María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.
María dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque él miró con bondad la pequeñez de tu servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz”.
Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre”.
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.
Amén
Hoy la Iglesia celebra la Asunción de la Virgen María, modelo y defensora de los cristianos
“La Inmaculada siempre Virgen María, Madre de Dios, terminado el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial”, así dice la constitución apostólica “Munificentissimus Deus”, con la que el Papa Pío XII proclamó esta verdad de fe en 1950 y cuya fiesta se celebra como solemnidad cada 15 de agosto.
Años después, San Juan Pablo II, al hablar de este dogma de la Asunción en 1997 explicó que “en efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio”.
En este sentido, tal como lo afirmó Benedicto XVI en 2011, “María, el arca de la alianza que está en el santuario del cielo, nos indica con claridad luminosa que estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comunión de alegría y de paz con Dios”.
Asimismo el Papa Francisco señaló en 2013 que “esto no significa que esté lejos, que se separe de nosotros; María, por el contrario, nos acompaña, lucha con nosotros, sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal”.
La historia de la Asunción y por qué es un día de precepto en muchos países
Los católicos de todo el mundo celebran la Solemnidad de la Asunción de María este jueves 15 de agosto, conmemorando su subida gloriosa a los cielos. Sin embargo, si bien el día de la celebración es relativamente nuevo, su historia tiene raíces en los primeros siglos de la iglesia.
El numeral 1246 del Código de Derecho Canónico indica que esta fiesta es de precepto, es decir, una solemnidad en la que el católico tiene la obligación de participar de la Misa.
No obstante, en el mismo numeral se señala que “la Conferencia Episcopal, previa aprobación de la Sede Apostólica, puede suprimir o trasladar a domingo algunas de las fiestas de precepto”. Por tal motivo, en algunos países no es obligatorio.
El Dr. Matthew Bunson, colaborador principal de EWTN, señaló que “a medida que la vida terrena de la Virgen María llega a su fin, la Asunción nos ayuda a entender más plenamente no solo su vida, sino que nos ayuda a enfocar siempre nuestra mirada a la eternidad”.
“Vemos en María la lógica de la Asunción como la culminación de su vida. Un requisito eucarístico para ese día es muy apropiado”, continuó.
El dogma de la Asunción de María, también llamada “Dormición de María” en las iglesias orientales, tiene sus raíces en los primeros siglos de la Iglesia. La Iglesia Católica enseña que cuando María terminó su vida terrenal, Dios la elevó en cuerpo y alma al cielo.
Esta creencia remonta sus raíces a los primeros años de la Iglesia. Mientras que un sitio fuera de Jerusalén fue reconocido como la tumba de María, los primeros cristianos sostuvieron que “no había nadie allí”, aseguró Bunson.
Según San Juan Damasceno, en el Concilio de Calcedonia del 451 d.C., el emperador romano Marciano solicitó el cuerpo de María, Madre de Dios. San Juvenal, que era Obispo de Jerusalén, respondió “que María murió en presencia de todos los apóstoles, pero que su tumba, cuando se abrió a petición de Santo Tomás, fue hallada vacía; de donde los apóstoles concluyeron que el cuerpo fue llevado al cielo”.
En el siglo VIII, alrededor de la época del Papa Adriano, la Iglesia comenzó a cambiar su terminología, renombrando la fiesta del “Memorial de María” a la “Asunción de María”, anotó Bunson.
La creencia en la Asunción de María fue una tradición muy extendida y una frecuente meditación en los escritos de los santos a través de los siglos. Sin embargo, no se definió oficialmente hasta el siglo pasado.
En 1950, el Papa Pío XII hizo una declaración infalible “ex-cathedra” en la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus, definiendo oficialmente el dogma de la Asunción.
“Con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”, escribió el Papa.
En el decreto, que fue aprobado de antemano por las diócesis de todo el mundo, el Papa Pío XII examinó siglos de pensamiento cristiano y los escritos de varios santos sobre la Asunción de María.
“Tenemos a lo largo de la historia de la Iglesia un testimonio casi universal de esto. Tenemos este hilo que recorre toda la historia de la Iglesia en apoyo del dogma. Eso es significativo porque apoya la tradición de la Iglesia, pero también apoya una comprensión más profunda de las enseñanzas de la Iglesia de cómo confiamos en las reflexiones de algunas de las más grandes mentes de la misma”, comentó Bunson.
Lo que también es notable sobre el dogma, agregó, es que “usa el tiempo pasivo”, enfatizando que María no subió al cielo por su propio poder, como lo hizo Cristo, sino que fue elevada al cielo por la gracia de Dios.
Actualmente, la fiesta de la Asunción está marcada como un gran día de fiesta y de precepto en varios países, incluyendo Estados Unidos.
El Dr. Bunson explicó que en festividades importantes es necesario destacar el significado real de la celebración, enfatizando la necesidad de celebrar la Eucaristía ese día.
“¿Habría algo más apropiado que en la fiesta de la Asunción de la Santísima Madre, una vez más, centrarse en su Hijo, en la Eucaristía?”, cuestionó.
Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.

5 claves para entender el dogma de la Asunción de la Virgen María
Cada 15 de agosto celebramos el dogma de la Asunción de la Virgen María a los cielos, por ello ACI Prensa presenta cinco claves que ayudarán a entender mejor esta verdad sobre la fe católica.
1. Se debe conocer lo que significa un dogma
Un dogma es una verdad de fe absoluta, definitiva, infalible, irrevocable e incuestionable revelada por Dios a través de la Biblia o la Sagrada Tradición. Luego de ser proclamado no se puede derogar o negar, ni por el Papa ni por decisión conciliar.
Para que una verdad se torne en dogma, es necesario que sea propuesta de manera directa por la Iglesia Católica a los fieles como parte de su fe y de su doctrina, a través de una definición solemne e infalible por el Supremo Magisterio de la Iglesia.
2. “Asunción” no significa lo mismo que “Ascensión”
Según la tradición y teología de la Iglesia Católica, la Asunción es la celebración de cuando el cuerpo y alma de la Virgen María fueron glorificados y llevados al Cielo al término de su vida terrena. No debe ser confundido con la Ascensión, la cual se refiere a Jesucristo.
Se dice que la resurrección de los cuerpos se dará al final de los tiempos, pero en el caso de la Virgen María este hecho fue anticipado por un singular privilegio.
Este dogma también es celebrado por la Iglesia ortodoxa.
3. El dogma se proclamó hace 170 años por Pío XII
Desde 1849 empezaron a llegar a la Santa Sede diversas peticiones para que la Asunción de la Virgen sea declarada dogma de fe. Fue el Papa Pío XII que, el 1 de noviembre de 1950, publica la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus que proclama el dogma con estas palabras:
“Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado, que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.
4. La Asunción de María es anticipación de nuestra propia resurrección
Esta fiesta tiene un doble objetivo: La feliz partida de María de esta vida y la Asunción de su cuerpo al cielo. La respuesta a por qué es importante para los católicos, la encontramos en el Catecismo de la Iglesia Católica, que dice en el numeral 966: “La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos”.
La importancia que tiene para todos nosotros la Asunción de la Virgen se da en la relación que ésta tiene entre la Resurrección de Jesucristo y nuestra resurrección. El que María se halle en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es la anticipación de nuestra propia resurrección, dado que ella es un ser humano como nosotros.
5. La Virgen no experimentó corrupción en el cuerpo al final de su vida terrena
La Escritura no da detalles sobre los últimos años de María sobre la tierra desde Pentecostés hasta la Asunción, solo sabemos que la Virgen fue confiada por Jesús a San Juan. Al declarar el dogma de la Asunción de María, Pío XII no quiso dirimir si la Virgen murió y resucitó enseguida, o si marchó directamente al cielo. Muchos teólogos piensan que la Virgen murió para asemejarse más a Jesús, pero otros sostienen que ocurrió el “Tránsito de María” o Dormición, que se celebra en Oriente desde los primeros siglos.
En lo que ambas posiciones coinciden es que la Virgen María, por un privilegio especial de Dios, no experimentó la corrupción del su cuerpo y fue asunta al cielo, donde reina viva y gloriosa, junto a Jesús.















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