejo, eran informadas a la masa societaria”.
El trabajo consistía en visitas periódicas y como eran muchos socios, los ingenieros realizaban dos o tres visitas a productores. “Apuntábamos a trabajar con los pequeños y medianos productores, aquellos más desprotegidos que no tenían la posibilidad de contratar un técnico. Además de la visita, llevábamos un registro donde anotábamos cómo estaba constituida la familia y agregábamos los datos técnicos: superficie del campo, porcentaje de la superficie praderiza, litros de leche producidos, entre otros indicadores técnicos. Esa encuesta nos servía para informar al Consejo de Administración, quienes tomaban decisiones referidas a temas puntuales con datos concretos; lo que se resolvía, se transmitía a los socios”.
El directivo de Cafer precisó que la encuesta servía para informar a los consejeros, entre otros datos: estratificación por producción; cantidad de pequeños productores; potencial de crecimiento. Como consecuencia se tomaban acciones para ayudar a aquellos que tenían potencial, para lo cual se armaban propuestas de líneas de créditos que luego se consensuaban con los bancos.
“Otra metodología de trabajo consistía en armar reuniones con 10 o 20 productores, donde se trataban temas técnicos y siempre participaba algún consejero para informar cuestiones políticas de la cooperativa; en ese caso había un debate enriquecedor entre ambas partes. Otra herramienta de desarrollo consistía en tomar productores que se destacaban por algún manejo específico (pasturas o instalaciones) y se recorría su tambo junto a los socios vecinos.” “Nosotros no le llamábamos departamento técnico, sino de extensión”.
Una experiencia para replicar
A esa exitosa experiencia, Cafer pretende reeditarla en las cooperativas agrícolas: “aunque no hay animales y sí hay cultivos, el rol que tiene el ingeniero agrónomo en particular, debe transformarse, volviéndose mucho más activo y con mayor presencia dentro de la cooperativa agrícola, que debería trabajar pensando en el desarrollo. Lo que se busca es que el profesional no sea sólo un elemento de consulta cuando viene al productor a preguntarle qué agroquímico aplicar cuando hay malezas”, sino que los ingenieros agrónomos en las cooperativas se conviertan en “verdaderos agentes de desarrollo rural”.
Además, explicó que “somos muchos los que estamos empujando para que esto se concrete: el responsable del Centro de Capacitación Integral (Cecain), del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, sede Paraná, Jorge Goette; el coordinador de Federación Agraria en Entre Ríos, Alfredo Bel, la encargada de Prensa de Cafer, Adriana Geier, y el encargado de Insumos y Departamento Técnico de Cafer ingeniero Agrónomo Fabián Dorsch. Hay que tener en claro que el ingeniero no va a ir al campo a observar un cultivo, va a colaborar con el productor para que se desarrolle integralmente”.
A título personal, Toloy opinó que “es importantísimo y necesario que las cooperativas agrícolas empiecen a mirar estos temas y que los ingenieros conozcan a fondo las políticas de las organizaciones para transmitirlas; así como también es necesario que sepan de la parte comercial, específicamente, del mercado granario, para que puedan responder preguntas cuando van a visitar a un productor. Reitero: el ingeniero es la cooperativa en el campo”.
Sobre la estrategia de capacitación, Toloy explicó que “hay cooperativas ya tienen implementado el sistema”, pero aclaró que todo se logra “con tiempo y capacitaciones especificas. Hay que cambiar el eje de la capacitación tradicional y pasar a algo más integral, como lo que ya comenzamos en el Cecain. Personalmente creo que es necesario e importantísimo volver a poner al técnico en el campo para ayudar a los productores”.
Fuente : AIM














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