por Pedro Aguer
En nuestra Provincia existen cooperativas de larga data en las que la juventud ocupa un lugar preponderante. Son las que pueden exhibir una trayectoria progresista.
Sin embargo debemos acotar que se trata de escasos ejemplos.
Sería de suma importancia que en todas las cooperativas se creen las condiciones para que los jóvenes tengan la oportunidad de expresarse, como tales y con sus inquietudes, necesidades de recreación, deportivas, culturales en general; y simultáneamente concurrir a presenciar las reuniones del Consejo de Administración y a las asambleas.
Participar desde temprano ayuda a formar conciencia cooperativista. Participar quiere decir informarse y colaborar.
Muchos son los aspectos de movilización de los jóvenes en torno a la empresa de sus padres. Es además estimulante aprender cómo se la administra y cuales son sus objetivos, o cómo pueden ser ampliados, para lograr un crecimiento adecuado.
Los jóvenes en la cooperativa tendrán la oportunidad de ver el funcionamiento de la economía al servicio del hombre.
Podrán comprobar que la economía no sólo es como se impone desde el mercado sino cómo se puede regular el mercado con la presencia de la cooperativa.
Adquirirán la costumbre de compartir con naturalidad, mediante el ejercicio de la inteligencia puesta en el desarrollo colectivo.
La práctica de los principios universales de la cooperación les dará los elementos necesarios y agilizará la formación personal hacia nuevos rumbos creativamente.
El Estado podría solicitar, y apoyar económicamente, a las cooperativas con juventudes en acción que éstas les muestren sus experiencias a las escuelas, a las juventudes de otras cooperativas, a las universidades… todo cuanto es posible lograr desde la empresa que da lugar a sus jóvenes para que se desenvuelvan económica y culturalmente.
Es un imperativo casi, que los jóvenes se movilicen en torno a estos estímulos, ganados para construir, en vez de deambular en soledad por la vida.
Recordamos las enseñanzas de Don José María Arizmendiarrieta que serán ilustrativas para que los jóvenes sepan algunas esencialidades de las empresas de este carácter:
.“La empresa cooperativa es un organismo vivo; es una sociedad de personas en una comunidad, cuyo soporte es la solidaridad, y la conciencia de esta solidaridad es la fuerza impulsora en la que debemos confiar”.
.“La cooperativa es una estructura en la que el trabajo y la persona son la fuente del poder, teniendo el capital un carácter instrumental y subordinado”.
.“El movimiento cooperativo es un esfuerzo económico que se traduce en una acción educativa, o es un esfuerzo educativo que emplea la acción económica como vehículo de transformación”.
.“El cooperativismo no persigue cambiar de manos la propiedad o gestión de la empresa, sino su naturaleza y función social”.
Del mismo modo que el Estado, los partidos políticos democráticos podrían promover el interés, en sus organizaciones juveniles, por el cooperativismo.
Desde esta óptica se podrá generar un verdadero entusiasmo por esta forma organizacional para la generación de fuentes de trabajo, impulsar la dinámica de una economía que nada tiene que ver con los vicios del capitalismo salvaje, ni con la cultura de la violencia.
No todo está perdido. La juventud más que divino tesoro es una realidad que espera la debida atención, para poder transitar los caminos de la armonía social sin entrar a las pruebas nefastas de la desorientación y la inanición. No olvidemos que la vagancia es generadora de la miseria, de la pobreza y de la ignorancia. El único antídoto es el el trabajo digno.
El cooperativismo se presta para comprender que la ética tiene mucho para hacer con el desarrollo revolucionario de la distribución, sin que en ello se incrusten maniobras corruptas, porque la esencialidad de su sostén es la transparencia.
En la acción cooperativa se ve que todas las actividades sociales se pueden realizar con generosidad, con decencia, con sentido colectivo hacia la armonía y la paz.
Construir una sociedad segura desde la convicción compartida, aprendiéndolo desde los comienzos de la vida, es posible. El cooperativismo se presta holgadamente para ello.















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