Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
Una persona le preguntó: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?”. El respondió:”Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.
En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: ‘Señor, ábrenos’. Y él les responderá: ‘No sé de dónde son ustedes’.
Entonces comenzarán a decir: ‘Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas’.
Pero él les dirá: ‘No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!’.
Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos”.
Amén y ¡ adelante !
Hoy es fiesta de San Quintín, que inspiró la frase “se armó la de San Quintín”
El 31 de octubre la Iglesia Católica celebra al mártir San Quintín, cuyo nombre dio origen a la famosa frase “se armó la de San Quintín”. Aquí lo que no sabías de este Santo.
San Quintín fue hijo de un senador romano y bautizado por su amigo, el Papa San Marcelino. Viajó como misionero a Francia para evangelizar, donde curaba a los enfermos y expulsaba a los demonios, lo que impresionaba a los paganos que luego decidían convertirse.
Los líderes religiosos se quejaron entonces con el gobernador Riciovaro, quien lo mandó llamar y le preguntó a San Quintín por qué propagaba la fe en un crucificado. El Santo respondió que esto era un honor mayor que ser el hijo de un senador romano.
Riciovaro lo mandó a encadenar y azotar, pero por la noche las cadenas se soltaron y sin saber cómo, se encontró libre y en la calle. Al día siguiente San Quintín continuó predicando, pero el gobernador lo volvió a arrestar y lo mandó a matar en el año 287.
La historia de este santo no termina aquí. Más adelante su nombre sería estrechamente vinculado con un hecho muy contrario a la paz y el amor de Dios que propagó.
A mediados del siglo XVI las coronas francesas y españolas se enfrentaron en San Quintín, localidad francesa situada en la región de Picardía. La victoria la obtuvieron los españoles, pero fue tanto el sufrimiento de ambos bandos durante la “Batalla de San Quintín” que esta experiencia dio lugar a la conocida frase “Se armó la de San Quintín”. La cual se usa actualmente para describir una gran trifulca o polémica.















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