Primera lectura…Libro de los Números (11,25-29):
El Señor bajó en la nube y habló a Moisés; tomó parte del espíritu que había en él y se lo pasó a los setenta ancianos. Cuando el espíritu de Moisés se posó sobre ellos, comenzaron a profetizar, pero esto no volvió a repetirse. Dos de ellos se habían quedado en el campamento, uno se llamaba Eldad y otro Medad. Aunque estaban entre los elegidos, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu vino también sobre ellos y se pusieron a profetizar en el campamento.
Un muchacho corrió a decir a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento.»
Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino diciendo: «¡Señor mío, Moisés, prohíbeselo!»
Moisés replicó: «¿Tienes celos por mí? ¡Ojalá que todo el pueblo profetizara y el Señor infundiera en todos su espíritu!»
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Evangelio según san Marcos (9,38-43.45.47-48):
En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:
«Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo.»
Jesús replicó:
«No se lo prohiban, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Les aseguro que el que les dé a beber un vaso de agua porque son del Mesías no quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar.
Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela.
Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue.
Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue.»
Propósito…
Seguro conozco a alguien que no es de mi Grupo, de mi parroquia o no siquiera es de mi iglesia… ¿cómo puedo amarlo y construir la unidad?
Comienza Octubre, mes de Rosario, de la Virgen
El papa Francisco nos recuerda la importancia de rezar con fe el Rosario y pedir a San Miguel que interceda para vencer al Enemigo que está atacando la iglesia y la familia… ¿Nos podemos comprometer a rezar el Rosario?
Amén y ¡Adelante!
Hoy se celebra a San Jerónimo, traductor de la Biblia y Doctor de la Iglesia
“Ama la sagrada Escritura, y la sabiduría te amará; ámala tiernamente, y te custodiará; hónrala y recibirás sus caricias”, solía decir San Jerónimo, traductor de la Biblia al latín y cuya fiesta se celebra cada 30 de septiembre.
San Jerónimo nació en Estridón (Dalmacia) hacia el año 340. Estudió en Roma y allí fue bautizado. Vivió la vida ascética y luego partió para el Oriente, donde fue ordenado presbítero. Retorna a Roma y sirvió como secretario del Papa Dámaso. De aquí que algunos artistas lo representen con ropajes como de un cardenal.
En esos años empezó la traducción al latín de la Biblia que fue llamada la “Vulgata” (de “vulgata editio”, “edición para el pueblo”) y que se convirtió en el texto bíblico oficial de la Iglesia Católica por mucho tiempo.
Más adelante se va a vivir en Belén, donde trabajó por el bien de la Iglesia y ayudando a los necesitados. Es autor de una gran cantidad de obras, en especial de comentarios de la Sagrada Escritura.
Se cuenta que una noche de Navidad, después de que los fieles se fueron de la gruta de Belén, el Santo se quedó allí solo rezando y le pareció que el Niño Jesús le decía: “Jerónimo ¿qué me vas a regalar en mi cumpleaños?”. Él respondió: “Señor te regalo mi salud, mi fama, mi honor, para que dispongas de todo como mejor te parezca”. El Niño Jesús añadió: “¿Y ya no me regalas nada más?”.
“Oh mi amado Salvador – exclamó el anciano – por ti repartí ya mis bienes entre los pobres. Por ti he dedicado mi tiempo a estudiar las Sagradas Escrituras… ¿qué más te puedo regalar? Si quisieras, te daría mi cuerpo para que lo quemaras en una hoguera y así poder desgastarme todo por Ti”. El Divino Niño le dijo: “Jerónimo: regálame tus pecados para perdonártelos”.
El santo al oír esto se echó a llorar de emoción y exclamaba: “¡Loco tienes que estar de amor, cuando me pides esto!”. Y se dio cuenta de que lo que más deseaba Dios que le ofrezcamos los pecadores es un corazón humillado y arrepentido, que le pide perdón por las faltas cometidas.
Retornó a la Casa del Padre el 30 de septiembre del 420 y su fiesta litúrgica es una de las razones por las que en este mes se pone énfasis en la Iglesia para profundizar en el amor a la Biblia.
El Papa Benedicto XVI, en su audiencia general del 7 de noviembre de 2007 dijo: “Concluyo con unas palabras que San Jerónimo dirigió a San Paulino de Nola. En ellas, el gran exegeta expresa precisamente esta realidad, es decir, que en la palabra de Dios recibimos la eternidad, la vida eterna. Dice San Jerónimo: ‘Tratemos de aprender en la tierra las verdades cuya consistencia permanecerá también en el cielo’”.















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