Al Presidente Municipal y sus funcionarios, diputados locales, concejales y sus asesores, dirigentes de partidos políticos, militantes políticos y sociales, sindicalistas, dirigentes de organizaciones intermedias: culturales, sociales y deportivas, ciudadanos ocupados y preocupados por nuestra ciudad.
En los últimos tiempos la sociedad en su conjunto ha avanzado notablemente en la toma de conciencia y en acciones concretas para el cuidado del medio ambiente, como así mismo en medidas para la protección de la fauna, la flora y el buen trato de los animales domésticos.
Como adulto mayor no tengo más que analizar mi propia existencia para dimensionar el gigantesco paso que ha dado la humanidad, en estos últimos 50 años, en los temas de ecología y dentro de este vasto capítulos del conocimiento lo referido al hombre y su entorno de vida.
En éste ahora de alta tecnología y de progreso sostenido los capítulos de la ecología referidos al hombre y el aire que respira, al hombre y el agua que toma, al hombre y los contaminantes agrícolas, al hombre y en el entorno de vida cotidiana y muchos otros aspectos, han permitido desarrollar métodos y procedimientos adecuado para mantener un ambiente agradable, sano y sustentable para el desarrollo de la especie humana.
El hombre y el ambiente auditivo es uno de los temas que todas sociedades bien organizadas toman muy en cuenta y están aplicando medidas estrictas para evitar, por ejemplo, los sonidos callejeros que perjudican la salud en general y el descanso en particular de los ciudadanos.
En los últimos tiempo nuestra ciudad ha crecido en su parque automotor, me refiero a camiones, automotores y motos, los que de por sí producen ruidos que alteran el medio ambiente pero algunos ensordecedores sonidos escapan de toda lógica y son producidos en su gran mayoría por causas evitables.
Los camiones con sus silenciadores en mal estado, los vehículos con escapes preparados para provocar alteraciones profundas en la emisión de sonidos y las innumerables motos con modificaciones específicas para producir ruidos fuertes, estridentes y malsanos en una aparentemente actitud provocadora y patotera ante el vecino como queriendo decir: ¡ aquí estoy a todo ruido y mi intención es molestar y ser dueño de las calles !.
Y más lesivo a la salud resultan cuando éste conjunto de medios de cargas y movilidades motorizadas se lanzan a todo ruido y a toda velocidad a intimidarnos hasta el hastío en horas nocturnas, cuando el cuerpo por propia sanidad y condición biológica se dispone al reparador descanso y el dormir. Todos estos abusos del espacio público pueden ser evitados si la sociedad y sus dirigentes se lo proponen.
Entiendo que es sumamente necesarios que la sociedad tome conciencia y debida cuenta de la ruptura del medio ambiente sonoro, al que parece ya nos estamos casi acostumbrando a soportar, y comience a organizar las medidas necesarias, para al menos, poder descansar en las horas que el cuerpo lo demanda.
No tengo dudas que si se convocaran a debatir y analizar esta cuestión todos los dirigentes mencionados al comenzar este escrito se encontrarían soluciones sencillas y prácticas para abatir o por lo menos apaciguar este flagelo social productos de máquinas infernales diseñas para producir estridentes y sostenidos sonidos que dañan la salud de los apacibles vecinos.
¿Será posible o solo es una utopía surgida de los insomnios por el mal dormir resultado de los ruidos molestos y acciones patoteriles de ciudadanos anti sociales?
“Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos” , Fiedrich Nietzsche
Raúl Bergamaschi 5.951.139
Diciembre 2016















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