Precisamente, en este duro contexto Pio X supo enrumbar a la Iglesia dentro de los cauces de la fidelidad al Evangelio, de manera que esta pudiese afrontar con esperanza los grandes retos de los nuevos tiempos.
“Instaurar todo en Cristo”
Pio X asumió la sede de San Pedro tras la muerte del Papa León XIII en 1903. Inmediatamente se abocó a promover un compromiso mayor de los fieles con la Eucaristía. Animó a que estos se acerquen asiduamente a ella, si es posible que cultiven la costumbre de la misa diaria.
Por ahí empezó su “reforma”, muy acorde con el lema que escogió para su pontificado: “Instaurar todo en Cristo”; es decir, para transformar el mundo -cada vez más alejado de Dios- hay que construir sobre el más seguro de los cimientos: Cristo. Sin Él toda empresa humana está condenada a fracasar.
Giuseppe Melchor Sarto nació el 2 de junio de 1835, en Riese, Italia; hijo de un cartero e integrante de una familia humilde. Fue un niño que creció bajo las condiciones de la clase trabajadora italiana de fines del s. XIX. A pesar de las dificultades siempre fue un chico alegre, sensible e inteligente.
Mientras crecía, su inquieto espíritu lo fue moviendo a profundizar en su fe y vocación. Lo que más deseaba era amar a Dios y a los hermanos, así que llegó el momento más serio: se planteó ser sacerdote.
Años más tarde, a los 23, recibiría el orden sacerdotal en la provincia de Treviso, Venecia (Italia).
Vertiginosa carrera eclesiástica
En 1867 fue nombrado arcipreste de Salzano, un importante municipio de la diócesis de Treviso, donde restauró la iglesia y ayudó a la ampliación y mantenimiento del hospital. A la par, trabajó para que los estudiantes de las escuelas públicas pudieran recibir instrucción religiosa.
En noviembre de 1884 fue nombrado obispo de Mantua, una sede muy difícil. Al asumir el cargo, su principal preocupación era la formación del clero, por lo que empezó a trabajar en el seminario, encargándose personalmente de enseñar teología dogmática.
Más adelante, para su sorpresa, el Papa León XIII lo creó cardenal en consistorio secreto de junio de 1893, otorgándole el título de “San Bernardo de las Termas”. Tres días después, en consistorio público, fue preconizado “Patriarca de Venecia”, conservando el título de Administrador Apostólico de Mantua.
Sin embargo, el ahora Cardenal Sarto tuvo que esperar 18 meses para poder tomar posesión de su diócesis, ya que el gobierno italiano se negaba a concederle reconocimiento oficial. Una vez que pudo ser erigido como Patriarca de Venecia, concentró su atención nuevamente en el seminario, donde organizó la facultad de derecho canónico.
Espíritu renovador
Años después, ya como pontífice, hizo importantes reformas a tono con los tiempos y las necesidades de los fieles. Una de ellas fue publicada mediante decreto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, “Quam Singulari” (Cuán singular). El Papa recomendaba allí que la Primera Comunión sea administrada a los niños pequeños apenas tuviesen uso de razón.
Por el quincuagésimo aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, Pio X publicó la encíclica “Ad diem Illum laetissimum” (Hasta aquel alegre día) en el marco del congreso mariano en el que coronó la imagen de la Inmaculada Concepción que está ubicada en la Basílica de San Pedro. A través de esta encíclica, el Papa le dio un nuevo impulso a la devoción a María Madre de Dios.
En relación a la enseñanza de la doctrina cristiana publicó la encíclica “Acerbo nimis” (Demasiado amargo), en la que planteaba que la catequesis fuera dirigida también a los adultos. Además promovió la publicación de un nuevo catecismo para la diócesis de Roma.
Igual que cuando fue obispo, siempre preocupado de la formación de los sacerdotes, como Papa intervino a través del magisterio: publicó la encíclica “Pieni l’animo” (Lleno el ánimo), dirigida al Episcopado italiano (1906), en donde hacía énfasis en la necesidad de tener mayor cuidado en la ordenación de sacerdotes, llamando la atención de los obispos sobre el hecho de que, entre los clérigos más jóvenes, se manifestaba cada vez con mayor frecuencia un espíritu de independencia poco compatible con la disciplina eclesiástica.
Por otra parte, ordenó que los seminarios italianos fueran visitados frecuentemente por los obispos.
Cristianismo y modernidad
Otra de sus grandes preocupaciones fue preservar la pureza de la fe, por eso, en 1907, publicó el decreto “Lamentabili” (llamado también el “Syllabus de Pío X”), en el que 65 proposiciones modernistas fueron condenadas. La mayor parte de ellas se referían a las Sagradas Escrituras y su inspiración, la doctrina de Jesús y los apóstoles; mientras que otras se relacionaban con el dogma, los sacramentos y la primacía del Obispo de Roma.
Poco después, el 8 de Septiembre de 1907, publicó la encíclica “Pascendi Dominici gregis” (Apacentar la grey del Señor), en donde exponía y condenaba el sistema del modernismo, destacando sus peligros en relación con la filosofía, apologética, exégesis, historia, liturgia y disciplina, y muestra la contradicción entre esa corriente de pensamiento y la fe.
El Papa teólogo
Durante toda su vida, San Pio X había sido un gran enamorado de la música sacra, por lo que siendo pontífice publicó un motu proprio para el empleo de la música sacra en las iglesias. Ordenó que el canto gregoriano se utilizara en todas partes y dispuso que los libros de cantos se imprimieran con el mismo tipo de fuente que se usa en el Vaticano, bajo la supervisión de una comisión especial.
Como el estudio de la Biblia es importantísimo para la teología, el Papa Pío X deseaba fundar en Roma un centro especial para dichos estudios, que diera garantía de ortodoxia y valor científico. Finalmente, con el apoyo de los jesuitas, fundó el Pontificio Instituto Bíblico de Roma.
Bajo su pontificado se actualizó y completó el Código de Derecho Canónico en el que colaboraron autoridades en la materia de todo el mundo. La característica del nuevo reglamento es la completa separación de los aspectos judiciales de los administrativos; mientras que las funciones de algunos departamentos fueron determinadas con mayor precisión y sus trabajos más equilibrados.
Hizo una serie de importantes cambios en la curia vaticana y publicó un motu proprio con 19 proposiciones -especialmente para la Iglesia en Italia- con las que buscó confrontar ciertas tendencias inclinadas hacia el socialismo, que promovían un espíritu de insubordinación a la autoridad eclesiástica.
Marcando la pauta a los futuros pontífices
En virtud de todos estos elementos, queda claro que Pío X fue un gran protector de la doctrina y disciplina católicas. La brillantez de su trabajo doctrinal fue reconocida incluso fuera de la Iglesia. A la vez, a San Pío X se le reconoce por su espíritu apostólico, la fortaleza de su carácter, la precisión de sus decisiones y el celo por la recta formación de los católicos.

8 datos sobre el milagroso San Pío X, el Papa de la Eucaristía
1. Luchó contra el modernismo
“San Pío X, ante algunas tendencias que se manifestaron en el ámbito teológico al final del siglo XIX y a comienzos del siglo XX, intervino con decisión, condenando el ‘modernismo’, para defender a los fieles de concepciones erróneas y promover una profundización científica de la Revelación en consonancia con la tradición de la Iglesia”, señaló al respecto el Papa Benedicto XVI en la Audiencia General del 18 de agosto de 2010.
Pío X calificó el modernismo como la “síntesis de todas las herejías”. A través de la encíclica Pascendi Dominici Gregis y del decreto Lamentabili Sane Exitu, condenó 65 proposiciones que, según explica, socavaban el dogma tradicional del cristianismo. El modernismo, en esencia, tendía a renunciar a algunos dogmas tradicionales con el fin de acomodar la fe a ciertas teorías científicas modernas..
2. Hizo milagros en vida
En una audiencia, el Papa Pío X sostuvo a un muchacho paralizado. El joven se soltó de los brazos del Pontífice y comenzó a correr alegre por la habitación gracias a que había sanado.
En otra ocasión, una pareja que había conocido cuando era obispo le escribió una carta pidiendo su ayuda para sanar a su hijo con meningitis. El Pontífice les respondió diciéndoles que esperaran, ayunaran y rezaran. Dos días después el niño estaba curado.
También, una monja que sufría de tuberculosis muy avanzada le pidió por su salud. La única respuesta del Papa fue “sí”, mientras colocaba sus manos sobre la cabeza de la religiosa. Esa misma tarde el médico determinó que estaba completamente sana.
3. Es conocido como el “Papa de la Eucaristía”
Benedicto XVI recordó asimismo que San Pío X, en el motu proprio Tra le sollecitudini, afirma que el “verdadero espíritu cristiano tiene su primera e indispensable fuente en la participación activa en los sagrados misterios y en la oración pública y solemne de la Iglesia”.
“Por eso recomendó acercarse a menudo a los sacramentos, favoreciendo la recepción diaria de la sagrada Comunión, bien preparados, y anticipando oportunamente la Primera Comunión de los niños hacia los 7 años de edad, ‘cuando el niño comienza a tener uso de razón’”, añadió.
En aquel tiempo los fieles comulgaban muy rara vez. La Comunión diaria o muy frecuente se consideraba como algo extraordinario e incluso indebido.
4. Por primera vez abrió el comedor papal a las visitas
En el siglo XX fue todo un escándalo que el Papa Pío X decidiera dejar de cenar solo e invitara a amigos y conocidos a compartir la mesa con él.
Si bien hoy en día vemos esas actitudes en el Papa Francisco, fue Pío X quien rompió la tradición de que los Pontífices comieran solos.
Muchos años antes, cuando era Patriarca de Venecia, prescindió de una gran parte del personal de servicio y no toleró que nadie, fuera de sus hermanas, le preparase la comida.
5. Redactó un catecismo
“Otro ámbito importante fue el de la formación doctrinal del pueblo de Dios. Ya en sus años de párroco él mismo (Pío X) había redactado un catecismo y durante el episcopado en Mantua había trabajado a fin de que se llegara a un catecismo único, si no universal, por lo menos italiano”, comentó Benedicto XVI en el 2010.
Luego, destacó que como auténtico pastor, el Papa Pío X había comprendido que la situación de la época, entre otras cosas por el fenómeno de la emigración, “hacía necesario un catecismo al que cada fiel pudiera referirse independientemente del lugar y de las circunstancias de la vida”.
“Como Romano Pontífice preparó un texto de doctrina cristiana para la diócesis de Roma, que se difundió en toda Italia y en el mundo. Este catecismo, llamado ‘de Pío X’, fue para muchos una guía segura a la hora de aprender las verdades de la fe, por su lenguaje sencillo, claro y preciso, y por la eficacia expositiva”, agregó.
6. Inició la redacción del Código de Derecho Canónico
Hasta el año 1917, la Iglesia sólo contaba con un conjunto disperso y sin codificar de normas jurídicas. Inclusive las compilaciones realizadas por Pío IX y León XIII eran insuficientes.
Sin embargo, desde el inicio de su pontificado, Pío X se dedicó a la reorganización de la Curia romana, y después puso en marcha los trabajos de redacción del Código de Derecho Canónico, promulgado por su sucesor Benedicto XV.
7. Era italiano, pero sus padres eran polacos
San Pío X nació el 2 de junio de 1835 en Roma (Italia), de padres que emigraron a Italia después de la ocupación de Prusia, donde se les concedió asilo político.
Su padre, originario de Wielkopolska (Polonia), se llamaba Jan Krawiec, un sastre que tuvo que cambiar su nombre por el de Giovanni Battista Sarto.
“Sarto” significa “sastre” en Italia, así que Giovanni eligió ese apellido porque representaba su oficio. Años más tarde, su esposa y él concibieron a Giuseppe Melchiorre Sarto, a quien ahora conocemos como el Papa San Pío X.
8. Abrió el Vaticano a los refugiados y sin hogar
Al igual que el Papa Francisco en el siglo XXI, San Pío X creó un espacio para personas necesitadas. En este sentido, permitió que se abriera el hospicio de Santa Marta (junto a la Basílica de San Pedro) para los refugiados y personas sin hogar.
Fuente: ACI















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