Dios en la Tierra

Hoy celebramos a San Vicente de Paul, patrono de las obras de caridad

Viernes de la vigésima quinta semana del Tiempo Ordinario. El santoral recuerda a San Vicente de Paúl.

Libro de Ageo 1,15b.2,1-9.

Era el día veinticuatro del sexto mes, del segundo año del rey Darío.
El día veintiuno del séptimo mes, la palabra del Señor llegó, por medio del profeta Ageo, en estos términos:
Di a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, a Josué, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote, y al resto del pueblo:
¿Queda alguien entre ustedes que haya visto esta Casa en su antiguo esplendor? ¿Y qué es lo que ven ahora? ¿No es como nada ante sus ojos?
¡Animo, Zorobabel! -oráculo del Señor-. ¡Animo, Josué, hijo de Iehosadac, Sumo Sacerdote! ¡Animo, todo el pueblo del país! -oráculo del Señor-. ¡Manos a la obra! Porque yo estoy con ustedes -oráculo del Señor de los ejércitos-
según el compromiso que contraje con ustedes cuando salieron de Egipto, y mi espíritu permanece en medio de ustedes. ¡No teman!
Porque así habla el Señor de los ejércitos: Dentro de poco tiempo, yo haré estremecer el cielo y la tierra, el mar y el suelo firme.
haré estremecer a todas las naciones: entonces afluirán los tesoros de todas las naciones y llenaré de gloria esta Casa, dice el Señor de los ejércitos.
¡Son míos el oro y la plata! -oráculo del Señor de los ejércitos-
La gloria última de esta Casa será más grande que la primera, dice el Señor de los ejércitos, y en este lugar yo daré la paz -oráculo del Señor de los ejércitos-.

Salmo 43(42),1.2.3.4.

Júzgame, Señor,
y defiende mi causa
contra la gente sin piedad;
líbrame del hombre falso y perverso.

Si tú eres mi Dios y mi fortaleza,
¿por qué me rechazas?
¿Por qué tendré que estar triste,
oprimido por mi enemigo?

Envíame tu luz y tu verdad:
que ellas me encaminen
y me guíen a tu santa Montaña,
hasta el lugar donde habitas.

Y llegaré al altar de Dios,
el Dios que es la alegría de mi vida;
y te daré gracias con la cítara,
Señor, Dios mío.

Evangelio según San Lucas 9,18-22.

Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”.
Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado”.
“Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?”. Pedro, tomando la palabra, respondió: “Tú eres el Mesías de Dios”.
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.
“El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”.

Amén

Hoy celebramos a San Vicente de Paul, patrono de las obras de caridad

“Si se invoca a la Madre de Dios y se la toma como Patrona en las cosas importantes, no puede ocurrir sino que todo vaya bien y redunde en gloria del buen Jesús, su Hijo”, decía el gran San Vicente de Paul, Patrono de las obras de caridad y fundador de la Congregación de la Misión (Vicentinos) y de las Hijas de la Caridad.

San Vicente nació en Francia en 1581, en una familia de campesinos. Siendo adolescente fue enviado al colegio de los franciscanos en la próspera ciudad de Dax. Allí se entregó de lleno a los estudios, pero empezó a sentir vergüenza de sus orígenes.

Recibió la tonsura y las órdenes menores para luego ingresar a la universidad de Toulouse, donde estudió teología. Su padre falleció y le dejó parte de la herencia para que pueda pagar sus estudios, pero el joven Vicente rechazó la ayuda y decidió valérselas por sí mismo. Por ello trabajó como educador en un colegio.

Fue ordenado sacerdote en 1600 con tan solo diecinueve años y prefirió continuar sus estudios, aspirando a ser Obispo. Una anciana dama de Toulouse le dejó una herencia económica que él tuvo que ir a cobrar hasta Marsella. Cuando se embarcó de regreso, el barco fue atacado por los turcos y Vicente cayó prisionero.

Se dice que fue vendido como esclavo y que estuvo al servicio de un pescador, un médico y de un cristiano renegado. A este último logró convertirlo y así pudo emprender su viaje de retorno hasta que llegó a París.

Más adelante sirvió como párroco, pero tuvo que dejarlo para trabajar como preceptor de una ilustre familia. No obstante, en esa vida de riqueza empieza a darse cuenta que el Evangelio exige una caridad radical.

Es así que al atender a un moribundo profundiza en el amor de Dios y empezó a querer ir a todos los campos remotos a expresar que existe un Dios de ternura que no los ha olvidado.

Con el tiempo funda la Congregación de la Misión para dar misiones populares y trabajar en la formación del clero. Asimismo cofunda junto a Santa Luisa de Marillac la Compañía de la Hijas de la Caridad.

Durante su vida, San Vicente conoció al Obispo San Francisco de Sales que luego le pidió hacerse cargo de la capellanía de sus Visitandinas de París y de la dirección espiritual de Santa Juana de Chantal.

Para San Vicente la oración era lo primero y presentó la humildad como la primera cualidad de los sacerdotes misioneros. Siempre buscó la paz y la atención a los necesitados, incluso en medio de las guerras de su época, convirtiéndose en consejero de gobernantes y verdadero amigo de los desposeídos.

Partió a la Casa del Padre el 27 de septiembre de 1660, poco antes de las cuatro de la mañana, la hora a la que solía levantarse para servir a Dios y a los pobres.

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