En este contexto, los valores de la urea CFR Argentina retrocedieron hacia el cierre de la semana y se ubicaron en 475 dólares por tonelada, acompañando la tendencia global. Para el productor local, este cambio llega en un momento clave, en plena necesidad de nitrógeno tanto para la refertilización de fina como para el inicio de los maíces de primera.
La actividad comercial en el país mostró una desaceleración, no solo por las señales del mercado internacional sino también por las dificultades logísticas generadas por las intensas lluvias. Sin embargo, se espera una reactivación de la demanda en las próximas semanas, cuando mejoren las condiciones de humedad y se retomen las labores.
En el plano global, China se consolidó como protagonista al comprometer entre 600.000 y 700.000 toneladas antes de la entrada en vigor de nuevas restricciones a la exportación el próximo 15 de octubre. En tanto, el tender indio cerró con precios mínimos de 460 dólares CFR, muy por debajo de los 530–532 USD del proceso anterior.
Los efectos de este ajuste se hicieron sentir en otros destinos: Brasil limitó operaciones a algunos lotes puntuales en el rango de 440–450 USD CFR, mientras que en el Báltico y Egipto la actividad fue prácticamente nula.
En paralelo, el mercado de fosfatados también se mantuvo bajo presión, con precios de MAP que en Argentina retrocedieron hasta 790 dólares CFR. La demanda se mostró débil y la abundante oferta internacional impide, por el momento, una mejora significativa en la relación insumo-producto.
Frente a este escenario, especialistas destacan la necesidad de que los productores argentinos evalúen alternativas más competitivas, como las mezclas químicas NPS, NPS+Zn y MAP 10-50, que hoy ofrecen mejores condiciones relativas frente a los tradicionales MAP 11-52 y DAP.
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